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Dave
Holland Quintet en el Coliseo
El
mejor jazz del mundo,
de nuevo entre nosotros
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar
Fotos: Mario Albarracín

Volvió
Dave Holland a Buenos Aires e hizo que la audiencia porteña disfrutara
del jazz de primer nivel como en años anteriores. El genial contrabajista
se presentó el viernes 5 de noviembre en el Teatro Coliseo, junto a
su sólido quinteto conformado por tres solistas y compositores de gran
categoría como Robin Eubanks (trombón a vara), Chris Potter
(saxo) y Steve Nelson (vibráfono); acompañados por el baterista
Nate Smith.
La
poca oferta de jazz internacional hizo que las expectativas crecieran mucho
en estos meses, y la sala se llenó con 1500 personas a pesar de que
los precios de las entradas para espectáculos extranjeros haya subido
bastante. Pasaron cuatro años desde la última visita de Holland,
y verlo luego de tanto tiempo permitió confirmar que él y su
conjunto son un quinteto en permanente evolución y mejoría.
Presentaron
nuevos temas que grabarán próximamente y otros del exitoso CD
“Extended Play – Live at Birdland”. A pesar de tener un
escenario más grande que el del auditorio del Bahuen, donde tocaron
en el 2000, se acomodaron en una disposición compacta, como si necesitaran
de la cercanía interpersonal para lograr su ajustado sonido.
Comenzaron
el set con “The eyes have it”, composición de Holland que
abrió el juego con una propuesta musical flexible, suelta, encabezada
por la dupla de vientos en la que se destacó la firmeza técnica
de Eubanks con su trombón. Steve Nelson aportaba misterio y extravagancia
desde su vibráfono, mientras que Nate Smith ofrecía toda su
juventud y potencia. Todo bajo la mirada atenta y la dirección precisa
del experimentado ex contrabajista de Miles Davis.
Con
“Easy did it”, también de Holland, y “High wire”
de Potter, dieron forma a la primera mitad del show, marcando una tendencia
clara: temas de 15 minutos con una estructura en común, en la cual
luego de una introducción que plantea la melodía, se sucedieron
solos de vientos primero, de la sección rítmica después,
para terminar todos juntos de nuevo y dar cierre a las composiciones.
Pero
si luego de las primeras tres piezas podía adivinarse un patrón
común, el impredecible Nelson se encargó de romper con las estructuras
con su “Amator silenti”, un blues en tempo mucho más lento
que hizo callar a toda la sala por su tensión y dramatismo. Holland
se lució tocando con arco el contrabajo, y a partir de entonces pudo
verse lo mejor de la noche. El explosivo Robin Eubanks venía amenazando
con estallar, y con su flamante composición “Full circle”
ofreció el tema más complejo y excitante del show. Una sucesión
de solos con improvisaciones grupales, que exigió de la batería
síncopas permanentes para acompañar un solo de trombón
impresionante.
Para
cerrar la primera parte, Holland volvió a tomar el timón con
“Free for all”, del disco “Extended Play”. Una larga
obra de 18 minutos que abre con un solo de Holland, y luego da pie al ingreso
de la banda para desempeñar las performances de cada integrante. El
vibráfono de Nelson juega sobre el tempo de la batería, hasta
que llega el turno de Smith y su solo. Transcurre el tema y se respira en
el aire aromas de perfección en la composición de Holland.
Luego
de una hora y media, los músicos hicieron una pausa para volver con
los bises. Fue entonces tiempo de relajarse con “Candlelight vigil”
de Nelson, y de divertirse con “Prime directive” de Holland. En
esta última, se vio al contrabajista disfrutar más que nunca
en la noche de los talentos que lo acompañan, y una admirable sincronización
entre saxo y trombón para el cierre dejó a la audiencia tarareando
hasta la salida del teatro. Habían pasado dos horas inolvidables, seguramente
uno de los hitos más importantes del año en lo que a espectáculos
musicales se refiere.
15/11/2004
www.solesdigital.com.ar
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