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Exigencia de libertad
Contra la dominacion, de Tomas Ibañez
 

 

Por Catalina Pantuso
catalina@octubre.org.ar

Libro: Contra la dominación. Variaciones sobre la salvaje exigencia de libertad que brota del relativismo y de las consonancias entre Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres. Autor: Tomás Ibañez. Editorial Gedisa, 2005. 226 páginas.

Las diferencias entre las culturas que conforman el actual del mundo globalizado son evidentes para cualquier lector atento. Si las distinciones se dieran sólo en las medicinas, indumentarias, dietas y normas sociales, se pregonaría la necesidad de tolerar al otro según su peculiaridad. Pero cuando la diversidad también se plantean en cuestiones de ética y justicia, entonces se habla de relativismo cultural, cuya clave es que lo bueno y lo malo sólo pueden ser valorados de un modo situado en un contexto socio cultural determinado.

La pregunta en cuestión no es sencilla: ¿Existe alguna norma clara que permita diferenciar en todo el planeta el Bien del Mal? ¿Quiénes tienen los atributos para juzgar a las culturas?.

“Contra la dominación”, del español Tomás Ibáñez, sostiene que “el debate sobre el relativismo y sobre el antiesencialismo que centra las reflexiones presentadas en este libro constituye, en última instancia pero muy directamente, un debate sobre las relaciones de poder”.

En la primera parte del texto se plantea una defensa del relativismo, y se coloca el acento en la fascinación que provoca el acercarse a la fruta prohibida, contra la que han disparado Juan Pablo II y Benedicto XVI (Joseph Ratzinger). También alerta del peligro de ser excluido de la académica —y de la comunidad social que generalmente la acompañarla— ya que adentrase en el espacio discursivo del relativismo, es interpelar a la retórica de la Verdad. Un debate que se plantea en el campo de la metafísica o la ontología y también, desde lo epistemológico, se interroga por el racionalismo, el empirismo, el positivismo, el fenomenismo, el pragmatismo.

Por estos senderos el autor se remonta hasta las primeras polémicas en torno al relativismo, es decir, a los inicios de la filosofía occidental. El relativismo y el escepticismo son, para él, la cara guerrera y la cara diplomática de una misma moneda: la moneda que enfrenta al imponente sistema filosófico construido por Platón. La historia de la filosofía occidental es, en buena medida, la historia de una larga guerra entre los dogmáticos y los escépticos. Los primero, buscarán en la razón lo indudable; tienen como principales referentes, entre otros, a Platón, Descartes, Spinoza y Leibniz. Los segundos prefieren los fundamentos que proporciona la experiencia y adhieren a las posiciones de Locke, Berkeley y Hume.

Ubica a Kant como uno de los grandes culpables de que la epidemia relativista se haya extendido peligrosamente, ya que, a su pesar, proporcionó argumentos que defienden ciertas formas de relativismo. Esta corriente de pensamiento adquiere, a partir del último siglo, un carácter polimorfo en filósofos como Nietzche, Wittgenstein, Kuhn, Feyerabend, Goodman, van Orman Quine, Rorty, Foucault o Derrida.

En la segunda parte del libro se propone mostrar la presencia de un trasfondo común en las obras de Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres, comparando lo incomparable. No busca contraponer sistemáticamente las similitudes y diferencias entre estas cuatro obras que resultan tan fascinantes para quienes intentan “avanzar en las líneas emancipatorias abiertas por la Ilustración pero sobrepasando, al mismo tiempo, los límites que ésta estableció.”

En este recorrido se intenta hallar el hilo conductor que, más allá de la innegable originalidad de cada autor, permita visualizar un trasfondo común y unas preocupaciones semejantes. Para esto se utilizan elementos biográficos y los principales conceptos que se refieren a la reflexión filosófica sobre la libertad.

Los cuatro procesan sus ideas por oposición, ya sea con las corrientes que influenciaron su formación intelectual (marxismo para Castoriadis, platonismo para Rorty, fenomenología para Foucault), ya sea con las corrientes dominantes en el contexto intelectual de su época (filosofía analítica para Rorty, marxismo y fenomenología para Serres, Foucault y Catoriadis; y para todos, determinismo y esencialismo). Comparten una fuerza intelectual que les permite no quedar prisioneros de sus propios pensamientos, “los une el anticartesianismo, la oposición a la filosofía de la conciencia, el rechazo a la filosofía del sujeto, el abandono de Platón y la sensibilidad hacia la contingencia y hacia la historicidad.”

Tomás Ibáñez se atreve a enfrentar la temática del poder. “Pensar la libertad exige, como condición obligada, la libertad del pensamiento, y es, para empezar en el marco de la propia actividad del pensar donde se manifiesta y concreta esa exigencia de libertad.”

12/7/2006

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