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Yohimbe Brothers en La Trastienda (19 de noviembre de 2005)

En los límites de lo verosímil

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

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Yohimbe Brothers

Se corrió el telón de La Trastienda, y la sensación de deja vú fue inevitable. Hace cinco años, el demencialmente virtuoso guitarrista Vernon Reid presentaba en Buenos Aires a su banda Masque. Un lustro después, el mismo escenario lo volvió a recibir para que exponga ante su fiel público su nuevo experimento musical: los Yohimbe Brothers.

La diferencia, para nada anecdótica, es que en esta nueva agrupación Reid comparte el liderazgo musical con su mano derecha de Masque, DJ Logic. En los dos discos que han editado, “Front End Lifter” y “The Tao of Yo”, la desenfrenada fusión que Reid logra entre rock, funk y jazz se potencia con el trabajo de Logic en bandejas, llevando la propuesta por los caminos de la electrónica y el hip hop.

Vernon ReidPara entender mejor la alquimia que se logra al juntar a estos dos innovadores de la música moderna, quizás sea necesario analizar primero los elementos por separado. Vernon Reid es hoy una leyenda viva de la guitarra eléctrica, y su trabajo al frente de Living Colour por más de 15 años lo colocan en un lugar de privilegio dentro del mundo del rock de vanguardia. De formación jazzística, ha desarrollado esta veta en un modo particular con sus proyectos solistas, expandiendo las fronteras y fusionando casi todas las formas de música afroamericana con un sonido compacto y personal.

DJ LogicPor su parte, DJ Logic (nacido en el Bronx como Jason Kibler) ha demostrado que ser un DJ no se limita solo a pasar música de otros sobre bases remixadas. Su concepción del trabajo con las bandejas lo emparentan más a un músico de jazz que a un simple “pinchadiscos”, logrando una instrumentalidad notable con sus scratches y composiciones e improvisaciones en vivo. Con su banda, Project Logic, ha editado dos discos en los que lleva al hip hop instrumental a niveles nunca antes alcanzados en cuanto a creatividad e innovación (y hace que los mediocres DJ’s de música dance que andan pululando por las comerciales raves estilo Creamfields se vean como aprendices).

En estudio, ambos genios se mezclan para un sonido extravagante e inclasificable. Para presentar su propuesta en vivo, resolvieron la cuestión con la eficaz idea de convocar a músicos que frecuentan a las bandas de ambos; y luego… se produce la combustión.

Hasta la disposición en escena fue análoga al anterior paso de Reid por Balcarce al 400. El guitarrista en el medio, a su derecha el tecladista Leon Gruenbaum (número fijo en Masque), y sobre el lateral derecho Logic con su arsenal electrónico. Esta vez, la batería estuvo a cargo de Deantoni Parks (frecuentador de Project Logic), acompañado en la sección rítmica por Jared Nickerson al bajo. El as en la manga de la noche fue la dupla de cantantes: el rapper Taylor McFerrin y la simpatiquísima Latasha Nevada.

Con un equipo compacto y creativo capaz de desarrollar y mejorar en vivo las ideas de Reid y Logic, se lanzaron para tocar más de dos horas sin bajar en ningún momento la intensidad. Desde el principio, quedó en claro que la adaptación al vivo se haría de la mano de un Reid muchísimo más rockero que en los CD’s, con toda su velocidad intacta, y la potencia para hacer que los espectadores dejaran sus cómodas mesas y se agruparan junto al escenario para ver de cerca si lo que esos dedos supersónicos logran sacar de las seis cuerdas era cierto o una ilusión óptico/sonora.

Vernon Reid

Su socio principal, DJ Logic, opta en escena por acomodarse en su costado, casi sin mantener relación con el público, sumergido en sus auriculares y oculto casi todo el tiempo detrás de unos gruesos lentes oscuros. Comparte el liderazgo con Reid, pero cede humildemente el protagonismo. Sus manos mágicas se encargarán durante toda la noche de sostener el sonido de la banda.

Yohimbe BrothersEl complemento perfecto para Logic son los vocalistas. McFerrin no sólo rapea con un timing perfecto, sino que opera de máquina de beats humana ("human beatbox", en la jerga del hip hop), produciendo con su voz texturas y bases que se combinan genialmente con las del DJ, e incluso juega a imitar los sonidos de la bandeja. Nevada, por su parte, aporta calidez, una talento vocal impecable, apoyo en efectos de sonido y un vibrato muy peculiar en su forma de cantar (y una estética personal tan extravagante como la música de la banda, con la frente pintada de rojo y plumas adornando pelo trenzado).

Leon GruenbaumComo siempre, Gruenbaum se asocia con Reid y lo acompaña con sus teclados, más el chiche preferido de quien firma esta nota: el único e irrepetible “Samchillian Tip Tip Tip Cheeepeee” teclado de computadora modificado de onomatopéyico nombre capaz de disparar un sinnúmero de variaciones de sonidos MIDI (invento de la creativa mente de Leon). Lo que hace especial a este instrumento es su escala relativa, según la cual cada tecla no tiene asignada una nota (como en los teclados convencionales), sino que varía en octavas hacia arriba o abajo del pentagrama, de acuerdo a la nota previa ejecutada. Esto genera un abanico de posibilidades infinito, ideal para combinarse con la velocidad de la guitarra de Reid. Con su look más cercano a un oficinista rutinario que a un genio de la música electrónica, y su rostro absolutamente inmutable, este graduado en matemáticas de la Universidad de Harvard de formación clásica en piano y clarinete, da un sutil toque bizarro final a la banda.

Todo esto, sustentado por la sólida base funk de Parks y el sobrio Nickerson, que no bajan la guardia en ningún momento.

Los momentos más salvajes de la noche llegaron con temas del primer disco, como “Pshychopatia Mojosexualis”, “Tenemental”, la potente “Ponk” y una versión tremenda de “Welcome 2 the Freq Show”, que voló más de una cabeza. Hubo tiempo también para bailar al ritmo de “Bamalamb”, y “6996 Club Yohimbe”, y para bajar las revoluciones en clave reggae, con “Smoke and Dust”.

Para rememorar aquella primera visita de Reid con Masque, la sutil y exquisita “Uptown Drifter”, que hipnotiza con un tapping característico de Vernon y los ajustadísimos scratches de Logic. Del último disco, el tema que más se destacó fue “No pistolas”, que le dio la oportunidad a la carismática Latasha de cantar en español y ganarse definitivamente al público, mientras Reid nos recordaba con sus acordes latinos por qué Santana es una de sus primeras y mayores influencias en la guitarra. Por su parte, el rock duro combinado con denuncia social apareció con "TV".

Pasadas las dos horas de espectáculo, el público tenía bien claro que habían presenciado uno de ellos recitales extraordinarios que se ven cada vez con menor frecuencia. Por eso, pidieron más y los Yohimbe Brothers volvieron a escena para tocar otros quince minutos , ya en plan de diversión pero con la misma energía que al principio.

Para confirmar que lo visto el sábado no había sido un espejismo, se volvieron a presentar el lunes 21 de noviembre, con un show más distendido, con más espacio para la interacción y el juego entre los músicos, y la oportunidad de mostrar cómo se pueden encarar los mismos temas de múltiples maneras distintas. Ya no quedan dudas: los Yohimbe Brothers son una experiencia musical única, que pone a prueba los límites de lo verosímil.

22/11/2005

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