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Trío
Fattoruso en Niceto
La
saga de los Fattoruso crece y se renueva
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar

El viernes
4 y sábado 5 de abril se presentó en Niceto Club el Trío
Fattoruso, con una nueva formación que consolida a esta familia como
la aristocracia musical uruguaya. A los legendarios hermanos Osvaldo (batería)
y Hugo (teclados), se ha sumado Francisco, hijo del tecladista, en bajo.
Y el resultado es una justa combinación entre tradición, experiencia
e innovación, en un ambiente familiar que resume lo mejor de cuatro
décadas de jazz fusión hecho al otro lado del Río de
la Plata.
En casi
una hora y media de concierto, el Trío interpretó temas de
su primer CD –editado en 2001–, adelantó novedades del
próximo, y homenajeó a autores destacados de la música
popular sudamericana. El inicio fue a puro jazz latino, con los temas “Candombe
nuevo”, “Oasis” y “Lápiz de color”,
en los cuales demostraron un funcionamiento grupal aceitado y sin excesos
de individualismo en los solos. Luego llegó el turno de los covers,
e interpretaron composiciones del brasileño Chico Buarque, de Rubén
Rada (con quien los hermanos Fattoruso compartieron a fines de los ‘70
el mítico grupo “Opa”, en la ciudad de Nueva York, que
llevó la fusión de candombe y ritmos afro-sudamericanos al
corazón mismo del jazz) y de otro prócer uruguayo, Eduardo
Mateo.
Desde la batería, Osvaldo se mueve con comodidad dentro las métricas
standards del jazz, a las cuales les agrega candombe, murga o samba, que
suman colorido sin alterar el tempo. Hugo sostiene las melodías desde
los teclados, se divierte con algunos efectos, y oficia de anfitrión.
Y la gran novedad es el joven Francisco, que con apenas 22 años se
ubica musicalmente entre los dos anteriores, a veces sosteniendo el ritmo
junto a su tío, o para seguir con su bajo de seis cuerdas las líneas
armónicas de su padre. También demuestra un virtuosismo prometedor
al tomar el bajo de cuatro cuerdas y realizar un solo dominado por un agresivo
y contundente slapping, que le roba una breve ovación al público.
El momento
más destacado de Francisco es durante “Distortion Generation”,
una moderna fusión de jazz y rock en la cual exprime de las seis
cuerdas de su bajo Modulus sonidos agudos y distorsionados propios de una
guitarra. El joven, que ocupa el lugar de su abuelo Antonio –fundador
del Trío a fines de los ‘50, para tocar en carnavales y festivales
callejeros de Montevideo–, se convierte en la revelación de
la noche, y deja en claro que el legado familiar quedará en buenas
manos.
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