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Un
libro vigente, pero superado por la actualidad
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar
Libro:
Perón o Muerte. Autores: Eliseo Verón y Silvia
Sigal. Eudeba. 255 páginas.
El
pasado martes 30 de septiembre, se relanzó un estudio ya clásico
del análisis discursivo, la semiótica y la comunicación: “Perón o Muerte”, de Eliseo Verón y Silvia
Sigal. El evento, realizado en la librería Ghandi, sirvió para
que los autores, junto a especialistas y críticos como Carlos Altamirano,
Tulio Halperín Donghi, Emilio de Ipola y Marita Soto reflexionaran
y discutieran sobre la actualidad y vigencia de este libro editado por primera
vez en 1986, y reeditado hoy por Eudeba.
Todos
coincidieron en que el momento actual de la política argentina hace
que el libro retome vigencia. La identidad política del actual presidente
Kirchner, y de muchos de los integrantes del nuevo gabinete, ha rescatado
del pasado la histórica discusión que gira en torno a la relación
entre los Montoneros y Perón, y más generalmente, el rol que
jugaron las distintas corrientes políticas enroladas dentro del peronismo
en los turbulentos años ’70.
La reivindicación de la figura
de José I. Rucci, este año más intensa que nunca por parte del sindicalismo,
y encarcelamiento de Vaca Narvaja y Perdía, son hechos actuales ligados
íntimamente con aquellos tiempos, con esas discusiones. Y, principalmente,
el peronismo se muestra hoy como la única fuerza capaz de hacerle frente
a la crisis, acaparando casi la totalidad del espectro político, en
un fenómeno en algunos aspectos similar al de los ’70 (con todas
las diferencias pertinentes que se quieran hacer, diferencias necesarias y
válidas).
Sin embargo,
la oportunidad de este relanzamiento no puede ignorar los más de 15
años –y tres gobiernos peronistas– que separan a aquella
primera edición de la actual. Es por eso que el libro merece una lectura
atenta, tanto acerca de las metodologías y conclusiones del análisis,
como del momento en que fue escrito.
Análisis
de ayer, problemas de hoy
“Perón
o muerte” no es un libro de historia. Es un análisis discursivo
que se propone destramar el tejido en el cual se cruzan los discursos del
propio Perón, con los de la Juventud Peronista y los Montoneros. La
hipótesis del libro es que el peronismo no basó su continuidad
en la historia política que va de 1943 a 1973 en sus fundamentos ideológicos,
sino en un particular dispositivo enunciativo caracterizado por el “vaciamiento”
de contenidos, que permitió al líder del movimiento incluir
a casi la totalidad de los argentinos. Los autores ven en ello una “trampa”
(tal el título de la tercera y principal parte del libro), en el que
los sectores jóvenes y radicalizados cayeron, al hacer una lectura
del discurso de Perón que luego el propio Perón invalidó.
Como en
todo análisis, el recorte del objeto de estudio es necesario para acotar
la labor investigativa. Pero varias críticas se le pueden hacer al
libro, siempre dentro de los supuestos metodológicos planteados por
los autores. En primer lugar, la fragmentación de los discursos de
Perón es excesiva. En la primera parte del libro, dedicada a los años
del peronismo en el poder (1943-1955), se resaltan aspectos del discurso peronista
en su negación del Otro, de los no peronistas como antipatrias, pero
esa forma discursiva no se comprende en forma correcta sin su contrapartida,
que fue el discurso antiperonista. En términos más precisos,
no se comprende la especificidad de la retórica peronista porque el
libro sólo trabaja sobre el eje diacrónico (la evolución
del discurso peronista a lo largo de 30 años), pero no sobre el sincrónico
(la relación del discurso peronista con otros discursos contemporáneos
y opositores).
Ya en
la tercera parte del libro, se confunde el discurso de la Juventud Peronista
con el de Montoneros. Bajo el rótulo de “juventud” o “izquierda”,
se hace un uso indiferenciado de los textos y comunicados de ambas agrupaciones,
que si bien coinciden en algunos puntos, son claramente diferenciables. Si
esa diferencia a veces se vuelve muy sutil, no por eso hay que ignorarla,
todo lo contrario.
Muchas
de estas objeciones tienen su causa en el momento en que fue escrito el libro.
En 1986, el peronismo estaba derrotado y parecía que era un fenómeno
político que, con la muerte del líder, había llegado
a su fin.
El libro
no es de historia, pero cuando se recurre a la historia, las referencias no
son tan rigurosas como el análisis discursivo. La interpretación
de la historia reciente es la dominante en aquellos tiempos de alfonsinismo
vencedor, según la cual el peronismo es la causa de la violencia desatada
a partir de 1976. Sin la dimensión diacrónica, el análisis
se cierra sobre el peronismo; por lo tanto, solo dentro del peronismo se encuentra
el origen de los males de la Argentina actual. Un claro ejemplo de esta tendencia
en el análisis es cuando los autores dicen que la candidatura de Balbín
para compañero de fórmula de Perón en 1973 fue frustrada
por la interna entre la “derecha” y la “izquierda”
del peronismo, y nada agrega sobre la traba que puso el alfonsinismo dentro
de la UCR para vetar a su propio candidato.
Más
allá de cuestiones históricas y metodológicas, la actualidad
le plantea un nuevo desafío a la obra de Verón y Sigal. Porque,
por un lado, el propio Verón reconoce que la vigencia del libro se
debe a que, hoy de nuevo, existe una tendencia en el peronismo de hacer coincidir
el “colectivo peronista” con el “colectivo nacional”.
Pero lo que los autores no pueden afirmar, es que esta analogía en
el campo político tenga su correspondencia en lo discursivo, porque
su tesis es que el peronismo se sostiene gracias a un dispositivo discursivo
que nace y muere con el líder, y cuya característica principal
es la instransferibilidad del liderazgo y la representación. Esto podía
ser pensado en 1986, pero, ¿se puede afirmar lo mismo luego de Menem,
Duhalde y Kirchner?
No importa
que estos presidentes sean o hayan sido peronistas en sus obras, importa que
hayan recuperado discursivamente al peronismo, que se hayan reconocido como
tal, y que hayan construido su lugar de poder invocando al ideario peronista.
Si el peronismo es explicado principalmente como una relación enunciativa
entre líder y pueblo, ¿cómo sobrevivió el peronismo
a la muerte de Perón, hasta el punto de hegemonía en que se
encuentra hoy? Son preguntas que el libro no puede responder. En estos tiempos,
“Perón o muerte” vuelve a tener vigencia, pero sigue atado
a la época en que fue escrito y no puede traspasar la densa barrera
del presente.
9/10/2003
Notas relacionadas:
Informe especial: El Peronismo
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