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Javier Marías: Sobre la traición.
Tu rostro mañana. Javier Marías
 

 

Por Michel Nieva
powdered1988@hotmail.com

Libro: Tu rostro mañana. Tomo I. Fiebre y Lanza   Autor: Javier Marías. Editorial Alfaguara. 475 páginas. Año 2002.

Tu rostro mañana es, desde las Herrumbrosas Lanzas de Juan Benet, el proyecto más ambicioso de la literatura española sobre la guerra civil, al menos por extensión: una trilogía de novelas de 1592 páginas.

En ella Marías retoma un tema que ya había tratado en El hombre sentimental y Todas las almas: la traición inexplicable del mejor amigo.

Deza, el protagonista y narrador de Fiebre y Lanza, se pregunta qué razones motivaron al mejor amigo de su padre a acusarlo a éste de ‘comunista’ frente a las autoridades, imputación que le valió la pérdida de todos sus cargos universitarios y una larga estadía en prisión.

¿Cómo se podía pasar media vida junto a un compañero, un amigo íntimo sin percatarse de su naturaleza, o al menos de su naturaleza posible? (Pero acaso en todos cualquier naturaleza es posible) ¿Cómo puedo no conocer hoy tu rostro mañana, el que ya está o se fragua bajo la cara que enseñas o bajo la careta que llevas, y que me mostrarás tan sólo cuando no lo espere?

Porque esa historia de su padre lo lleva a reflexionar acerca de un límite de la experiencia humana que es la conciencia del otro,  imposible de conocer pero sí de interpretar. Deza dice poseer un don para esto último, lo que lo lleva a ser contratado por un grupo sin nombre que el Servicio Secreto Británico creó durante la Segunda Guerra Mundial y que aún funciona en la actualidad de la novela pero de una manera enigmática.

Deza, ignorando para quién o con qué motivos trabaja, es trasladado a reuniones con diplomáticos o militares, a cenas con personas desconocidas, a mirar videos de mujeres y de sus amantes, y luego, a través de lo que lee en los rostros de estas personas, es interrogado por su jefe a descifrar qué ocultaban entre lo que decían, qué aspiraciones acaso enmascaraban en su posición actual, de qué manera podrían reaccionar mañana sin que nadie lo espere.

De alguna forma la profesión de Deza es una parábola sobre la inexorable voluntad de los demás, que revela la propia finitud en tanto no se puede manipular ni determinar, y que en la novela se describe como una incertidumbre espantosa porque se la vincula a las experiencias extremas de la guerra y del miedo: ¿Qué se puede esperar en una situación límite de los otros? ¿Cómo prever que la persona de mayor confianza de pronto y por cobardía en una circunstancia semejante no me vaya a traicionar?

A través de una visión pesimista de la especie humana, los personajes de Marías discuten acerca de estos asuntos entregándose a sinuosas digresiones pero a las que siempre soslaya el mismo tema: la responsabilidad de hablar o de callar, la connivencia o el rechazo frente al horror. (y estos diálogos a pesar de su contexto europeo cobran singular actualidad para el lector argentino y latinoamericano en referencia a sus historias de dictaduras y violencia).

Pero más allá del argumento, lo más interesante de los libros de Marías siempre es su prosa, y su recurso más notable: la digresión. Fuertemente influenciado por el Tristram Shandy de Laurence Sterne (novela que él mismo tradujo al castellano) adopta de él el recurso de estirar al máximo la atención del lector y jugar con ella comentando temas colaterales a la trama principal para distraer del hilo narrativo y dirigir al lector no tanto a la historia sino a cómo se la cuenta, al sonido de las palabras independientemente de su contenido. (el narrador más zigzagueante podrá inventar y recitar de improviso palabras encadenadas que sonarán como música, tanto que a quienes escuchen les importará poco el sentido, piensa Deza, el narrador).

En las 475 páginas de Fiebre y Lanza no hay otras aventuras que las de los vaivenes de las mentes de los personajes, que serpentean de una idea a otra al estilo de los diálogos de Platón. Es decir que su tema, como en toda buena literatura, no es un argumento sino su manera inusual de usar el lenguaje, en este caso artificiosa, un tanto proustiana, pero sumamente original y efectiva, y que dejará sin aliento a los aficionados de la “novela-río” y con ganas de leer el segundo volumen, Baile y Sueño.     

21/8/2009

Notas relacionadas:

"Tu rostro mañana. Tomo II. Baile y sueño", de Javier Marías

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