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Las
Pelotas en el Roxy
Cómo
se curan las heridas
Por
Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
Fotos:
Beto Landoni
Bajo
un clima extraño, el pasado sábado 17 de noviembre Las Pelotas
tocó a sala en llena en The Roxy, con el inusual ingrediente de que
faltó a la cita su cantante Alejandro Sokol, sometido a un tratamiento
de rehabilitación. El dato se encargó de comunicarlo un enojado
Germán Daffunchio, el otro líder la banda que pese a todo demostró
su potencial histórico entregando un buen recital.

A las
21:03 Las Pelotas sale a escena. Alguien falta en el medio. Suenan sin parar
“Basta”, “Desaparecido”, “El fantasma no muerde”
y “Hoy me desperté”. La banda deja de tocar y Germán
Daffunchio comienza a hablarle al público. Los colgados que nunca prestan
atención de a poco se callan y el murmullo se convierte en un silencio
casi total. Las palabras de Germán son directas, sin ninguna clase
de rodeos: “Alejandro (Sokol, cantante de la banda) está
atravesando un proceso de rehabilitación, es nuestro amigo y desde
acá, tanto nosotros como ustedes esperamos que pronto vuelva a cantar.
Los que hablan pelotudeces no saben una mierda de lo que pasa, y los que firman
en la página podrían dejar su dirección así les
podemos contestar”.
Las noticias
sobre el accidente automovilístico de Alejandro Sokol y el comunicado
que informaba que el cantante no iba a estar presente en los shows de Las
Pelotas por un mes, generaron una catarata de mensajes ofensivos en el foro
de la página web oficial de la banda, muchos de los cuales descalificaban
fuertemente a Germán Daffunchio. Su respuesta fueron las palabras arriba
del escenario, que demostraban una furia pocas veces vista en el guitarrista
y cantante.
La música
siguió con una ola de canciones como “No me acompañes”,
“Blanca nieves” o “Cómo se curan las heridas”.
El característico bloque reggae se hizo presente y sonaron “Transparente”
y “Saltando”. “Hawaii” pasaría a ser el único
tema de los que canta Sokol elegido para la noche (también sonó
“Capitán América” pero últimamente siempre
es cantado por Daffunchio).
Muy gratos
momentos dejaron “Rompiendo la puerta” y “Peces”,
de esos que dan ganas de cantar con los ojos cerrados, imaginándose
cualquier situación extremadamente placentera como la que se está
viviendo en ese instante.
El final
de “Peces” se vio interrumpido por una pelea entre pares del público,
y Germán otra vez salió con los tapones de punta: “Hay
un montón de hijos de puta afuera, váyanse a pelearse con ellos
en lugar de pelearse entre ustedes”. Demostraba entonces que su
enojo para nada se había ido, y también la situación
englobaba cierto clima tenso que se percibió a lo largo de toda la
noche. Hubo un par de intervenciones más que continuaron indicando
en qué estado se encontraba el humor de Daffunchio.
“Grasa
de chancho” y su mensaje a todos los que hablaron de más luego
del inconveniente legal que tuvieron los dos pilares de la banda en el año
1994, parece retumbar en la noche con la misma bronca con la que seguramente
fue concebido.

La banda
suena por momentos de primera, y decide retirarse del escenario con “Sueños
de mendigos” y la letra que salpica: “Siempre estarán
los que quieran estar / solo saldrán los que quieran romper”.
Pero vuelve, con acordeón en manos de Sebastián Schachtel, y
la dulzona “Cuando podrás amar” suena en un The Roxy totalmente
lleno de gente, de calor y de cervezas.
Luego
de “Cinco magníficos”, el tema de Sumo elegido para la
ocasión, la versión súper acelerada de “Shine”
será la encargada de cerrar la jornada. Un recital que duró
algo más de una hora cuarenta, más corto de lo habitual por
razones obvias (aunque en Santa Fe sonaron varias de las canciones que normalmente
son cantadas por Sokol), con un extraño clima que sobrevolaba las instalaciones
del lugar y una performance sin dudas de alto nivel llevada a cabo por los
otros cinco integrantes de la banda (o ya se podría decir seis, debido
a la presencia cada vez más notoria de Alejandro Gómez, quien
hace las veces de trompetista o percusionista, entre otras cosas).
Sin dudas
que se extrañó a Sokol, y muchas cosas se pueden pensar sobre
el hecho de por qué no se suspendieron los shows. Pero desconociendo
lo que realmente sucede, no tiene ningún sentido opinar y mucho menos
agredir a los integrantes de la banda. Sólo queda apoyar a Alejandro
Sokol en su recuperación, y por el bien del rock nacional rogar por
una larga vida de Las Pelotas.
22/11/2007
www.solesdigital.com.ar
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