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Entrevista a Doug Wimbish

El bajista todoterreno

Texto y Fotos: Mariano García
@solesdigital

Conocido por el público argentino por sus habituales visitas con Living Colour, Doug Wimbish volvió esta vez a Buenos Aires como parte de la nueva banda de Tarja Turunen. En esta entrevista exclusiva con Soles Digital, nos habla de esta novedosa experiencia, de su particular estilo y carrera musical, y nos adelanta lo que será el futuro disco en estudio de Living Colour.

Incansable trotamundos de la música, Doug Wimbish es en la actualidad uno de los bajistas más originales, talentosos y versátiles que pueda encontrarse. Con estilo único para hacer de su instrumento un verdadero sistema de sonido, la lista de proyectos, colaboraciones y bandas en las que participa no conoce límites. En su paso por Buenos Aires, además de acompañar a la finlandesa Tarja Turunen, aprovechó la ocasión para dar una clínica en The End y presentar su último CD como solista Cinema Sonics y el DVD Head»Fake in the Area.  Con distorsiones, wah-wah y un arsenal de pedaleras y recursos, este fuera de serie del bajo lleva a su instrumento a dimensiones pocas veces vistas.

–Cuando pensábamos que ya no nos íbamos a sorprender más con tus actuaciones, ahora vemos que tu estilo puede integrarse también al metal sinfónico con Tarja Turunen…

–Sí, es divertido. La música es libre, no es necesario encasillarla.

–En vivo se pudo ver más de tu estilo, algo que en el disco My Winter Storm es más difícil de encontrar.

–Estoy de acuerdo. Pero en vivo tengo la oportunidad de mostrarle al público de heavy metal algo que no están acostumbrado a ver, como a un negro hacer todo ese ruido en un recital de metal gótico.

–Durante tu solo, el público enmudeció. Todavía no deben entender qué fue eso…

–Sí, precisamente por eso es que lo hago. Y cuando ya me conozcan y lo entiendan, seguramente voy a estar ya en otro lugar, haciendo otras cosas.

–¿Te considerás un bajista nómade?

–Vengo tocando desde hace mucho tiempo, empecé a grabar discos cuando era adolescente. He estado grabando un montón de discos desde hace un tiempo largo; discos de pop, soul, blues, jazz, a lo largo de los años. Creo que el apodo de journeyman bassist se le ocurrió a la gente que hace mi sitio web, al ver tantas cosas distintas que he hecho, que no son tan conocidas. Mucha gente realmente no sabe de otro tipo de música en la que he estado, desde el hip hop de Sugarhill Gang, Grandmaster Flash, Funky Four Plus One, hasta el jazz con Jack McDuff o George Benson. Probablemente la mayoría de la gente me conozca por todo lo relacionado a Living Colour o los Rolling Stones, o algo que haya hecho con Madonna o Seal, esos grandes discos. Pero he llevado adelante muchísimos proyectos undergrond, como en Londres con Tackhead y Little Axe…

–O quizás proyectos de bandas y artistas de países no tan conocidos, como los checos Gulo Čar, o el tunecino Dhafer Youssef…

–¡Los conocés! Aprecio mucho que los menciones; es bueno porque a veces es como que soy un desconocido para muchos. La mayoría de la las personas me conocen por sólo algunos pocos trabajos. Lo bueno es cuando revisan algunas de las otras cosas que he hecho, y dicen “oh, no sabía de esto, no sabía de aquello”.  Soy afortunado por haber podido trabajar con diferentes artistas.

Doug Wimbish

–Has pasado por los estudios de grabación de muchos de ellos. ¿Cómo es el trabajo de sesionista, poner tu música al servicio de otros?

–Grabar discos es un juego completamente distinto a tocar en vivo, porque hay como distintos roles que tenés que interpretar. Te volvés algo así como un actor. Podés haber tocado un montón con otras bandas; pero para el disco, en un día determinado, en lo que sucede en el momento de la grabación, tenés que crear un sonido y entender cómo trabajar con otro músico en el tiempo que te dan. Y al mismo tiempo, ser capaz de mantener tu individualidad y tu onda involucradas en la música en forma natural, sin forzarlo. Eso es lo que me gusta.

–¿Qué formación te dio haber empezado con las bandas pioneras del hip hop que mencionabas, a principios de los ’80?

–He tocado con mucha gente, que hacen música muy distinta, y los amo a todos. Pero creo que tengo la suerte de haber podido tocar primero desde el lado callejero, lidiar con los elementos de la calle para luego adaptarme a las calles del mundo; y después tratar de encontrar cómo asimilar toda esa energía en lo mío. Eso no viene sólo de Estados Unidos, o Europa, viene de allá arriba, yo sólo lo incorporo en mi música y en mis discos.

–Vos sumaste a esa formación urbana, de hip hop y funk, otros elementos provenientes de géneros como la música gitana, árabe, o el heavy metal. ¿Cómo se hace para que convivan todos juntos?

–Para mí es muy simple, todo depende de cómo sea tu personalidad y tu carácter. Es como aprender a hablar idiomas; una vez que aprendiste a hablar inglés, por ejemplo, podés hacerlo de distintas formas.

–¿Es la versatilidad tu mayor fortaleza?

–Creo que una de ellas. Poder adaptarme a diferentes situaciones, esa es mi mayor fortaleza, poder ayudar con una vibración positiva a los diferentes proyectos en los que he estado. De eso es de lo que realmente se trata, de estar en una situación, y tratar de ser honesto y auténtico al involucrarse en lo que está pasando con la música en ese momento y dar lo mejor que tenés. A veces puedo estar más callado, otras hacer más ruido, pero lo que creo que realmente aporto es el amor por la música.

–Tu nuevo disco solista, Cinema Sonics, es una expresión de esa versatilidad.

–Cada estilo de música es como una película distinta para mí, y me convierto en un actor distinto para cada película. Cada banda tiene diferentes estilos, son como los géneros del cine: algunas son de ciencia ficción, otras son thrillers, otras son historias de amor. Uno tiene que encontrar el personaje adecuado, y saber como estar cómodo al frente de la escena, y como pasar al fondo y seguir estando cómodo. Lo más importante es dejar afuera el ego.

–Pero, a veces, es muy difícil encontrar músicos talentosos que al mismo tiempo puedan dejar su ego de lado. El ego y el virtuosismo suelen ir de la mano.

–Siempre. A lo que más hay que temer es a tu propio ego. Tu ego te dice lo que hacés bien, lo que hacés mal. Pero como músico, hace mucho tiempo que he aprendido cómo hacer para sacarse el traje de estrella y dejar tu ego en el guardarropa al ir a una sesión. Ese es el primer paso en la comunicación cuando tratás con un grupo de músicos, es como una terapia grupal.

–Como si tu estilo fuera la vez virtuoso y humilde, lo cual no es muy común.

–Bueno, porque la música es un reflejo de tu vida. La forma en que vivís se traslada a tu música. En este negocio hay un montón de músicos veloces que no respetan a otros que no tocan igual que ellos. Algunos podrán tocar una cantidad enorme de notas juntas, pero eso no te hace mejor músico. Lo que te hace mejor músico es la conexión con uno mismo, y cómo te proyectás a vos mismo con un instrumento. Algunos se expresan enfermizamente con su instrumento, el ego se les va por las nubes. Pero está bien, a veces eso es necesario también, la tensión es buena para la música.

Doug Wimbish

–En cambio, con tu estilo para tocar el bajo tenés que estar escuchando todo el tiempo lo que hace el otro.

–Exacto, eso es lo que me gusta hacer. Por ejemplo, cuando toco con Living Colour es divertido, porque además del bajo trato de tocar como si fuera una sección de vientos, o partes de teclados, o de percusión, o betería. Cuando toco con ellos, trato de encontrar el lugar indicado para hacer que Will (Calhoun, batería) suene mejor, o Vernon (Reid, guitarra) suene mejor. No se trata de mí, tengo una posición en la banda que fluctúa, es como una ola. Lo mío viene de una combinación de lo que haga el grupo, no es algo rígido. Hay personas a las que les gusta tocar los temas a la perfección, y está genial, eso también me gusta. Pero Living Colour es algo más suelto, es una banda más desestructurada, por momentos muy muy acrobática, pero al mismo tiempo espiritual.

–Cuando te juntás con Living Colour, al ser todos virtuosos en lo suyo, ¿cómo se  maneja esa tensión?

–Todo empieza con las canciones. No importa cuán grandioso seas, tenés que tener buenas canciones para poder conectarte. Y eso es lo más importante. Con buenas canciones, la personalidad de cada uno va a poder expresarse. Will, Vernon, Corey y yo tenemos un talento natural que siempre quiere asomar, así que por ahora estamos concentrados ir al estudio y comenzar a darle forma a las canciones. No puedo esperar a que suceda.

–¿Van a volver a grabar?

–Sí, volvemos al estudio. En 2009 tendremos un nuevo disco, y una nueva gira. Vamos a dar unos cien shows, y posiblemente regresemos a Argentina.

–¿Qué podemos esperar de lo nuevo que haga Living Colour?

–Vamos a hacer un disco tremendo, eso te lo garantizo.

–¿Va a estar orientado a la electrónica, en el camino que dejó abierto Collideoscope?

–No, no… esta vez queremos pegar duro. Toda la tecnología moderna va a estar, pero por ahora estamos concentrados en las canciones, y en grabar algo que les vuele la cabeza a todos.

–¿Sigue existiendo en Estados Unidos una barrera para los músicos negros que quieran tocar rock?

–Siempre ha sido un escenario de puertas abiertas para los músicos negros que hacen rock. Cuando Living Colour apareció, fue una de las así denominadas bandas de “rock negro” (yo odio esa denominación) que llamó la atención. Pero tan pronto como la puerta se abrió, la banda se separó y las puertas se cerraron, no hubo realmente otra banda que llenara el espacio vacío que había dejado Living Colour. Con sus primeros dos discos, Living Colour hizo mucho ruido, y estoy orgulloso con lo que la banda ha hecho durante tantos años, por eso lo importante ahora es que lo disfrutemos, divertirnos haciendo música, y mantener ese legado vivo.

14/9/2008

Notas relacionadas:

Doug Wimbish: Cinema Sonics

Informe especial: Living Colour

Tarja Turunen: Diva del metal

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