|
“Una
solución en busca de problemas”
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar
Libro:
El culto a la información. Autor: Theodore Roszak.
Editorial Gedisa. 270 páginas.
Reedición
de este clásico de Theodore Roszak, que desde su primera impresión
en 1986, se convirtió en un referente de la crítica humanista
a las promesas exageradas del mundo de la informática y sus apologistas
comerciales.
Aunque
en términos estrictamente tecnológicos algunos pasajes al leerlos
hoy tienen un sabor añejo en el lenguaje, y lo que allá por
mediados de los ’80 era considerado última tecnología,
lo importante del libro mantiene toda su vigencia. Porque más allá
de nuevos sistemas operativos, capacidades, velocidades y todos los avances
que la informática tiene para ofrecer, la crítica de Roszak
apunta a la forma en que el hombre se posiciona ante esta nueva tecnología,
como la mistifica y la embiste de cualidades que aún hoy exceden sus
posibilidades; sobre todo la inteligencia. En este sentido, el autor remarca
cómo suele pensarse a las computadoras como inteligentes, y se olvida
pronto la inteligencia humana que es capaz de inventarlas y hacerlas funcionar.
Roszak
asume también en el prólogo las críticas que en su momento
se hicieron de su libro, sobre todo las que lo calificaron de “neoludita”,
en referencia a aquel movimiento de destructores de máquinas ingleses
de los tiempos de la revolución industrial. Pero no lo hace desde la
una lectura que considera errónea del ludismo, es decir, aquella que
los ve como retrógrados irracionales que se niegan al progreso, sino
recuperando el espíritu humanista de los viejos luditas, que sobre
todo tenían un espíritu humanista que destaca Roszak, al advertir
sobre la alienación del hombre cuando se somete a la lógica
de las máquinas.
El libro
cuestiona que desde el auge de la computación, el concepto de información
haya pasado a tener un protagonismo sobredimensionado en la economía,
la educación, la política, en la sociedad en su conjunto. Con
un pasado modesto, pronto la información desbancó de sus lugares
de privilegio a conceptos como sabiduría, conocimiento, inteligencia;
términos todos éstos que hoy se ven reducidos al primero.
Una lógica
según la cual procesar muchísimos datos a velocidad infinitesimal,
equivale a ser inteligente, desestimando así cualidades como la creatividad,
la imaginación, el raciocinio; pero también la ética
y la moral, lo que lleva al autor a relacionar el avance de la informática
en relación a complejo militar-industrial norteamericano y al “Estado
belicista”.
Como sucedió
a lo largo del siglo XX, los inventos en el campo militar tienen una conversión
pronta en la vida civil, y es ahí donde entran las fuerzas del mercado,
para continuar la tarea de mitificar los “milagros” que operan
las computadoras.
Es para
destacar también cómo Roszak aborda la problemática de
la computación dentro del sistema educativo, y en este sentido muchos
de los problemas que surgían en los ’80 en Estados Unidos, comienzan
a apreciarse hoy en las escuelas argentinas y universidades. Es acerca de
la inserción de las computadoras en las escuelas, que recupera la idea
de que son “una solución en busca de problemas”.
Sólo
basta con ver cómo los chicos aceptan acríticamente las sugerencias
de un programa didáctico que no necesariamente es el adecuado para
ellos, o como dejan que el corrector ortográfico “piense”
por ellos (y esto no sólo en los alumnos de las escuelas, sino también
en adultos y universitarios), para reconocer la validez de las preocupaciones
del autor.
No por
esto hay que confundir al libro de Roszak con un retrógrado manifiesto
anti-informático. El autor reconoce la utilidad que la informática
tiene en nuestra vida cotidiana (algo que sería ridículo cuestionar
desde una revista digital como ésta), como ayuda para resolver problemas
y simplificar tareas que de no existir las computadoras, seguirían
siendo pesadamente rutinarias. Lo que critica es el estatuto de la información
como único saber válido, las computadoras como seres más
inteligentes que los hombres, y la informática como única ciencia
que explique y modifique la realidad.
El llamado
de Roszak es a considerar a las computadoras como lo que realmente son, herramientas,
y no como a semidioses de silicio en los cuales podamos depositar la necesaria
(y al parecer, para muchos pesada) tarea de pensar.
Notas
relacionadas:
"Salvemos
la comunicación", de Dominique Wolton
"Políticas
de Comunicación y Educación", de Francisco Sierra Caballero
"La
Quinta Columna Digital" - Cibergolem
28/3/2006
www.solesdigital.com.ar
|