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Año II - Nº 6
Diciembre 2005

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Villa Tour:
Pagar para ver pobres
(Nº 5- Septiembre/Octubre de 2005)

 

(Foto: Diario Clarín)

Este año, se puso de moda el turismo en las villas. Se trata del “Villa Tour”, dirigido por Martín Roisi, dueño de Tour Experience, una agencia que organiza las visitas. Por ahora, las excursiones son realizadas en la Villa 20 de Lugano.

Según explica Roisi, las visitas se efectúan a través de un guía al que llaman “Cacho”, alguien conocido del lugar, porque vive allí. Más tarde, el guía realiza un paseo por la villa, contándoles a los turistas cómo es la organización política.

Pero lo más interesante de esto es: ¿qué hacen con el dinero que logran recaudar a través de estas visitas? A cada persona del extranjero, para realizar esta salida le cobran 60 dólares. Martín Roisi dice que no se queda con nada, porque la mayoría de las ganancias se las deja a un comedor comunitario y para los vecinos que hacen de guía en el tour.

Con respecto a esto, me da a entender que la plata la utilizan para pagarle a las personas que viven allí, para mostrarse pobres. ¿Por qué pagarles para mostrarse así? Pienso que eso no permite el paso hacia el trabajo, no los deja progresar. Es una manera de que la gente siga siendo pobre.

Daiana Palma (egresada 2004)

Tarjeta Roja

- A Martín Roisi, porque está mal mostrar a la gente pobre como una atracción. Las villas no son lugares para el turismo.

 

 

Derecho a réplica
(Nº 5- Septiembre/Octubre de 2005)


Las críticas del número anterior hacia artículos y opiniones que proponían erradicar la villa, generaron polémica. Le ofrecimos al abogado Jorge Bazán hacer uso del derecho a réplica, y que respondiera a lo que escribió sobre su carta a La Nación nuestra compañera Cristina Amaya. En esta segunda entrega del Árbitro, Bazán continúa en su postura, y Cristina defiende la dignidad de gente de la villa.

Agradezco la invitación cursada en orden al uso del derecho a réplica y por otra parte los felicito por la tarea que llevan adelante. Tal presentación la formulé con el propósito de denunciar actos de los políticos que peleaban por una reja o una pared dando virtualidad a una ocupación ilegal sin atender al fondo del asunto.

El título «Erradicar la villa» no fue de mi autoría y no era la intención directa peticionar la erradicación –lo cual considero debe hacerse o por lo menos legalizar tal usurpación lo cual veo muy difícil debido al altísimo costo que tiene el m2 en esa zona– sino mostrar cómo los políticos discutían en torno a un tema errado: pared/reja, cuando en realidad debían preocuparse con ¿que hacer con esa gente que vive allí en forma ilegal?

Dudo que haya algún habitante de la villa 31 que tenga justo título de su propiedad y eso es lo que debe salvarse: el «legítimo derecho a las cosas» y no que cualquiera puede hace lo que le plazca viviendo bajo el imperio de la ley de la selva. Un país sin Derecho es una selva, y esta es nuestra Argentina. Acaso fueron legales la usurpación de poder por las Fuerzas Armadas, todo lo referido al «corralito», lo que hacen los piqueteros? etc. La lista es tristemente larga.

Leyendo la nota de la niña (Cristina Amaya) estoy totalmente de acuerdo con ella. ¿Saben qué es lo que otorga el triste título de «negro villero»?: la ilegalidad de tales vidas. Si toda esa gente viviera respetando la ley, comprando sus casas, pagando sus impuestos, concurriendo a trabajos dignos, nadie los llamaría así sino que serían «gente respetada y respetable».

Está en ellos el salir de tal repugnante categoría y discriminación y el camino es peticionando, solicitando y actuando (viviendo) una vida dentro del marco de la Ley.

Jorge Bazán, Abogado

Tarjeta Roja

Al Dr. Jorge Bazán, por pensar que alguien sólo es respetable si tiene un título de propiedad. Para peor, dice que los trabajos de la gente que vive en la villa no son dignos, y que la villa es como una selva.

 

Dr. Jorge Bazán:


Disculpe, pero no estoy de acuerdo con usted en su forma de pensar. No porque usted sea abogado es mejor que nosotros.

La gente de la villa serán cartoneros, vendedores, botelleros, pero somos gente digna. También se equivoca, porque muchas de las personas son propietarias de sus viviendas. Hay gente que no tiene plata para pagarse una casa, y que sean pobres no quiere decir que no sean personas dignas.

Cuando usted dice que vivimos en el imperio de la ley de la selva, ¿se cree que somos salvajes? Lo que usted opinó me parece muy injusto. Sus palabras perjudican a los integrantes de esta villa.

Alejandra Cristina Amaya (egresada 2004, alumna ayudante del taller)

 


El Árbitro (Nº 4 - Mayo/Junio de 2005)

Muchos en esta ciudad hablan sobre la Villa 31. Algunos se pasan de la raya y quedan en offside. Otros cometen faltas sin intención. Los peores van directo a la agresión violenta e injustificada, al golpe bajo. Para hacer justicia con el silbato y sus tarjetas, llega El Árbitro a Realidad Escrita. En esta primera entrega nos ocupamos del abogado Jorge Bazán, un vecino del barrio de Retiro poco amigable (tiene sus oficinas en la Av. L.N. Alem al 700, a pocas cuadras de la escuela), que en una carta de lectores al diario La Nación pidió erradicar la villa. También del Ing. Héctor Aloisi, que pretende comprar nuestra dignidad para hacer negocios con los terrenos de la Villa 31.

 

“Erradicar la villa”


”Nueva York fue hace un tiempo una de las ciudades más peligrosas del mundo y gracias al ex alcalde Giuliani y su política de “tolerancia cero” hoy goza de alta seguridad. Río de Janeiro, ciudad extremadamente peligrosa, también aplicará una política semejante. Lo importante es ver que la génesis de tal problema delictivo radica en los asentamientos ilegales -favelas- producidos en los cerros cercanos a los barrios más caros y elegantes.

”Buenos Aires se encuentra encaminada a ser una Río de Janeiro y su favela es la Villa 31. Ahora bien, ¿qué han hecho nuestras autoridades al respecto? Absolutamente nada. O sí, pues permitieron la instalación ilegal de esta villa miseria en plena ciudad. Y ahora el colmo: se le pretende dar carácter legal a tal usurpación (... )

”Esa villa es un asentamiento ilegal, un búnker de delincuentes, un refugio de malvivientes, quienes habiendo usurpado la propiedad de esos terrenos, roban, violan y matan (...) Definitivamente, la solución es erradicar esa villa, terminar con ella y con los gravísimos problemas que acarrea a quienes vivimos en esta ciudad.”

Jorge Bazán, Abogado, jb@jorgebazan.com.ar
Diario La Nación, viernes 27 de junio de 2003.
Ver texto completo

 

La peor discriminación


En la carta de lectores de Jorge Bazán al diario La Nación, pareciera que este señor compara la villa con otros lugares, sin saber como se vive en ella.

Vivir en la villa no significa que las personas sean delin-cuentes, violadores o mal-vivientes. Hoy en día la inseguridad no solamente aparece en la villa, sino en todas partes del país. Pero todo esto se debe a la falta de trabajo, porque aquí en la Villa 31 hay muchas familias que día a día trabajan mejorando su calidad de vida. Muchos siguen estudiando para tener un futuro digno. Hay muchas cosas lindas.

Pero una de las peores, creo que la más dolorosa para los habitantes de la Villa 31, es que siempre exista la discriminación por ser un “negro villero”.

Cristina Alejandra Amaya
(egresada 2004)




Tarjeta Roja

Al Dr. Jorge Bazán, por criticar con mala intención,
sólo por ser “villeros”.

 

 

Tema Villa 31


Para solucionar el problema de la Villa 31, las actuales autoridades imponen el enfoque político ideológico, en contra de la sensatez jurídica, sin tener en cuenta las necesidades técnicas y sin hacer los prudentes análisis económicos y de desarrollo urbanístico.

Con lenguaje político se habla de respetar los “intereses de la ciudad” y que los usurpadores deben tener viviendas dignas: “vamos a sacar la villa pero no a la gente que vive allí”. Parecería que los “intereses de la Ciudad”, coinciden con la de un ejercito sin armas de 12000 intrusos, que se apropian de bienes de la Nación creando su propio estado “cuasi soberano” y que periódicamente cobran su peaje (indemnización para hacer abandono del lugar) a las autoridades de turno.

Esas tierras son irremplazables para un mega-emprendimiento urba-nístico que la misma ciudad requiere y que es creador de riquezas para la comunidad toda. Considerando que la erradicación de 4000 familias puede consistir en la construcción de unidades de 20000$ cada uno; da una inversión de 80 millones (...) Eso se resolvería el problema, sin demoras por aportes dudosos, ni compromisos erráticos.


Ing. Héctor Aloisi (fragmento*)
Ver texto completo

 

La dignidad no está en venta

Las villas parecen ser el actual “problema” de la ciudad, en especial la 31. Se dicen tantas cosas de ellas, sin saber la realidad que esconden.

Como por ejemplo, la opinión del Ingeniero Héctor Aloisi, del Centro Argentino de Ingenieros (Comisión del Área Metro-politana). Él parece no estar de acuerdo con que los “usurpadores” (como nos llama) deban tener viviendas dignas, o con la idea de “sacar a la villa pero no a la gente que vive allí”. También dice que somos un ejército sin armas de 12000 intrusos que se apropian de bienes de la Nación, creando su propio Estado “cuasi soberano”. ¿Esto es posible?

Siendo parte de estas tierras –según Aloisi, las más caras y de la más privilegiada ubicación– creo que ante todo esto no hay una solución económica conveniente para los que habitan en la villa. Si nos ponemos a pensar un poco y hacemos la cuenta de lo que nos ofrecen por los terrenos, vemos que la erradicación de 4.000 familias puede permitir la construcción de unidades en terrenos que cuestan $20.000 cada uno. Eso da una inversión de $80 millones, incluyendo además la infraestructura.

Esto no es favorable para cada uno de nosotros, porque primero y principal, la inversión no alcanzaría para pagar nuestros duros años de lucha para tener una vivienda digna. Tampoco cubriría los gastos de un departamento o una casa. La plata se nos haría agua entre las manos, y la vida no sería igual sin la ayuda que nos ofrece el Gobierno de la Ciudad.
En mi opinión, la “verdad” es que este proyecto de sacar a la villa para construir hoteles, autopistas, bares, etc., no tiene sentido. Estas construcciones generarían trabajo, pero sería a costa de nuestra integridad.

Por todo esto, yo preferiría que no nos quedemos “en el molde”, que sigamos luchando por nuestros derechos y obligaciones.

Daiana Palma (egresada 2004)




Tarjeta Roja

Al Ing. Héctor Aloisi, por pretender hacer negocios a costa de nuestra integridad.
Además, en su artículo no faltan los comentarios discriminatorios y racistas.

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