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Arte y falsificación en América Latina. Daniel Schávelzon
 

 

Por Mariano García
@solesdigital

Libro: Arte y falsificación en América Latina. Autor: Daniel Schávelzon. Fondo de Cultura Económica. 303 páginas. Año 2009.

Partiendo de la cruel verdad estadística que indica que más de la mitad de las obras y piezas exhibidas en los museos del mundo son de alguna manera falsas o mal atribuidas (réplicas, obras apócrifas, etc), el autor emprende la misión de desenmascarar los grandes fraudes en el mercado de antigüedades y obras de arte. Una tarea ingrata, por cierto, pero que alguien debe hacer.

Daniel Schávelzon nos ofrece con esta reveladora obra una visión desencantada del circuito de museos y la adoración casi mística a las grandes obras maestras del arte universal. Arquitecto y restaurador de gran trayectoria, se sumerge en lo que denomina la “cultura de la falsificación”, partiendo desde los casos más resonantes como contexto, para luego profundizar en el tráfico de antigüedades supuestamente precolombinas en América Latina.

Para aquellos que todavía deseen mantener la fe en los relatos oficiales de los libros de Historia del Arte y la autoridad de los museos más prestigiosos del mundo, el autor arranca con un baldazo de agua helada. Si alguien con buen ojo y visión crítica alguna vez notó que el Laooconte que se encuentra en el Vaticano era demasiado “renacentista” como para pertenecer a la Grecia clásica, aparentemente estaba en lo cierto. Según relata Schávelzon, la majestuosa escultura no fue en realidad restaurada por Miguel Ángel (tal como indica el museo papal), sino que fue realizada íntegramente por el maestro italiano en sus años de juventud y escasez de dinero para venderla como una antigüedad a algún acaudalado Papa.

El manto de sospechas se extiende hacia otros ilustres apellidos de las enciclopedias como Rembrandt, Van Gogh, Da Vinci… ¿Acaso las almas bienintencionadas del arte han sido estafadas a manos de oscuros estafadores? Muchas veces sí, pero no siempre. La obsesión por la unicidad de la obra de arte es un fenómeno relativamente reciente en la historia, y se desarrolló al mismo tiempo que las mismas pudieron ser reproducidas en serie por medios tecnológicos.

En muchos otros casos simplemente se trata artesanos que, sin pretender engañar a nadie, realizan obras que terceros sindican como pertenecientes a culturas antiguas. La lupa crítica de este libro se posa entonces no tanto en los que con mayor o menor maestría copian una obra (práctica tan antigua como el mismo arte), sino sobre el enorme andamiaje comercial que se edifica para dar credibilidad y sostener la autenticidad de las copias.

Por el libro también circulan falsificadores profesionales, coleccionistas de toda calaña (ingenuos o partícipes concientes de este mercado de lo falso), debates clásicos sobre grandes obras como La Gioconda de Leonardo. Lejos de emprender una investigación policial, Schávelzon se pregunta por el valor cultural que las sociedades modernas otorgan a lo verdadero y a lo falso en el arte.

Para quienes acepten el desencanto y quieran seguir adelante, la segunda parte del libro se centra en el estudio de las falsificaciones del arte precolombino en América Latina, a partir de la valorización que se le dio en Europa desde finales del siglo XIX. Para ese entonces, un verdadero ejército de arqueólogos y aventureros del viejo mundo inundaron las colecciones europeas con piezas apócrifas.

Tal fue el impacto de aquella ola de falsificaciones, que hasta la actualidad no se puede estar seguro casi de nada. En el mundo de lo falso que nos muestra el autor, la fuerza y autoridad de profesores, curadores, científicos, directores de museos, comerciantes, traficantes y falsificadores constituye un verdadero ejército, al cual sólo se lo puede enfrentar con el arma del escepticismo.

Water Benjamin decía que con la reproducción técnica de una obra de arte, ésta perdía su aura, ese rasgo de unicidad que la hacía irrepetible. En la perspectiva de Benjamin, es en la copia donde pierde el aura, que todavía se mantiene en la obra original. Luego de la lectura de este libro, quizás haya que ir más lejos y pensar que el halo mágico con el que seguimos rodeando a las obras de arte sea la mayoría de las veces producto de un engaño.

10/12/2009

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