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Quilmes
Rock 2007 – Día 4
Todo está intacto
Por
Juan Pablo Bravo
Fotos: Gabriela Porzio
Con
el expreso Quilmes Rock llegando a su última estación, se anticipaba
una noche movidita de grandes estrellas internacionales. Los nacionales Turf
y Ratones Paranoicos comenzaron la jornada, seguidos por dos bandas internacionales
de lujo, Evanescense y Velvet Revolver. Para el cierre del festival, los legendarios
Aerosmith ratificaron su vigencia con un show que estuvo a la altura de los
mejores.

Todo empezó
bien temprano, con Turf encargados de la abrir la jornada
y un show planteado desde el primer momento con el ánimo de conquistar
a la gente, algo que resultó harto difícil. Una lista plagada
de temas conocidos no alcanzó para que el público se encendiera.
Por el contrario, promovió el abucheo y las primeras filas comenzó
a tirar objetos sobre el escenario, razón por la cual Joaquín,
cantante del grupo, contesto con gestos y palabras poco gentiles que enardeció
aun más a la monada.
Con el
tiempo el abucheo pasó a ser indiferencia, hasta que algunos se prendieron
y los últimos temas fueron en paz. Una verdadera lastima que la intolerancia
de algunos vuelva a ser noticia.
Rápido
desarmado y armado del set próximo para que el crédito local
del rock stone se presente sobre el tablado. Juanse y sus Ratones
Paranoicos se encargan del show y la gente ahora si responde. "Ceremonia"
y "Rock del pedazo" dispararon rock en estado puro contra la multitud
que no para de rockear en un show corto y contundente, mayormente regado de
un buen sonido y de un gran despliegue escénico a cargo del líder
(que terminó su actuación colgado a gran altura de los caños
de las torres sonoras). Vale destacar por enésima vez la claridad del
grupo a la hora de armar la play list, sin dejar nada librado al azar, entendiendo
muy bien la mixtura del público presente. Musicalmente hablando impecables,
como siempre; garantía de buen show.
Gran parte
del estadio estaba lleno, y al haber terminado el clásico River-Boca
muchos más estaban llegando para la presentación de la primer
banda extranjera de la noche, Evanescence. Con más
de un premio en su haber y millones de discos vendidos, la banda oriunda de
Arkansas tocó por primera vez suelo argentino para la efervescencia
de los miles de fanáticos que tienen por estos lados.
Vestida
de remera musculosa negra y pollera escocesa larga en picos y alfileres, Amy
Lee –líder de la banda– dejó escuchar su garganta
para darle vida a "Sweet sacrifice"; y los vestidos de negro reglamentario
vibraron debajo del escenario.
La voz
increíble de Amy sobresale por encima de la banda, a pesar de los esfuerzos
notable de Terry Balsamo para que su guitarra parezca una motosierra y todo
lo atrape. Quizás la banda peque de una composición lineal,
que a veces a los no tan allegados a su música los haga entrar en una
meseta insalvable. Pero aquello no impide resaltar los momentos en que la
“niña prodigia” se sienta al piano y derrocha energía,
a pesar de la lentitud de las baladas. Un verdadero acierto la presencia de
Evanescence en el Quilmes Rock 2007.
La
anteúltima parada, nos lleva hasta los ex Guns n’ Roses, Slash,
Duff, Matt y sus nuevos compañeritos de ruta Dave Kushner y Scott Weiland
(ex Stone Temple Pilots), para disfrutar del debut en nuestro país
de Velvet Revolver.
La banda,
liderada claramente por Slash, es un derroche de energía y virtuosismo,
con un sonido impecable y un invite constante al salto prolongado y vibrante.
“Let
it roll” puso el pie en el acelerador para no detener el motor de una
verdadera maquina de rock pesado. “Do it for the kids” mostró
uno de los mejores pasajes vocales de Weiland, aunque sobresale por su carisma
y movimientos repetitivos, saliendo a caminar junto al guitarrista por la
pasarela para el contacto directo con la muchedumbre o bailando casi endemoniado
en medio del escenario.
Asimismo,
se llevan los laureles con una versión magistral de “Wish you
were here” de Pink Floyd y otra de “Roadhouse Blues” de
The Doors, que sumó puntos al ya clasificado para las copas Velvet
Revolver, que remató su actuación con “Mr. Brownstone”
de los Guns y el archiconocido caballito de batalla “Slither”
para retirarse sin bises a casita y con el corazón lleno de voces y
satisfacciones.
La
última parada había llegado. Después de 13 años, Aerosmith estaba nuevamente en Argentina, y las setenta mil
almas que cubrían cada centímetro del Monumental lo agradecían.
Mucho se habló de roturas, peleas, separaciones y otras yerbas, pero
Steven Tyler y Joe Perry desmintieron todo desde arriba de las tablas con
tremendos combos musicales, como "Love in an elevator", "Toys
in the attic" y "Dude (looks like a lady)"; para que explotara
el estadio y el cuore de alguno que otro.
La performace
de la banda gira enteramente en torno de lo que haga Steven Tyler, un frotman
lujurioso, agresivo, entero y por demás amigable con el público,
a tal punto que para “Crazy” se bajó de la pasarela, cantó
abrazado a una sorprendidas niñas y termino robándole un pico
a una de ellas. Un verdadero personaje.
A la misma
altura y sin echarse sombra, Joe Perry hace su show personal apaleando sus
guitarras, poniéndole fuego desde lo musical y visual a un show que
vende por sí solo con joyas como “Baby, please don’t go”
o “I don’t want to miss a thing” (balada incluida en la
película Armageddon).
“Walk
this way” marcó la despedida después de una hora cuarenta
para un auditorio que se quedaría con ganas de mas, no por insatisfacción
sino por necesidad de seguir disfrutando de uno de los mejores shows internacionales
que han pasado por aquí.
Final
para lo que fueron cuatro días a puro rock, con estrellas increíbles
y pasajes memorables. Aunque no debemos dejar de ver ciertas cosillas negativas
desde el punto de vista organizativo, nada insalvable pero sí modificable
para próximas ediciones.
17/4/2007
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Informe
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