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Ariel Magnus: sobre la otredad
Ariel Magnus
 

 

Por Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com

Libro: Un chino en bicicleta Autor: Ariel Magnus Editorial: Norma. 281 páginas. Año 2007

Ya superficialmente, la última novela de Ariel Magnus, Un chino en bicicleta (premio de novela La otra orilla 2007), resulta  al menos curiosa para el posible lector porteño. Inspirado en un caso real que causó conmoción por su ridiculez (la historia de Li Qin Zhon, mejor conocido por el apodo que le asignó CrónicaTV, “Fosforito”, acusado de quemar varias mueblerías por el barrio de Caballito), y plagado de referencias a la cultura popular y a sus mitos, el libro intenta dar cuenta de un fenómeno poco reconocido por la literatura contemporánea ambientada en Buenos Aires: la inmigración china y su colectividad.

La idea original de Ariel Magnus, según confesó en algunas entrevistas, consistía en escribir un ensayo sobre las comunidades chinas en Argentina, pero ante el desdén de los editores optó por transformarlo en una obra de ficción. Quizá de ese primer proyecto haya quedado como trasfondo en la novela un lúcido examen de los prejuicios y la ignorancia de la sociedad en general ante la cultura oriental, fomentada por los medios de comunicación masiva, en este caso representadas por las exageraciones del canal CrónicaTV. Pero acaso lo más valioso de este libro, en detrimento del género al que inicialmente aspiraba, el ensayístico, radica en que el argumento sobre un joven de clase media contaminado  por los preconceptos xenófobos del sentido común, y que se enamora de una mujer oriental, le permitió trascender la mera anécdota local para mostrar un interesante análisis de la otredad y la mismidad, y lo inédito dentro de la propia ciudad. 

Emparentado a otras narraciones cuasi-antropológicas de la literatura argentina, como Una excursión a los indios ranqueles de Mansilla, la peculiaridad de la travesía que emprende el personaje principal consiste en que no necesita viajar demasiado para llegar hacia lo desconocido. Simplemente caminar las pocas cuadras que separan su casa del barrio chino, introducirse en su mundanidad, sus habitantes, sus costumbres. Desenmascarar el velo televisivo que los cubría y conocerlos realmente.

A nivel literario, Un chino en bicicleta siente las influencias de César Aira, de Copi, de Thomas Pynchon. Del primero resuena el procedimiento de defraudar al lector. La novela comienza como un thriller, en el juicio al pirómano Li Qin Zhon, quien, luego de ser condenado a prisión, secuestra a Ramiro Valestra, el protagonista, y escapa del tribunal. Esta intensa intriga policial, que atrapa al lector desde el comienzo, se apacigua absurda y lentamente a lo largo de la historia hasta el punto de que se olvida a las pocas páginas de comenzado el libro, para transformarlo en una descripción de usanzas, personas y lugares del barrio chino, abandonando por completo el tono-suspenso del inicio.

 Si bien compuesto en una prosa coloquial que no destaca particularmente, Un chino en bicicleta cuenta con algunos  intermezzos originales a la linealidad del argumento, como un poema épico escrito por uno de los personajes, estrictamente basado en noticias de CrónicaTV, y otras anécdotas surrealistas y grotescas inspiradas en el estilo del sketch de Monty Python o Cha Cha Chá (programa al que se alude reiteradamente a lo largo del libro.)

Un chino en bicicleta es una entretenida novela sobre el azar, la diversidad y el amor.

19/2/2009

www.solesdigital.com.ar

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