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Tierra
de Fuego, “Mil Días Después”
La
potencia hecha canción
Por
Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
El
power trío oriundo de Florida brinda en su tercer material una conjugación
de buenas canciones llevaderas con potencia y distorsión, demostrando
que la banda ofrece una de las mejores propuestas dentro de la actual escena
rockera under.
Sello:
Barca Discos. Género: Rock. Duración:
47:08. Cantidad de temas: 12. Integrantes:
Fernando Aguirre (voz y guitarra), Ignacio Bianchi (bajo, coros y guitarra
acústica), Agustín Bianchi (batería y percusión).
“Mil
días después”. No es un informe del estado del Riachuelo
un día posterior a aquel viejo plazo que había establecido una
tal María Julia en los fiesteros años noventa. Es el nombre
del álbum de una banda formada por tres hombres, virtuosos ellos, y
cuyas canciones suenan como una aplanadora. No, no son los Divididos tampoco. Es Tierra de Fuego, que ya va por su tercera placa discográfica
y parece ser el único grupo con condiciones y calidad para acercarse
musicalmente al sonido establecido por la banda de Arnedo y Mollo. Claro,
aclaremos que no llevan ninguna mochila de nombre Sumo en sus espaldas.
La guitarra
distorsionada será una característica fundamental del disco,
acompañada siempre de una potente base que provocará constantemente
un sonido fuerte y compacto. Así arranca el disco, buscando directamente
romper cabezas con “No vas a creer” y “Veo el jardín
de tu casa (desde un satélite en la NASA)”.
Sin embargo,
atrás se puede apreciar siempre la canción, y esto es algo que
el grupo se encarga de resaltar; ella es lo principal en su búsqueda
compositiva histórica: “Nuestro eje principal siempre está
en la canción, y las canciones que hacemos siempre pueden sonar tanto
en formato eléctrico como acústico”, comenta el bajista
Ignacio Bianchi. Pese a tener como característica fundamental el potente
y compacto sonido distorsionado, Tierra de Fuego es una banda que gusta de
coquetear en vivo con lo acústico.
Entonces
pasan temas como “Abismo protector”, “El último extraño”
o “Peatonales”, y confirman lo propuesto al comienzo del párrafo
anterior, ubicándose además como los mejores momentos del disco,
en los cuales las melodías incitan a los oídos a querer seguir
escuchando más.
Por su
parte, “Fe” y “En dos meses” conjugan en la mitad
de la placa una pausa de aquella propuesta de rock, distorsión y canción,
y bajan un cambio a través de una oscuridad latente que si bien se
asoma en varios segmentos del disco, se hace mucho más notoria en estos
dos temas.
Las letras
llevaderas enlazan historias sencillas y complejas, con el dramatismo como
figura principal, donde tal vez “El dogo de tu amor” se gane las
palmas más fuertes con su propia y muy buena metáfora acerca
de las relaciones sentimentales: “El dogo de tu amor/ no me reconoció/
y fue directo a comerme las piernas…”.
El primer corte de difusión “La espera” está acompañado
por un exquisito video clip hecho con maquetas por el propio cantante Fernando
Aguirre, y el video del segundo corte, “Naufragios lunares”, fue
grabado en la provincia de Chubut.
Tierra
de Fuego expone su potencial en este tercer álbum, manteniendo la esencia
de los anteriores pero a la vez encontrándole una identidad que represente
al mismo. “Mil Días Después”, interpretado exclusivamente
por los tres integrantes del grupo, mezcla buenas canciones con pura potencia,
haciendo que el disco se deje escuchar con muchas ganas. La banda una vez
más demuestra que es de lo mejor que se puede encontrar por estos días
en el conjunto de artistas con propuesta roquera camino a ser masiva.
Hay algo
que no tiene y la diferencia de otras bandas en su misma situación:
un grupo de adolescentes que lleve banderas, agite, grite y coree sus canciones.
Tampoco parece quererlo. El show se hace arriba del escenario, la música
queda plasmada en los discos y es para que el público la pueda disfrutar.
Este tal vez sea el deseo de ellos. Y lo están logrando.
19/4/2007
www.solesdigital.com.ar
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