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Feria del Libro de Frankfurt
 
Mezquindades, oportunismo y violencia
Lopez Rega
 

 

Por Catalina Pantuso
catalina@octubre.org.ar

Libro: López Rega. La biografía. Autor: Marcelo Larraquy. Editorial Sudamericana. 473 páginas.

Cuando de la lectura de un texto altamente comprometido con la política el lector no puede identificar claramente a qué ideología pertenece el autor, significa que el libro tiene valores como para ser guardado en la biblioteca. Este es el caso de la biografía de José López Rega escrita por el periodista e investigador Marcelo Larraquy.

En los inicios del libro el autor consigna algunos datos que anticipan la personalidad de López Rega: nació un 17 de octubre (1916) y su madre murió en el parto; fue “un muchacho educado, cuidadoso en los modales y respetuoso en el trato, pero introvertido”; tenía una biblioteca que cubría toda una pared y se interesaba especialmente en temas espirituales; a los 19 años jugaba al fútbol e integró la tercera especial de River Plate; se casó a los 27 años y se incorporó a la Policía Federal en 1944. Sus dos pasiones fueron el canto lírico y el esoterismo.

En la Navidad de 1951, en Paso de los Libres (Corrientes), López conocerá a Victoria Montero —una vidente a quien ya había visitado Eva Perón— y será ella quien además de iniciarlo formalmente en el camino espiritual le advertirá: “Si usted trabaja su espíritu podrá entrar en armonía con el Universo y se convertirá en un ser puro. Sus fuerzas ocultas serán una bendición para los demás. Podrá curar enfermedades, aliviar los dolores del cuerpo y del alma. Pero nunca deberá abusar de sus poderes porque producirá mucho daño. Será una maldición para todos y también para usted.” Frecuentó su casa durante años, y allí se conectó con algunos masones e integrantes de la secta umbanda que lo acompañarían en sus ambiciones y proyectos. A medida que se fortalecía y ganaba posiciones políticas fue abandonando a su Madre Espiritual y veinte años más tarde, cuando ya se había instalado junto a Perón, fue la misma Victoria quien lo echó definitivamente diciéndole: “Usted nos engañó a todos. Váyase”

El autor hace una apretada síntesis de los primeros años del exilio de Perón en diversos países de Latinoamérica y relata un sin fin de peripecias económicas y políticas; la permanente persecución de los servicios de inteligencia norteamericanos; los atentados en su contra. Gran parte de la información es extraída de la correspondencia Perón-Cooke y algunas notas de color le sirven para dar cuenta de las dificultades por las que atraviesa. Un ejemplo de esto es el relato de la venta de un lote de caballos por la que el General gana una comisión de 120 mil dólares. Larraquy afirma que “guardó una pequeña cantidad para sí, y el resto lo mandó a distribuir entre los comandos exiliados por intermedio del coronel Salinas” Muestra a un hombre vencido y solo cuya única preocupación es mantener viva la Resistencia Peronista; en este momento que aparece la figura de Isabel Martínez, con quien se casará siete años más tarde para lograr que el Vaticano le levante la excomunión impuesta en 1955.

A partir del terceto Perón, Isabel y López Rega se desarrolla la trama de una historia plagada de intereses políticos y económicos donde confluye la epopeya popular y el enfrentamiento de aparatos armados; las profundas lealtades y el oportunismo más descarado.

El libro rescata los orígenes barriales de quien después será Ministro de Bienestar Social; relata su periplo por los caminos de la mística y su vuelco hacia la política; describe cómo López Rega se instala en la vida de Perón y desde su oscuro lugar de mucamo va conquistando espacios de poder cada vez más importantes. Muestra como el accionar de la Triple A se relaciona con la Policía, las Fuerzas Armadas, los Servicios de Inteligencia, la Masonería Argentina y la P2.

Muy bien escrito y mejor documentado, esta biografía ayuda a comprender gran parte de los aspectos políticos de la última mitad del siglo XX en la Argentina. Sin embargo es necesario aclarar que algunos puntos cruciales no son tratados con el cuidado que se observa en términos generales.

Pareciera que hasta el momento en que los Montoneros irrumpen en el peronismo, no hay una verdadera resistencia al régimen: no aparece ninguna mención a los gremios más combativos se reunieron en torno a la CGT de los Argentinos de gran influencia en los sectores intelectuales y en el movimiento estudiantil; no se hace ninguna alusión al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en la Iglesia —aunque si se nombra tangencialmente a Carlos Mugica— y tampoco al grupo Cine y Liberación en ámbito de la cultura.

Larraquy no dimensiona claramente el cambio cualitativo que ocurre el 25 de mayo de 1973: el peronismo pasa de la proscripción institucional al gobierno. Mucho de los cuadros, especialmente los juveniles, se habían iniciado en la política sólo en la lucha —violenta o no— y esto condicionó fuertemente la posibilidad de su inserción democrática, en función de un nuevo proyecto nacional. A pesar de esto la “Tendencia Revolucionaria” —que pretendió conducir la organización Montoneros— tuvo representación en el Congreso Nacional, logró el manejo de la UBA y varios gobernadores fueron sus aliados como Bidegain en Buenos Aires, Obregón Cano en Córdoba, Ragone en Salta, Cepernick en Santa Cruz Martínez Baca en Mendoza.

En todo momento se presenta a la JP como una organización monolítica que responde a los Montoneros; no se enuncian las profundas contradicciones que se desarrollaron en su seno, y que finalmente se resolvieron con la ruptura que dio lugar a la denominada JP Lealtad, a la que tampoco se nombra en ningún momento. En cuanto a los grupos armados no se rescata la experiencia de Taco Ralo (Tucumán), se habla solamente de los Montonero y del ERP, y se desconoce el accionar de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) y a los Descamisados.

Pero lo que más llama la atención es la poca trascendencia que otorga al hecho de que Ricardo Balbín no haya aceptado integrar la fórmula presidencial. Vale la pena recordar que cuando José Rucci dio a conocer la candidatura de Perón, éste —en una improvisada conferencia de prensa —afirmó “Con Balbín voy a cualquier parte”. De este modo mandaba un mensaje claro al radicalismo que debía reunirse para discutir las candidaturas de su partido. Unos pocos días más tarde, durante la Convención Radical, el sector alfonsinista se opuso duramente al acuerdo entre Perón y Balbín. Fue después de estos hechos que el congreso del Partido Justicialista eligió la fórmula Perón-Perón.

La sobriedad en el lenguaje, la precisión en el manejo de las fuentes y el esmero en la presentación del contexto histórico hacen que este material sea de consulta obligada para quienes intenten comprender el pasado de uno los momentos más complejos de la historia argentina, al tiempo que invita a reflexionar sobre los métodos utilizados para la construcción del poder en la actualidad.

22/1/2004

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