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Javier Marías: Antinarraciones
Tu rostro mañana. Javier Marías
 

 

Por Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com

Libro: Tu rostro mañana. Tomo II. Baile y sueño. Autor: Javier Marías. Editorial Alfaguara. 410 páginas. Año 2005.

Habitualmente reseñar una novela se reduce a sintetizar, más o menos injustamente, su argumento. Pero en el caso de Baile y sueño, segundo volumen de la trilogía Tu rostro mañana, esta tarea parece difícil, o por lo menos infructuosa.

A pesar de sus 410 páginas, en ellas no se dice casi nada o muy poco, o mejor dicho, algo que apenas importa, puesto que el tema de las novelas de Javier Marías, aunque parezca la Guerra Civil española, o un cursi problema amoroso, o la amistad y su traición, no es ningún tema específico, sino una manera especial de contar, de acuñar un idioma dentro de otro idioma.  ¿Y cuál es, en definitiva, el tema de grandes novelas como el Ulysses de Joyce, Á la recerche… de Proust o Rayuela de Cortázar, sino éste? Si Marías no llega a acercarse a esos autores en cuanto a la originalidad de su prosa, por lo menos lo busca y lo ambiciona, lo cual ya es bastante meritorio.

En Baile y sueño hay sólo dos situaciones vividas por Deza, el narrador (una fiesta, y el recuerdo de un recuerdo de su padre sobre la Guerra Civil), que sirven para disparar el mecanismo aleatorio de la prosa de Marías, cuyos principales recursos son la disyunción y la digresión. De la misma manera que una mujer le dice al Deza, al comienzo de la obra:

con el hablar hay que andar siempre en guardia, se torna infinito al menor descuido, como una flecha imparable pero que jamás alcanzará su blanco, y siguiera volando hasta el fin de los tiempos sin aminorar su marcha

Cualquier anécdota que él refiere es una excusa para divagar sobre un tema y después otro y después otro, al punto de que el lector no puede elucidar si hay un centro o un argumento en la narración, que diverge constantemente, o si el hecho de narrar la historia sea un atentado mismo al hecho de narrar una historia. Esto quizás se aproxime a lo que, en cierto momento, sugiere el narrador:

La vida no es contable, y resulta extraordinario tanto empeño en relatarla. A veces pienso que más valdría abandonar la costumbre y dejar que las cosas sólo pasen, y luego ya desaparezcan.

En Baile y sueño, como en muchas otras novelas de Marías, hay una concepción muy peculiar de la narración que comparte con Las mil y una noches o Tristram Shandy, de Sterne (obra que Marías tradujo al castellano), y que no es la tradicional, diríamos, mimética (por ejemplo Homero, donde el lenguaje es un dispositivo para evocar los hechos gloriosos del pasado y así preservarlos en la memoria) sino que, como una especie de pintura abstracta, su concepción enfatiza la materialidad misma del hecho de contar, su densidad específica, su cualidad de adorno u ornamento puro, y cualquier detalle se ensancha excesivamente, suspende el contenido deformándolo, y nunca lo deja llegar hasta un final.

Si en los estilos miméticos y en Homero particularmente hay un tema fundamental que es el de diferir la muerte (mediante el recuerdo y la presencia del pasado en las palabras) acaso podríamos conjeturar que hay una repetición de ese tópico, bajo otro vestido, en los estilos milyunaochescos (Sterne, Marías) y que se reproduce  en el hecho de contar como una dilatación incesante de la vida, demorando el punto final hablando sin parar, sin tiempos muertos, ni pausas, ni descansos.

Se parecería, de alguna manera, a lo que Deleuze opina sobre el alcohólico: para éste todos los tragos, el primero, el segundo,  el tercero, o cualquiera, son el penúltimo. Nunca jamás se toma el último, porque ese simboliza el cierre, el deceso, y de la misma manera sospecharíamos que en este estilo milyunaochesco cada palabra es la penúltima: el silencio y la pausa nunca irrumpen sino que más bien acechan, como un fantasma indeseado de lo que termina, y por eso sólo hay palabras, palabras,  palabras, intentando evitar el fin inevitable.

Esto hace de la prosa de Marías una de las propuestas más originales del castellano contemporáneo.

5/2/2010

Notas relacionadas:

"Tu rostro mañana", de Javier Marías

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