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Festival Viaje de Agua Vol.2
PONCHO
Chuck D

Festival Viaje de Agua Vol. 2

Versatilidad líquida

Poseidótica

Por Julián Melone
julianyelotro@gmail.com

Fotos: Mariano García para Photosniper
www.photosniper.com.ar

“Aguante la versatilidad” dijo Martín Rodríguez, bajista y líder de Poseidótica, en un inesperado final bajo techo, dándole cierre a la idea de lo que fue un festival variado y sorpresivo, donde bandas amigas dieron un mosaico de lo que la escena emergente tiene para ofrecer.

El Festival de Agua Vol. 2 se organizó en un vaivén inmediato entre dos escenarios, el Exiles Records (bajo techo en la Sala de las Columnas) y el Jagermeister (en el patio al aire libre), donde apenas una banda finalizaba en uno, la otra comenzaba en el otro.


El arranque fue temprano con Hungría, con su rock instrumental trabado y experimental, un talentoso puntapié para lo que se venía. Güacho dio continuación al aire libre para poder disfrutar el –hasta ese momento- clima ideal. Bajo el sol esgrimieron sus poderosas canciones con un público que empezaba a sumergirse en el viaje de agua. En contraste con una idea moderna de canción, Las Diferencias se vivió más como un revival de los ’70 nacionales (no en vano uno de sus covers fue ‘Amor de Primavera’, de Tanguito) y algunos pasajes progresivos.

Sin embargo, el sonido del escenario Exile Records no siempre acompañó a las bandas y Las Diferencias fueron víctimas tempranas de ello; en suma, por el contraste que generaba con el Jagermaister al aire libre. Por eso, Morbo y Mambo sacó el jugo todo lo posible a su situación, ya que su funk-dub instrumental se combinaba perfectamente con la onda de la tarde. Así comenzaron a aumentar su intensidad progresivamente con un público receptivo a pasarla bien mientras el sol dejaba de iluminar lentamenteel patio del Konex. Eran aproximadamente 19:30 cuando Atras Hay truenos empezó su show en el Exile Records. Usando la pantalla de fondo con proyecciones coloridas, le bajaron decibeles al festival para entrar en un mundo más espacial y psicodélico de paisajes mansos.

Cerca del final de su show, el viento atacó rápido y en pocos segundos obligó a aquellos que estaban acampando al aire libre para ver a Poseidótica de cerca, a retirarse. Segundos despúes comenzó a llover y la temperatura bajó diez grados en seguida; en suma saltó una térmica dejando sin iluminación a los que buscaban resguardo bajo techo –que fue solucionado, pero empezaba a levantar sospechas sobre las condiciones climáticas. Así, el viaje de Agua comenzó a ser realmente de agua y Poseidótica comenzó su show bajo una lluvia helada y su público acomodándose lo mejor posible para no ser atacado por las gotas.

Al finalizar el primer tema, comentaron al micrófono cual era el plan de acción. La idea fue adelantar el show de Motosierra en el escenario techado (quienes estaban programados para cerrar la noche) para dar tiempo a que la lluvia se retire y que Poseidótica sea la banda que de el telón final. “No es decisión nuestra”, dijo Martin Rodriguez, algo decepcionado por la jugarreta que el clima decidió hacerles sobre la hora. Pero era el plan más sensato.

Esto generó que Motosierra probara sonido con el público delante, momento engorroso para cualquier músico, y algo confuso para el público –después de todo, los tres minutos de prueba de sonido no tuvieron musicalmente nada que ver con lo que vino después. Una vez que el cantante ingresó al escenario y comenzó el show, sin duda fueron los que marcaron la diferencia en el festival. No necesariamente por su música o sonido, ya que la necesidad de hacer todo lo antes posible en un día con veda electoral, sumado a las limitaciones que habían perseguido al Exile Records durante el día hicieron que la banda no se escuchara bien y que a medida que avanzaba el show sonara más y más fuerte.

Pero la mayoría de las bandas no se destacaron por su presencia en el escenario y Motosierra sí lo hizo. En su mezcla de death metal y hard rock, agitaron al público con un Marcos Fernández como frontman mezcla de Mick Jagger e Iggy Pop, provocando al público y a sus propios compañeros –a veces exagerado, pero refrescante en términos de show. Con canciones que no superaban los 3 minutos dejaron el salón como un carbón encendido (necesario, tomando en cuenta lo mucho que había bajado la temperatura).

 


Para ese entonces, la especulación sobre si llovería o no era demasiado jugada y, apelando nuevamente a la sensatez, Poseidótica fue mudando progresivamente sus cosas durante el show de Motosierra al escenario techado para dar allí su show. Esto no es un dato menor: No solo los tiempos se habían estirado, sino que la banda debía tocar en un escenario para el cual no había probado sonido ni programado iluminación. Más aún tomando en cuenta que Poseidótica es una banda cuyos espectáculos se apoyan mucho en lo visual, los colores de iluminación y proyecciones.

En un esfuerzo de producción admirable, en diez minutos habían dejado todo listo para comenzar. El público fue receptivo a esta situación y vitoreó a la banda, quienes -si bien no se caracterizan en ser demostrativos- estaban notoriamente afectados por este cambio. Con problemas de sonido, comunicaciones con el sonidista mediante gestos durante las primeras canciones, afinaciones en vivo, inconvenientes con los instrumentos, tres cambios de redoblante y una iluminación que se dio por vencida después de la mitad del show, la banda no podía terminar de relajarse.

El verdadero momento bisagra fue la participación de Baltasar Comotto (guitarrista de Spinetta, el Indio solari, Andres Calamaro y este año editó su disco solista “Elite”), quien en amigables palabras de Martín Rodriguez “les pintó la cara” en los ensayos. Y también lo hizo en el escenario, pero no solo a Poseidótica sino prácticamente a todo el festival –todo por virtud propia, claramente uno de los mejores guitarristas de nuestra escena actual. A partir de ahí, todo fue otra cosa y Poseidótica pudo relajarse y ejercer mejor su peculiar estilo. Recorriendo etapas más progresivas y otras más tántricas (los temas más potentes pegaron mejor), con amigos en el escenario, hubo más garage y se sintió más under que nunca –después de todo el verdadero espíritu del festival.

23/10/2017

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