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Hacia
un nuevo concepto de ciudadanía
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar
Libro:
Los derechos de los otros. Autora: Seyla Benhabib. Editorial
Gedisa. 191 páginas.
La
legalidad o ilegalidad de los extranjeros en determinado país es un
tema de doble importancia para la Argentina, en tanto receptora y expulsora
al mismo tiempo de grandes corrientes migratorias. Desde la filosofía
del derecho, la autora propone en este libro un examen crítico de las
fronteras de la comunidad política, a partir del concepto de membresía
política. De este modo, repasa los principios y prácticas
para la incorporación de extranjeros, inmigrantes, refugiados y exiliados,
a los cuerpos políticos “receptores”.
Benhabib
parte de que toda comunidad política, define a algunas personas como
miembros, y a otros como extranjeros, siendo el concepto de “ciudadanía
nacional” el que ha regido en los Estados modernos. Pero en la actualidad,
las corrientes migratorias son cada vez mayores, y los países europeos
reciben hoy a poblaciones que hace menos de un siglo colonizaban. Esta inversión
del flujo migratorio (de la periferia hacia el centro) genera numerosas contradicciones
al interior de los estados liberales modernos, donde chocan la soberanía
del Estado con los derechos de los nuevos ciudadanos.
En el
primer capítulo, la autora acierta en marcar la contradicción
en la que se encuentra hoy Europa, pues fue la propia tradición filosófica
europea (sobre todo liberal) que proponía el “derecho cosmopolita”
y la hospitalidad entre las naciones del mundo. Esto fue lo que pensaban sobre
todo Kant, pero también Locke, en tiempos en que los comerciantes europeos
servían como punta de lanza para las aventuras colonialistas en Asia
y África. Esta filosofía liberal y cosmopolita sirvió
en su tiempo como arma jurídica que acompañó al imperialismo,
pero ha sido rápidamente olvidada en la actualidad. Sin embargo, no
deja de ser una fuente de referencia ineludible para darle hoy un nuevo sentido,
más democrático y abarcativo.
En el
recorrido filosófico que plantea Benhabib, fue Hanna Arendt la que
explicó más acertadamente cómo la negación de
los derechos y el exterminio racial que perpetró el imperialismo liberal
europeo en África en el siglo XIX, fue el molde y la inspiración
de los totalitarismos nazifascistas en el siglo XX.
El capítulo
3 bosqueja el concepto de membresía justa, abordando teorías
contemporáneas neokantianas de justicia global. Finalmente, los últimos
dos capítulos se centran en casos empíricos e institucionales,
a partir de la Constitución de la Unión Europea (cap. 4) y de
los conflictos causados en Francia y Alemania por estudiantes y maestras musulmanas
que se negaron a quitarse el velo en la escuela pública, generando
así fuertes debates y controversias sobre la soberanía del Estado
y los derechos del ciudadano.
La autora
propone una nueva filosofía del derecho que reconozca que ningún
ser humano es ilegal, se encuentre donde se encuentre, puesto que la membresía
política es un derecho humano inherente al hombre moderno. En un país
como el nuestro, en el que el (sin) sentido común de la clase media
y alta se queja de que los servicios públicos (salud, educación)
son injustamente utilizados por extranjeros (bolivianos, peruanos, paraguayos),
mientras sus propios hijos hacen lo propio en Europa, este libro tiene mucho
que enseñarnos.
8/9/2005
Notas
relacionadas:
"Violencia,
identidades y civilidad", de Étiene Balibar.
"Seguridad y Ciudadanía", de Gabriel Kessler
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