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Gesell Rock 2006

El rock sigue de fiesta

Texto: Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
Fotos: Diego Viana


Entre el miércoles 17 y el domingo 22 de enero se llevó a cabo el Gesell Rock ´06, con gratificantes actuaciones de El Tri de México, Gardelitos, Attaque 77 y Vicentico entre los más conocidos, y de Caligaris, Andando Descalzo y Vía Varela entre los grupos de menor difusión, entre otras buenas performances. Tres escenarios, sonido irregular con superposición de ruidos, seguridad rigurosa y desprolija, las locuras de siempre de Charly, calor en las tardes y frío en las noches, muy buen clima de fiesta, la tiranía de los tiempos, alta calidad en el Escenario 2, gran cantidad de público stone, y niños y adolescentes fanáticos de la guitarra de Lolo fueron las principales características del festival.


En un pueblo de la costa invadido por adolescentes y jóvenes a la moda, mensajes de texto por celular, abdominales y boliches caros, el rock intentó por cinco días captar la atención de los turistas a través del primer megafestival del año: el Gesell Rock ´06. De a poco entonces, el paisaje del lugar empezó a cambiar y aparecieron los numerosos “rollingas”, los “metaleros”, algunos amantes del reggae, y también fans de Miranda! y Babasónicos que fácilmente se confundían con los turistas del lugar.

El ex-autocine de Villa Gesell ya olía a rock, pero por suerte el predio no se tiñó de insoportables desfiles de marcas como sucede en otros megaeventos roqueros sponsoreados. Bajo un estricto pero irregular sistema de seguridad, fue ingresando al recinto el público de la primera jornada, la de menos convocatoria (tres mil personas) en comparación con las restantes que tuvieron aproximadamente un promedio de diez mil espectadores por día.

El sonido, enemigo de los festivales

Las jornadas se sucedieron con un sonido un tanto confuso, como suele pasar siempre en esta clase de festivales, provocando a veces la superación del escenario principal (demasiado fuerte, incluso a veces ensordecedor, especialmente el día domingo) por sobre el escenario 2, donde muchos músicos hacían bromas como por ejemplo la gente de Resistencia Suburbana (su show prácticamente fue “tapado” por el sonido de La Covacha) que pedía “callar a los vecinos”, o Hernán Valente, cantante de Cadena Perpetua, quién ironizó acerca de que habían dejado una radio encendida: “Pusieron la radio allá, adivinen quien está tocando” (en referencia a La Mancha de Rolando que efectuaba su set en el escenario principal).

Los que más sufrieron con los problemas de sonido sin dudas fueron los muchachos de Corderos Perdidos (banda con influencia “piojosa” que tocó temprano el día de apertura en el escenario principal), a los cuales se les cortó todo de repente, pero supieron sobrellevar el mal momento con una improvisada batucada. También Los Gardelitos tuvieron el domingo en dos temas un silencio total en el bajo, y el mismo día Las Pelotas luchó con oficio contra acoples malditos que los acompañaron todo el recital. Por su parte, los vientos siempre tuvieron inconvenientes para sonar bien en el escenario más grande y en ninguna banda lograron completar su objetivo.

La iluminación, por otro lado, le jugó una mala pasada a Babasónicos, dejándolos por un rato a oscuras mientras Adrián Dargelos aseguraba que lo sucedido no era parte del show.

Alta calidad de bandas en el Escenario 2

El escenario 2, siempre con mucha concurrencia (más que nada el día reggae) y empezando desde muy tempranito, fue testigo de bandas de menor difusión en la mayoría de los casos pero que realizaron presentaciones de gran calidad. Casi nadie hablará de ellas pero nosotros nos encargaremos de dar un repaso de lo acontecido. Tal fue el caso entonces el día de apertura de Guillermina y su enérgico cantante, o de la multitudinaria y ascendente Pampa Yakuza, con su mezcla de energía y de diversos ritmos latinos que hizo llamar la atención del público presente. Con el sector casi vacío luego del éxodo rollinga que había copado el lugar para ver a Barrios Bajos comenzó Vía Varela (banda liderado por Limón, ex corista de Bersuit), pero con el correr de los temas la gente volvió al lugar a prestarle el oído a buenos y potentes temas como fue “No es que lloró”.

El jueves, día de punk, brillaron los legendarios Violadores y 2 Minutos, bandas que se encargaron de emocionar a los más viejos y no tanto. Grandiosos climas de pogo punk se lograron en temas como “Represión” y “1, 2, ultraviolento” de los primeros, y en “Piñas van, piñas vienen” y “Ya no sos igual” de la banda liderada por la voz inconfundible del Mosca, oriunda de Valentín Alsina. Cadena Perpetua y Las Manos de Filippi (estos no tan punks musicalmente hablando) aportaron su cuota de lucha y compromiso social; “Organización” y “Cutral-co” de Las Manos fueron de los más explícitos junto al aún inédito “Sr. Esperanza” dedicado a Néstor Kirchner, tema que sigue la línea de aquél “Sr. Cobranza” popularizado por Bersuit Vergarabat. El cantante “Cabra” de la Vega aprovechó la ocasión para invitar a todos los presentes, tanto público, periodistas como músicos, a participar del MUR (Movimiento Unidos por el Rock), que tiene como objetivo, entre muchos otros, recobrar espacios para que puedan tocar las bandas pequeñas.

Las Manos de Filippi
Las Manos de Filippi

El viernes fue el turno del metal, y el público, esta vez sin tachas ni cadenas típicas del heavy debido al estricto control, tuvo la suerte de apreciar bandas como Horcas, Logos y O´Connor, las que nos remontaron por momentos a recordar viejas épocas de V8 y Hermética.

Gesell Rock prometía rock y playa, y qué mejor día para disfrutar de esta última que el día con menos rock de todos, el sábado 21. Sin embargo, hubo tiempo para apreciar dos buenos shows como el de Fantasmagoría (liderada por Gori, ex Fun People) y el de Entre Ríos, con dulces y bellas canciones a cargo de la encantadora voz de la nueva cantante Paula Meijide, una de las pocas presencias femeninas del festival.

Desde temprano, el día domingo ya olía a reggae con una sorpresa en segundo turno luego del agradable set de Papas Ni Pidamos (a eso de las 15:30) que fue la presencia del ex La Zimbabwe “Chelo” Delgado al frente del grupo María Mulata. A su término, Andando Descalzo protagonizó uno de los momentos más altos y enérgicos de todo el festival con su clima de fiesta permanente y una soberbia versión de “Alabama Song” de The Doors. La banda de Mataderos hizo saltar a todos con temas como “Confundí” y “Pantuflas”, y acaparó la atención de una muy buena cantidad de personas. También destacables fueron las actuaciones de Riddim, grupo que está presentando su nuevo CD “Buenas Noticias”, y de Dancing Mood, la banda instrumental de ska jamaiquino liderada por el trompetista Hugo Lobo, que hipnotiza con las bellas y agradables viejas melodías entremezcladas con sólidos y efectivos solos instrumentales.

Distintos resultados para los cierres de cada jornada

El escenario principal tuvo clausuras desparejas. El día de apertura mostró a unos muchachos de La 25 un tanto relajados pero haciendo feliz a su grupo de fieles seguidores incondicionales vestidos con remeras que iban de Viejas Locas a Los Redondos. El jueves, León Gieco le cedió el espacio a La Vela Puerca, que ofreció un poderoso recital donde se demostró una vez más el fuerte cariño de los argentinos hacia esta banda uruguaya. Los muchachos entregaron grandes momentos repasando temas de sus tres discos, resaltando “Va a escampar”, el viejo y poco conocido hit “Vuelan palos”, y una versión acústica de “José sabía” a manos de Sebastián Teysera y su guitarra.

Todos los medios estaban ansiosos por la llegada de Charly el viernes a las 00:30 como estaba programado luego del show de Attaque 77, con cambios en el escenario e inserción de telón incluídos, pero el rey del rock nacional tuvo una decepcionante pero no sorprendente actitud, y salió a escena pasadas las 2:15 dando un show que duró poco más de media hora ante unas poquísimas personas que lo esperaban incondicionalmente. El resto, la gran mayoría, ya nos habíamos retirado bastante amargados, pues hay que tener en cuenta que fue un festival de muchas jornadas y había que volver al otro día.

MassacreLos cierres de sábado y domingo se caracterizaron por tener una efectiva y soberbia actuación tanto de Babasónicos (reivindicándose de festivales recientes) como de Las Pelotas (foto), producto seguramente de los tantos años en escena que llevan las dos bandas. Los sónicos de Lanús arrancaron con el nuevo corte “Carismático” y ofrecieron en su set una acertada lista con gran cantidad de hits que satisfizo al glamoroso, refinado y bolichero público seguidor. Por su parte, Las Pelotas se entregó a su gente con temazos como “Día feliz”, “El peor” o “La mirada del amo”, aportando sus típicos bloques potentes, de reggae y semiacústicos siempre presentes. Sin dudas, los liderados por los ex Sumo Germán Daffunchio y Alejandro Sokol, fueron unos excelentes actores de clausura del festival.

Grandes momentos: desde El Tri a Los Gardelitos

Para destacar fue la excepcional actuación del grupo mexicano El Tri (tal vez la mejor de todas), con el carismático y verborrágico Alex Lora a la cabeza, y su voz chillona con incitación constante a la “raza rocanrolera gesellina” a rocanrolear y saltar. Temas como “Triste canción de amor” (acá conocido gracias a la versión de La Renga) y “Cuando tu no estás”, este último con Salvador, el cantante de La Covacha (quienes había realizado una buena actuación unas horas antes) como invitado, hicieron efervescer a toda la “raza”. Alguien por ahí definió perfectamente y en pocas palabras lo que fue el set de los chavos: “La voz del flaco es insoportable, los temas son todos iguales, pero el show estuvo espectacular”.

Attaque 77Las actuaciones el viernes de Attaque 77 (foto) y Vicentico fueron también gratificantes, tuvieron un sorprendente muy buen sonido, y se llevaron gruesos aplausos, haciendo obviar el posterior bodrio de Charly. Los primeros tuvieron un comienzo con canciones poco conocidas como la bella “La gente que habla sola” y “Surfeando en el soretero” (dedicada a María Julia Alsogaray y sus falsas promesas, como también lo hizo Las Pelotas con la provocadora “Chupa chupa”) que desembocaría en un cierre a puro hit de la mano de “Hacelo por mí” y el cover de la fallecida Gilda “No me arrepiento de este amor”.

VicenticoEl caso de Vicentico (foto) fue una mezcla de temas de su carrera solista con canciones “fabulosas”, entre las que se destacaron “Gallo rojo” y “Basta de llamarme así”, y también la festejadísima por todos “Demasiada presión”. También sorprendió con una potente versión de “Live and let die” de Paul McCartney. Horas antes, Flavio Mandinga Project había interpretado “Mal bicho” y “Calaveras y diablitos” por lo que se escuchó el canto de “sólo te pido que se vuelvan a juntar” en algunos fanáticos que el propio Vicentico calló con un irónico “¿Que se vuelva a juntar quién, V8?”

Los skatepunks de la legendaria banda del under nacional Massacre y el enérgico e hiperquinético grupo Árbol provocaron los puntos más altos y más roqueros de un día sábado invadido por la electrónica. La constante incitación al quilombo y los grandes temas (como “Chicanoréxika” y “Enes”) fueron figuritas repetidas en el set de la banda de Haedo.

La noche del domingo fue testigo del grupo que más público propio llevó, y que no defraudó al ofrecer a los casi doce mil espectadores otro de los puntos más altos del festival junto al show de El Tri, tanto por su música como por el clima generado: Los Gardelitos. “Es una alegría que nuestros temas lleguen a tanta gente aunque no los pasen por la radio”, agradecía Eli, cantante y guitarrista. Pasaron entonces temas como “América del sur”, “Los querandíes” y una versión punk de “Cobarde para amar”, todas coreadas de principio a fin por la multitud. También se hizo presente por supuesto el constante recuerdo de Korneta, padre de Eli, fundador y anterior cantante fallecido hace casi dos años.

Luca siempre presente

También parece que quedará para siempre en el recuerdo de todos la figura del italiano Luca Prodan, como así también sus canciones y las del mítico grupo Sumo, símbolo de los ´80 pero también de las décadas posteriores. Temas de la gloriosa banda sonaron todos los días: “Viejos vinagres” por Vía Varela, “Teléfonos que suenan en habitaciones vacías-White trash” por La Covacha, “Mañana en el Abasto” por No Te Va Gustar, “Banderitas y globos” por Andando Descalzo, “Estallando desde el océano” por Massacre y “TV caliente” por La Vela Puerca, más la obvia referencia que siempre ofrece Las Pelotas con alguna vieja canción.

¡Algo raro sucede en la carpa!

Los Caligaris
Los Caligaris

Párrafo aparte merece el show de Los Caligaris, la numerosa banda cordobesa que tocó en la carpa del escenario 3 el día miércoles, creadora de un gran hit radial y de boliche llamado “Nadie es perfecto”, que muchos conocen pero seguramente no saben que es de ellos. Todos vestidos con desopilantes trajes de colores ofrecieron una media hora en la que hubo cuarteto, ska, cumbia, muy buenas piruetas de todo tipo, movimientos circenses en medio de los temas, chistes, y alusión a Los Piojos, Los Cadillacs, Miranda!, y hasta a la exitosa novela “Pasión de gavilanes”, con el cantante entonando y preguntando “¿Quién es ese hombre...?” Lejos, lo más divertido del festival, y que pudieron disfrutar las aproximadamente doscientas personas que se animaron a entrar a la carpa para ver de qué se trataba esta locura y salieron con una sonrisa de oreja a oreja.

Día 1, día de curiosidades

El día jueves (segunda jornada llamada Día 1) se produjeron varias cosas curiosas, como el corto show de los uruguayos No Te Va Gustar, quienes apreciados por el público estaban realizando un buen recital que terminó abruptamente antes de tiempo con corte de sonido incluido. El bajista Mateo Moreno intentó desear un feliz año (como nos contó minutos después del show) que no pudo ser escuchado por nadie debido a que el micrófono ya no tenía salida para poder ser escuchado por la gente. Se retoca la trillada frase y se deja en claro algo que ya es bien sabido: el tiempo es tirano en los festivales de rock.

También se escuchó una misma canción dos veces: fue el caso de “Mi semilla” de La Vela Puerca, interpretado en un principio por La Mancha de Rolando, quienes realizaron un show tribunero, con totalidad de hits más el citado cover y una versión de “Por una cabeza”. Por supuesto, al cierre de la jornada, los uruguayos interpretaron también su canción.

León Gieco por su parte, sorprendió al hacer sonar luego de su set, la versión de estudio del censurado tema “Un minuto” en la que canta junto al líder de Callejeros, Patricio Santos Fontanet.

Feliz convivencia

Algo ya común en todos los festivales es la buena predisposición para ver y tolerar a bandas de todo tipo, pese a los gustos de cada uno en particular. Todos entienden el clima festivo y las ganas de pasarla bien, y entonces bandas tan disímiles como Attaque 77, Logos y Vicentico convivieron el mismo día sin ningún tipo de problemas, y la gente pasaba de escenario a escenario a medida que se sucedían los shows. Sin embargo, algo curioso sucedió el viernes: Walter Meza de Horcas subió a tocar con Kapanga (siempre efectivos en su rol de festivaleros) y agradeció y festejó el hecho de que el heavy metal pueda compartir escenario con otros géneros, debido a que siempre se los acusaba de intolerantes. Todos aplaudieron y coincidieron, pero al terminar Kapanga, los fanáticos de Almafuerte (otra banda metalera) inmediatamente comenzaron a cantar: “el que no salta es un stone”.

Locos por Lolo

El Día 3 se llenó de niños, adolescentes y padres, dispuestos a disfrutar de Miranda!, y la banda no defraudó a los ensordecedores alaridos que provocó su entrada al escenario. Un show compacto, trajes espaciales futuristas, mucha energía fueron los condimentos que sumaron también una versión agradable de “Lunes por la madrugada” de Los Abuelos de la Nada, sólo cantada por los padres.

Horas antes, también en el escenario principal, se mostraba la nueva banda Imperfectos, liderada por Débora de Corral, que extrañamente tuvo en el segundo show de su historia más cartel que bandas que superan los 15 años de trayectoria, como por ejemplo 2 Minutos y Violadores.

“Perdón, no podés pasar”

Hablando de cartel, no sólo existió para los músicos, sino también para la prensa, donde en muchos casos periodistas de medios independientes esperábamos en vano detrás de los reacios muchachines de control para hacer alguna nota con músicos de renombre mientras La Mega y TN deambulaban de aquí para allá hablando con todos. Al no existir una carpa de prensa, la cosa se puso difícil, y en nuestro caso nos contentamos con hablar con la gente del escenario 2, que se prestaba sin problemas y se entremezclaba con el público. Algunos artistas del escenario principal contados con los dedos de la mano, tampoco tuvieron problemas para ir al campo, como fue el caso de la gente de La Mancha de Rolando, No Te Va Gustar, Las Pastillas del Abuelo y La Mocosa, entre otros.

La seguridad…

Todos dicen que la seguridad fue estricta y excelente. Verdaderamente las salidas estaban muy bien marcadas, existían ambulancias, camiones de bomberos, carpas de emergencia en cada escenario, mucha policía y muchos agentes de control (estos últimos, excesivamente matones y con poco sentido del razonamiento).

Nadie intentó encender una bengala, al menor incidente (casi ni hubo) ya aparecían los hombres de negro para ahuyentarlo, y los controles en la puerta eran rigurosos. Pero no para todos. La “portación de pinta” también jugaba, y no todos eran revisados por igual, especialmente las mujeres, quienes recibían un trato más flexible. Incluso, en una entrada no había ninguna mujer para controlar, por lo que las chicas que entraban por allí no eran revisadas. Nadie entró con nada raro pero porque ya nadie va con otras intenciones que las de disfrutar de los shows. Es verdad que es mejor revisar mucho y matonear que no revisar nada, pero habría que encontrar de una vez por todas un punto de equilibrio donde reine la coherencia, algo que últimamente está faltando. Para terminar, el Morpho-Touch para la averiguación de antecedentes se hizo presente y muchos debían dejar su dedito, hasta que el tercer día llegó la gente de Derechos Humanos y los aparatitos de la policía huyeron sin dejar rastro.

Será hasta el año que viene

Las Pelotas dejaba de sonar anunciando el fin del Gesell Rock ´06. Muchos puntos altos, otros bajos, pero por suerte mucho rock y esa es la idea. Además, fue grato ver que el lugar no parecía un shopping como sucede en otros megafestivales sponsoreados. Agotados, muchos chicos copaban en la madrugada del lunes la terminal para volver a sus casas, luego de disfrutar de cinco días con sus artistas favoritos. El pueblito de veraneo vuelve a tener el centro de atención en la playa (por cierto, cada vez más pequeña) y en el punchi-punchi de los boliches repletos de “chicos y chicas bien”. Es que Villa Gesell ya no es la tierra hippie prometida que solía ser.

27/01/06

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