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Una
radiografía del poder global
Por Mariano
García
mariano@octubre.org.ar
Libro:
Hitler ganó la guerra. Autor: Walter Graziano. Sudamericana.
234 páginas.
Es
necesario comenzar a hablar de este libro haciendo una advertencia a los potenciales
lectores: ya sea por atracción o repulsión, no se guíen
ni por la tapa ni por su título. El autor no es ningún neonazi
que alucina con una imagen triunfante del Fuhrer, ni nada que se le parezca.
Es más,
el libro se ocupa de Hitler y el nazismo apenas en algunos parágrafos.
Esta obra es en realidad una exhaustiva y documentada investigación
sobre la elite oligárquica que controla el poder en los Estados Unidos
desde sus orígenes como Estado. Pero no es un libro de historia, aunque
muchos de los problemas de los que se ocupa tengan su origen en el siglo XIX.
El libro
se ocupa de la situación actual de la estructura de poder mundial que
lidera Estados Unidos, y por lo tanto el actual presidente Bush y su familia
se convierten en el eje de la investigación de Graziano. Desde la importancia
que Bush padre tuvo para la CIA, hasta el peso del oligopolio petrolero en
las decisiones políticas, los Bush son personajes nefastamente recurrentes
en esta historia. El sujeto central de este libro es la “elite angloamericana”,
y se muestra como el establishment norteamericano proviene de las oligarquías
inglesas que conquistaron esa tierra siglos atrás.
Como economista
que es, Graziano se centra en el poder económico, y como este se transforma
en elitismo político. No hay nada de foucaultiano en su concepción
del poder; no está ni disperso ni difuminado en los distintos estamentos
sociales. El poder del que habla Graziano tiene nombre y apellido, lugares
y fechas, montos y números. Es un poder monolítico, conspirador
y omnipotente. De ahí la analogía con el tipo de poder que ejerció
Hitler, y que el autor sugiera que la sociedad norteamericana de hoy sea una
versión triunfante del derrotado modelo nazi; siempre en lo referente
a la organización del Estado y las relaciones de connivencia entre
las corporaciones económicas con los gobernantes.
También
hay algunas relaciones puntuales entre el nazismo y la elite angloamericana
de Estados Unidos, sobre todo en cuanto a inversiones de empresarios norteamericanos
en el Tercer Reich (petróleo e industria), puntos ideológicos
en común (sobre todo el racismo) o el refugio que se dio a prestigiosos
nazis luego de la guerra. Pero no mucho más hay sobre el nazismo, en
un libro donde la estrecha relación entre las oligarquías norteamericanas
e inglesas ofrece muchos más puntos de apoyo para comprender el conflicto
que se estudia.
Al especializarse
en economía, los dos primeros capítulos del libro de Graziano
son de corte casi técnicos. Quizás el primer capítulo
dedique demasiado espacio a una sutileza macroeconómica que en realidad
es ya una evidencia –que la búsqueda del puro beneficio individual
en los sujetos lleva a la destrucción de la sociedad a la que pertenecen–,
y ahuyente a lectores que no están especializados en la materia; pero
que bien podrían interesarse en las cuestiones que se abordan más
adelante. Ese primer capítulo es una barrera bastante importante para
el lector medio, no universitario, que quizás no tenga ganas de seguir
leyendo luego de tanta teoría macroeconómica; aunque el resto
del libro sea muy atrayente para un público bastante más amplio.
Puede
ser que el título y la tapa del libro, de corte más marketineros,
sean una forma de compensar esto, y alentar a los lectores a seguir adelante.
Quienes lo hagan, tendrán la suerte de encontrar datos reveladores
sobre los atentados del 11 de septiembre, sobre la dinastía Bush y
el consorcio que maneja el poder a nivel mundial y sus mecanismos (como el
FMI o el Banco Mundial). El último capítulo, sobre las sociedades
secretas que desde las universidades norteamericanas sustentan este perverso
mecanismo, deja un amargo gusto conspirativo. Al final del libro, si alguien
se siente un poquito paranoico, está en todo su derecho. La asfixiante
red de poder opresivo que dibuja Graziano se compone de clanes familiares
millonarios que tienen bajo su control el petróleo, la banca, los laboratorios
farmacéuticos, las empresas de armas, las universidades y los medios
de comunicación más importantes del mundo.
Pero el
libro tiene el mérito de abordar temas complejos desde una óptica
global y abarcativa. Se ocupa de la estructura, a pesar de la cantidad de
nombres que desfilan, y la historia se impone sobre la coyuntura de este año
electoral en EE.UU. Como se resume en la contratapa, “quien piense
que muchos de los enormes problemas del mundo comenzarían a solucionarse
si cambiara el presidente de los Estados Unidos, se equivoca gravemente”.
9/7/2004
Notas
relacionadas:
"Una
nación conservadora", de J. Micklethwait y A. Wooldridge.
"¿Por qué
la gente odia Estados Unidos?", de Z. Sardar y M. Wyn Davies.
"Irak,
historia de un desastre", de Juan Ignacio Ramonet
"Estrategia y juegos de dominación", de Jorge Bolívar
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