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Thes siniestros

El hit que nunca sonó

Por Julián Melone

“Venga compadre, vamos a soltarles/el cuento del día que fue/ El día más chido entre todos los días/ en tierras de la santa fé./ Cuando de lejos llegaron, tres enmascarados/dispuestos a contagiar/ su peste de ritmo, su fiebre de vértigo/ a quien quisiera escuchar.”

Así irrumpe Thes siniestros en nuestros oídos con su debut Ritmovértigo (2008), con una confusión maravillosa. Un grupo de platenses presentados como un una pandilla de bandoleros mexicanos pregonando canciones autorreferenciales ¿Bizarro? Sí, pero el chiste no dura mucho: en seguida la música se toma en serio. Esta banda posee un vértigo y movimiento (sí, el nombre del disco es absolutamente transparente para con la banda) inigualables, con un tratamiento super original para canciones de preciosas melodías. Además del hit instantáneo que es el tema que le da nombre al disco, encontramos juegos vocales propios de los Beatles, con fuerza y dinámica punk como Los Illegals y un sonido que podríamos calificar de “surfer”, pero que también encuentra firme a las raíces del rock en bandas como The Shadows. Little bit sunshine es un tema frenético con preciosas armonías de voz balanceándose en una nota continua, cual mantra; Edgardo Bautista tiene la fuerza de las intrépidas bandas de los ’70; Guadalupe es un blues encubierto magistralmente; y como dice El baile de Jesucristo, “so moving los piecitos” hasta el final del disco con el estribillo adherido para siempre en nuestra memoria de Justiciero loco from Hell. Cortito y al pie, ningún tema supera los 4 minutos.

 

Lo primero que se preguntaría cualquiera es “¿por qué decidieron hacer una empresa musical de este tipo?”, a lo que se responde, ¡porque son muy buenos haciéndolo! Los shows, en lugar de tener pogos desenfrenados de muchachos transpirados sin remera, se componían por parejas bailando con sonrisa de oreja a oreja. Y sin descanso: la escuela de Ramones les enseñó que los shows deben ser palo y palo.

El segundo disco, Campos de Satán, recorre la misma temática musical, pero esta vez de modo más arriesgado.  La idea es hacer una historia conceptual a través de las canciones. Quizás demasiado intrépido para poder seguir la historia con el interés que se merece, pero los tracks siguen siendo efectivos. Vida de Cactus es la simpatía transformada en canción y Campos de Satán  es el hit radial que no sonó. La banda se siguió sosteniendo gracias a la simbiosis de sus integrantes, la ferocidad de la batería, la adrenalina constante de la guitarra, y un bajo correcto y siempre presente, además de sus características performances vocales, individuales y conjuntas.

Algo pasa: un día cuelgan las máscaras y uniformes que los identificaban como los bandoleros, y su siguiente trabajo, Dorado y Eterno, es un precioso cancionero acompañado de solo algunas canciones que remiten a los discos anteriores. Que no se malentienda: es un gran disco, con cortes de silencios inesperados y letras de pequeñas historias, pero… ¿qué pasó? Sus discos posteriores, Los últimos días y los Singles I, II y III, hacen recordar más a algo propio de Jorge Drexler o Acaseca trío, más cerca de la escena indie. La guitarra se presenta como una llovizna constante de notas dulces, y la batería es adrenalínica con paz subyacente (Colina sería el mejor ejemplo). La voz ya no es de un mejicanote macho-probado, sino que se suaviza cual sensibilidad del alma en Párpados, e incluso podemos escuchar solos de bajo como en la preciosa Matorrales y Artemisas. La banda se vuelve mucho más accesible, común, dirían los viejos del barrio. ¿Es la misma banda? ¿Thes siniestros goes pop?

Lo primero que uno opinaría es “se vendieron”. Pero no. Ellos mismos publicitan sus discos para ser descargados gratuitamente en Internet, así  como rarezas y bootlegs (muy recomendable Vivo Enmascarado). No giran en las radios, no aparecen en la tele.  ¿Es tan difícil pensar un cambio de vocación sincero y honesto en una línea musical? ¿O realmente se trata de un movimiento pensado en términos de accesibilidad y rentabilidad del producto? Seamos optimistas y pensemos que, nos guste más o menos, en algún lado existe una banda haciendo lo que quiere porque quiere sin abandonar su nombre, permitiéndose la transformación, el cambio y seguir siendo quienes son.

15/5/2014

www.solesdigital.com.ar

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