Música

NovedadesArchivo

Festival Viaje de Agua Vol.2
PONCHO
Chuck D

Pepsi Music – Día 5

Que siga el baile

Calle 13
Calle 13

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

El cierre del Pepsi Music fue a pura fiesta y diversión. Con una amplio abanico de buenas bandas para ver desde temprano, el domingo tuvo variedad en las propuestas y un denominador común: hacer saltar y cantar a un público que llenó el Club Ciudad de Buenos Aires para despedir el festival.

En una jornada decididamente familiar (hijos de los músicos desfilaron desde los escenario de Kapanga hasta Los Fabulosos Cadillacs), Calle 13 se consagró como un fenómeno increíblemente multitarget. Atravesando barreras etarias y sociales, los boricuas se lucieron con un híbrido que recorre ritmos latinoamericanos, hip hop, canción pop y que excede al reggaetón; y por momentos lo incluye.

Por más que al residente René Pérez le moleste que la prensa los identifique con la movida reggaetón, no se puede negar que gran parte de la masiva convocatoria de la banda se debe a sus coqueteos con el ritmo latino de moda de los últimos años. Las pegadizas bases reggaetoneras de temas como “Se vale tó”, “Tangos del pecado”, “Hormiga Brava” y “Atrévete” agolparon miles de adolescentes frente al escenario para corear de memoria las letras.

Pero Calle 13 también saben llegar al mismo tiempo a un público adulto, que sabe apreciar la propuesta musical del visitante Eduardo Cabra, cerebro de la banda que no se luce en el escenario pero que genera grandes momentos en “Pal Norte” y “Cumbia de los aburridos”. Con Ileana Cabra (hermana de Eduardo, apodada PG-13 dentro de la banda) con su femenina voz sonera como arma secreta y su histriónico desempeño en escena, se completa una banda que con ambición apunta sus armas a todos los frentes: el comercial, con la figura de René al frente para hacer fantasear a las adolescentes, pero también una propuesta musical sólida y un gran desempeño en vivo.

Fabulosa… ¿despedida?

Los Fabulosos Cadillacs
Los Fabulosos Cadillacs

En la previa a Calle 13, Los Fabulosos Cadillacs aprovecharon la gran audiencia de la noche para anunciar (una vez más) una eventual despedida de los escenarios. Arrancó calentando motores Flavio Cianciarullo junto a Misterio, la banda de rockabilly surfer que comparte junto a su hijo Ástor (de sorprendente performance en la batería) y músicos invitados. Luego se sumaron Vicentico y su primogénito Florian para recrear una vez más “Guns of Brixton” de The Clash; y con la maquinaria andando fue el resto de los Cadillacs coparon el escenario.

Luego de un exitoso regreso que los tuvo de gira por toda Latinoamérica, e incluyó un estadio de River Plate como punto de partida, los Cadillacs aparentemente concluyeron este reencuentro. Pero al ver la vigencia que tienen sus clásicos, coreados de punta a punta del predio, uno nunca sabe. Una decena de temas que los cantan no solo sus fans, sino los vendedores ambulantes, empleados de seguridad o primeros auxilios, dan una idea de las dimensiones que tiene el alcance de la banda. “Matador”, “Mal Bicho”, “Carnaval toda la vida”, “El genio del dub”… la lista podría seguir hasta finalizar esta crónica. Juntos o separados, los Cadillacs siempre estarán en la conciencia viva del rock latinoamericano.

La infección que llega del Este

Gogol Bordello
Gogol Bordello

No, piba que fuiste temprano para ganarte un lugar cerca del escenario de Calle 13. No, periodista de rock que nunca vio un violín o un acordeón sino en fotos; y su conocimiento de los Balcanes y la cultura gitana se limita a películas que pasan por la tele. Gogol Bordello no hace “la música de Kusturica”, ni se trata de música de bodas y funerales “de las películas de Kusturica”.

El punk gitano que proponen este combinado multicultural de emigrantes radicados en Nueva York, liderados por el ucraniano Eugene Hütz en voz y guitarra acústica y el ruso Sergey Ryabtsev con su demente violín eléctrico excede con creces la impostura que desde hace años vende el cineasta y su No Smoking Orchestra.

Con una energía arrolladora (que supo sobrellevar a pura garra el escaso volumen al que se vio obligada la organización por una denuncia penal) los Gogol Bordello infectaron la audiencia con corridas frenéticas, gritos de guerra y arremetidas sonoras desde todos los ángulos. Con una digna cantidad de seguidores, tomaron por sorpresa al resto de la audiencia (que no los conocía) y se convirtieron en la gran revelación del festival.

El punk rock y las polcas del este europeo cabalgaron a al unísono y a toda velocidad sobre violines, acordeones, guitarra-bajo-batería, y la percusión y voces del ecuatoriano Pedro Erazo, que salió a dar la cara como carta hispana en temas como “60 Revolutions”. Esta suerte de guerrilla musical de desplazados del mundo arrasó con “Never Young”, “Not a Crime”, “Sally” y “Underdog World Strike”, y alcanzaron el punto más alto con “Start Wearing Purple”. Una bomba que con suerte hará volar por los aires muchos clichés que todavía perduran en Argentina sobre lo balcánico y lo gitano.

Pogo, cuarteto y fiesta para todos

Kapanga
Kapanga

Pero la fiesta había arrancado desde temprano. Pasadas las seis de la tarde, los Kapanga tuvieron su revancha por la suspensión de la jornada del sábado 31 de octubre. Y si bien tuvieron que bajar varios escalones en la grilla horaria para poder encajar, terminaron sumando su clásica diversión a una jornada “peronista” en la que encajaron de maravillas. El pogómetro fue levantando temperatura con el sonido cuarteto-metalero del Mono y compañía, y con niños haciendo travesuras por el escenario y un clima fiestero 100% pasaron “Mesa Cuatro”, “Ramón”, “Me mata”, y “El Mono relojero”.

El clima festivo siguió con los número uno en la materia: Los Auténticos Decadentes, que con su habitual extravagancia de vestuario recrearon una y miles fiestas de casamientos, cumpleaños de 15, y toda ocasión donde un tío descarriado tenga la oportunidad de ponerse la corbata de bincha. Canciones emblemáticas de toda reunión donde suenen pitos y matracas, como “Los Piratas”, “Vení Raquel” y “El Murguero” mantuvieron al público encendido.

Para el cierre de la noche (quizás algo desprendido de lo que fue el resto), los Catupecu Machu apostaron fuerte al presentar cinco temas de su nuevo disco, “Simetría de Moebius”. Sin perder ni un centavo de su habitual potencia sonora, mantienen vigencia y una convocatoria propia que resiste el paso del tiempo. No fueron los protagonistas esta vez, pero siempre están ahí.

9/11/2009

Notas relacionadas:

Cobertura especial: Pepsi Music 2009

Galería de fotos de Calle 13

www.solesdigital.com.ar

Lo más visto de Música
Indio Solari Ed Sheeran Living Colour