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G3: Joe Satriani, John Petrucci y Eric Johnson

La Fórmula 1 de las guitarras

Por Mariano García
@solesdigital

Fotos: Leandro Natale (Ver galería de fotos)

La reunión cumbre de guitarristas de rock encabezada por Joe Satriani se presentó anoche en el Luna Park. Mucha velocidad y virtuosismo, en un show de cuatro horas que se repetirá hoy a las 21 hs. (Av. Corrientes y Bouchard).

Joe Satriani


Asistir a un show de G3 es, musicalmente, como presenciar la Fórmula 1 de las guitarras del rock. Una reunión de virtuosos solistas que van recorriendo un vertiginoso circuito movidos por el talento y la velocidad.

A las 21 hs en punto, se bajó la bandera de largada para que Eric Johnson comenzara a calentar los motores de la noche. Un arranque rápido y contundente, bien rockero, que luego fue dando lugar a bluses eléctricos, para promediar una velocidad a media máquina. Algunos acoples en el sonido, y otros desperfectos en el sonido, fueron depurándose a lo largo de los 40 minutos de su set.

Temas cortos, a veces aprovechando la sutileza del slide, y mucha destreza en los solos, fueron los argumentos más sólidos de Johnson, que aportó una par de vueltas previas para dejar la pista bien testeada.

Eric Johnson

A toda velocidad

Primer descanso de la noche. En los “boxes” del Luna Park, se prepara la maquinaria de John Petrucci. En el ambiente ya se respira combustible de alto octanaje.

El guitarrista de Dream Theater pone sexta desde el inicio, con muchísimo más vértigo y poder en su propuesta, que responde al principio físico “Fuerza = Masa x Aceleración”. Más peso, más velocidad, dan como resultado más y más fuerza en el sonido que llena la sala.

Con su estilo milimétrico para tocar, Petrucci se gana las ovaciones de la gran cantidad de fans de Dream Theater que concurrieron a verlo. Montado sobre los temas de su último CD solista, “Suspended animation”, toma las rectas del circuito de la noche a todo motor, siempre para adelante y batiendo récords de notas por segundo. 45 minutos con las RPM al máximo.

John Petrucci

Por los caminos de Satriani

Exhaustos por las picadas de Petrucci, el segundo descanso se hace una necesidad. Entonces llega Joe Satriani, con una filosofía más sutil para encarar el circuito. El virtuoso solista se mete en más curvas, no quema los motores.

Con Satriani, entramos en la mejor parte del recorrido, la que más se disfruta. Con un repertorio que se apoya en sus dos discos más reconocidos, “Surfing with the Alien” (1987) y “The Extremist” (1992), sabe también acelerar y manejarse a máxima velocidad, haciendo rebajes vertiginosos que mantienen la atmósfera electrizada.

El momento individual más destacado de la noche llega con una original versión de “Cool # 9”, ralentizada, divertida, donde los músicos se dan un tiempo para jugar con la melodía sobre un sincopado groove aportado desde la batería por Jeff Campitelli. Improvisación y buen gusto, que hace que el público deje de corear los riffs y se siente a disfrutar de la música.

Más “tribuneros” resultan los hits “War”, “Satch Boogie”, y por supuesto “Summer Song”, coreada por toda la hinchada.

La balada “Always with me, always with you”, funciona como nexo hacia la última parte del show. Se suman paulatinamente Johnson y Petrucci, y se va dando forma a la recta final del recorrido: la gran zapada final con los tres virtuosos en escena.

Satriani cede protagonismo, y sus compañeros van ganando espacio nuevamente. Cuando Petrucci lanza los furiosos acordes de “Voodoo Child”, el espíritu de Jimi Hendrix es evocado para dar pie a que cada uno se luzca junto a los demás. Eric Johnson adorna el tema con un solo bluseado, y Satriani se anima a cantar. Se suceden las improvisaciones una tras otras, y el solo que aporta “Satch” es sencillamente descabellado.

Sigue el homenaje a Hendrix con “Red House”, y la figura de Johnson se agiganta en el terreno en el que mejor se maneja, el blues eléctrico. El rubio y lánguido guitarrista, que había comenzado despacio y sin estridencias, suma puntos sobre la línea de llegada y saca ventajas en los caminos del blues gracias a su versatilidad.

No pasa lo mismo con Petrucci, que se muestra apurado, le cuesta hacer la pausa. Parece siempre a punto de ahorcar a su guitarra, no la deja respirar con soltura, y espera agazapado el momento de destellar sus relámpagos. Satriani equilibra con sabiduría ambos extremos, y demuestra por qué es un maestro entre los músicos.

Llegando a las cuatro horas de vertiginoso show, el cierre es con “Rockin’ in the free world”, de Neil Young, que pone a todo el público a cantar de pie. No estará a la altura de los covers previos, pero cumple con su función de hacer llegar hasta la línea final a estos tres temerarios de la guitarra que no se guardaron nada en el Luna Park.

24/10/2006

Notas relacionadas:

Joe Satriani en Argentina (julio 2008)

Galería de fotos de G3

Joe Satriani: Strange Beautiful Music

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