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Tan Biónica –Obsesionario

El sabor del desencuentro

Tan Biónica
 

 

Por Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com

Sello: Pirca. Género: Pop. Duración: 47:25. Cantidad de temas: 12. Integrantes: Chano Moreno Charpentier (voz), Bambi Moreno Charpentier (bajo), Sebastián Seoane (guitarra), Diego Lichtenstein (batería).

El segundo disco de Tan Biónica, producido por los Bersuit Pepe Céspedes y Oski Righi, trae un combo de muy buenas canciones, en las que convive el pop alegre, liviano y desfachatado, con grandes momentos de oscuridad, muchas veces causados por la propuesta de la lírica.

Genera una especie de doble sensación escuchar un disco de Tan Biónica. Ya nos avisaba algo su primer trabajo larga duración, “Canciones del huracán” (2007), y ahora “Obsesionario” no hace más que profundizar la cuestión. Uno va viajando entre algunas melodías extremadamente pegadizas, adornadas de un pop que por momentos no disimula intenciones comerciales, pero de repente esa alegría que nos hace bailar se cae sin titubear a un pantano sombrío, enfermizo y por momentos hasta macabro.

De esta manera arrancamos escuchando los hits “Ella” y “Beautiful” para que las chicas adolescentes se derritan con las consignas del cantante Chano Moreno Charpentier. Los estribillos garpan entre “ella tiene swing” y “ella dice beautiful”, pero el siguiente tándem con “Obsesionario en La mayor” y “Loca” da cuenta de aquel ida y vuelta que pregonábamos en el párrafo anterior. Las letras se empiezan a oscurecer y la temática del desencuentro constante invade la obra: “Viaje adentro de la ciudad del desencuentro/capital del nuevo centro del vacío existencial” pregona la primera, y “La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido/Rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido” desea la segunda.

“El duelo” nos devuelve el punchi pop para recordar cual es la esencia de la banda, pero “Dominguicidio” (uno de los tantos puntos altos de la placa) genera eso mismo que el neologismo de su título promete, siendo un tema no apto para escuchar un domingo depre posterior a una noche oscura y mal aventurada.”¿Qué pasó anoche? No se...” se pregunta y responde el cantante, antes de que Dani Suárez de Bersuit Vergarabat lo ayude a entonar “Pastillitas del olvido”, con una especie de base cuasi candombera, donde el desencuentro y la desolación vuelven a la carga para explotar en “La suerte está echada”, dueña de otro estribillo pegadizo.

El último bloque es un nuevo feedback entre el pop maquinoso (“La comunidad”, “Perdido”) y letras nostálgicas (“El color del ayer”, “Pétalos”), coronando un gran disco de esta banda que deambula entre sus propuestas musicales que giran alrededor de estribillos compradores y momentos oscuros (comandadas por los hermanos Chano y Bambi Moreno Charpentier), para luego mezclarse con letras turbulentas, a veces violentas y desgarradoras.

Aquella ambigüedad que propusimos desde un principio se ve reflejada luego en un público, donde al parecer gana la propuesta más atada a la moda y a lo comercial, pero dejando esa perlita de ver a miles de chicas bien en sus primeros pasos de la adolescencia cantando cosas como “la cocaína seca las lágrimas” por ejemplo, de aquella gran canción “Lunita de Tucumán” que asomaba en el trabajo anterior de la banda.

5/1/2012

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