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Las Manos
de Filippi en el Teatro Colegiales
Fiesta combativa
Por
Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
El
pasado sábado 3 de septiembre, la banda popular más contestataria
del rock nacional tomó El Teatro de Colegiales y ofreció un
muy buen show donde desfilaron muchos invitados y hasta un supuesto cura.
Denuncia política, provocación al Estado, repudio a la iglesia
como institución, organización de movimientos de lucha contra
el sistema, son algunas de las pautas que proponen las canciones (y también
algunos hechos) de Las Manos en medio de un clima de fiesta constante.
“Como
decía Roberto Galán: hay que besarse más”,
sugería el “Cabra”, cantante de Las Manos, segundos después
de proponer el magnicidio explícito y estallar de bronca en la canción
“Cutral-có”. Una irónica pero buena sugerencia luego
de dos horas donde arriba del escenario pasó la denuncia política,
la constante provocación al Estado, la parodia y el repudio a la iglesia
con un cura incluido, la reivindicación de la clase obrera, el pedido
de legalización de la marihuana, y también la fiesta constante,
muy buen clima y muchísimos invitados.
De movida
la cosa fue buena, porque sorpresivamente los encargados de la seguridad del
lugar estaban de muy buen humor y saludaban a todos como si fuéramos
amigos de toda la vida. Punto para los muchachos y esperemos que siga el cariño
al cual no estamos acostumbrados, ya que verdaderamente hace más ameno
todo. Al rato, “Farsa Realidad” iba a ser la banda encargada de
abrir la jornada, dando una clase de historia mundial no oficial entre tema
y tema, que lamentablemente a veces no se podía seguir durante las
canciones debido al mal sonido que no hacía clara la voz.
Llegó
el momento que todos los presentes esperaban, y con Chiflo y Manu (vientos
de La Renga) como primeros invitados, arrancó el bardo con “Organización”
y su propuesta de lucha en movimiento de la clase obrera (el problema en este
país es que dicha clase fue exterminada de a poco por los presidentes
de los últimos 30 años) con puteada al presi actual incluida,
entre melodías de “La vida es un carnaval” de Celia Cruz
y de “I will survive” de Gloria Gaynor como para darle un toque
musical más liviano que endulce un poco la dura letra.
El ska
“Materialismo”, la pesada “Latino” e “Insurrección
popular, huelga general” completaron el primer bloque que un poco define
la postura política del grupo, haciendo a través de estos temas
un recorrido histórico social de los últimos 20 años
del país. La mayoría del público sabe lo que fue a buscar
y espera lo que el grupo otorga dando lugar a una recepción cómplice,
pero siempre hay algunos que van por primera vez (las caras que ponían
los bartenders del boliche al escuchar eran buenísimas) y allí
es donde puede lograrse alguna efectiva persuasión. Tal vez por eso
la banda elija tocar 25 minutos en los megafestivales, donde las marcas y
el manoseo empresarial que ellos mismos denuncian están a la orden
del día, pero también hay miles de personas que pueden así
escuchar algo distinto, cosas que ningún megagrupo de rock dice.
Lo más
logrado de la noche fue sin dudas el “bloque santo”, con un cura
iluminado por luces del más allá dando el sermón durante
los temas (acertada actuación del denominado “Padre Julio”).
Pasaron entonces todas las canciones del EP “Las manos santas van a
misa” del año 1999 (consejo: nunca se lo den a la abuela para
que lo escuche porque no les va a compra más regalos): “Aleluya”,
“Biblias”, “Las tetas de Batato”, “Cristo-Dios”
y “Quarra-chino”, mientras en la pantalla de fondo se podía
ver el arte de tapa del disco donde aparece la figura del zar del rock Daniel
Grinbank crucificado en medio de un collage en el cual la Fm Rock and Pop,
el Papa Juan Pablo II y el sello musical Universal son también protagonistas.
La banda se va, y el cura aprovecha para promocionar el relanzamiento del
EP y para presentar el video clip de “Jesús, el de la cruz”,
tema que faltaba para completar el bloque y que despacha contra las discográficas
multinacionales: “firmame acá Jesús / al lado de la
cruz / si todo sale bien te pagamos un plus”.
Llega
luego la catarata de invitados en medio de los temas más divertidos
y fiesteros: “Huevo” de Aztecas Tupro y “Maikel” de
Kapanga en “Presos de tu sociedad” enganchada con el divertidísimo
himno a Jamaica, Federico de Stimulation (banda paralela del Mosky, cantante
y guitarrista) en “Muerte ATP”, Christian y Gamexane de Todos
Tus Muertos en “Que cucu” (versión hardcore del “Himno
del cucumelo” dedicada por Mosky a “Rodrigo que nos mira desde
el cielo”), y Diego Demarco de Los Decadentes en “Dewo”
y la cumbia “HongoXHongo” de otro grupo paralelo denominado “Agrupación
Mamanis” con un fragmento del hit decadente “El gran señor”
incluido.
Se anunciaban
temas nuevos del postergadísimo próximo disco, el grupo cumple
con lo prometido y regalas tres canciones de las cuales una ya tiene varios
años de existencia y se llama “Sr. Esperanza”, que vendría
a ser una continuación del polémico “Sr. Cobranza”
popularizado por Bersuit Vergarabat (historia larga la de las disputas entre
las dos bandas con respecto a esta canción), pero esta vez dedicada
al actual presidente.
La explícita
“Puntera Rosa” marca el final del show, y apenas termina se encienden
las luces y ponen música, como para que quede claro que el show finalizó
de una buena vez por todas. Tocar en estos lugares implica seguir ciertas
reglas que el grupo acata en esta oportunidad, y el público también
porque rápidamente desconcentra el recinto.
La banda
popular más contestataria y combativa del rock nacional llevó
todo su manifiesto a El Teatro Colegiales y se despachó con un muy
buen show que mostró todas las facetas del grupo. “No lo rompimos
pero lo tomamos por un rato”, señalaba Mosky, como sintetizando
que a veces hay que ceder para lograr ciertos objetivos. Es que es imposible
no caer en la constante contradicción cuando se intenta estar afuera
de un sistema que nos tiene a todos encerrados.
6/9/2006
www.solesdigital.com.ar
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