Villa
Tour:
Pagar para ver pobres
(Nº
5- Septiembre/Octubre de 2005)
(Foto:
Diario Clarín)
Este
año, se puso de moda el turismo en las villas. Se trata del “Villa
Tour”, dirigido por Martín Roisi, dueño de Tour Experience,
una agencia que organiza las visitas. Por ahora, las excursiones son realizadas
en la Villa 20 de Lugano.
Según
explica Roisi, las visitas se efectúan a través de un guía
al que llaman “Cacho”, alguien conocido del lugar, porque vive
allí. Más tarde, el guía realiza un paseo por la villa,
contándoles a los turistas cómo es la organización política.
Pero
lo más interesante de esto es: ¿qué hacen con el dinero
que logran recaudar a través de estas visitas? A cada persona del extranjero,
para realizar esta salida le cobran 60 dólares. Martín Roisi
dice que no se queda con nada, porque la mayoría de las ganancias se
las deja a un comedor comunitario y para los vecinos que hacen de guía
en el tour.
Con
respecto a esto, me da a entender que la plata la utilizan para pagarle a
las personas que viven allí, para mostrarse pobres. ¿Por qué
pagarles para mostrarse así? Pienso que eso no permite el paso hacia
el trabajo, no los deja progresar. Es una manera de que la gente siga siendo
pobre.
Daiana
Palma (egresada 2004)
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Tarjeta
Roja
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A Martín Roisi, porque está mal mostrar a la gente pobre
como una atracción. Las villas no son lugares para el turismo.
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Derecho
a réplica
(Nº 5- Septiembre/Octubre de 2005)
Las críticas
del número anterior hacia artículos y opiniones que proponían
erradicar la villa, generaron polémica. Le ofrecimos al abogado Jorge
Bazán hacer uso del derecho a réplica, y que respondiera a lo
que escribió sobre su carta a La Nación nuestra compañera
Cristina Amaya. En esta segunda entrega del Árbitro, Bazán continúa
en su postura, y Cristina defiende la dignidad de gente de la villa.
Agradezco la
invitación cursada en orden al uso del derecho a réplica
y por otra parte los felicito por la tarea que llevan adelante. Tal
presentación la formulé con el propósito de denunciar
actos de los políticos que peleaban por una reja o una pared
dando virtualidad a una ocupación ilegal sin atender al fondo
del asunto.
El título «Erradicar la villa» no fue de mi autoría
y no era la intención directa peticionar la erradicación
–lo cual considero debe hacerse o por lo menos legalizar tal
usurpación lo cual veo muy difícil debido al altísimo
costo que tiene el m2 en esa zona– sino mostrar cómo
los políticos discutían en torno a un tema errado: pared/reja,
cuando en realidad debían preocuparse con ¿que hacer
con esa gente que vive allí en forma ilegal?
Dudo que haya algún habitante de la villa 31 que tenga justo
título de su propiedad y eso es lo que debe salvarse: el «legítimo
derecho a las cosas» y no que cualquiera puede hace lo que le
plazca viviendo bajo el imperio de la ley de la selva. Un país
sin Derecho es una selva, y esta es nuestra Argentina. Acaso fueron
legales la usurpación de poder por las Fuerzas Armadas, todo
lo referido al «corralito», lo que hacen los piqueteros?
etc. La lista es tristemente larga.
Leyendo la nota de la niña (Cristina Amaya) estoy totalmente
de acuerdo con ella. ¿Saben qué es lo que otorga el
triste título de «negro villero»?: la ilegalidad
de tales vidas. Si toda esa gente viviera respetando la ley, comprando
sus casas, pagando sus impuestos, concurriendo a trabajos dignos,
nadie los llamaría así sino que serían «gente
respetada y respetable».
Está en ellos el salir de tal repugnante categoría y
discriminación y el camino es peticionando, solicitando y actuando
(viviendo) una vida dentro del marco de la Ley.
Jorge
Bazán, Abogado
Tarjeta
Roja
Al
Dr. Jorge Bazán, por pensar que alguien sólo es respetable
si tiene un título de propiedad. Para peor, dice que los trabajos
de la gente que vive en la villa no son dignos, y que la villa es
como una selva.
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Dr.
Jorge Bazán:
Disculpe, pero no estoy de acuerdo con usted en su forma de pensar.
No porque usted sea abogado es mejor que nosotros.
La gente de la villa serán cartoneros, vendedores, botelleros,
pero somos gente digna. También se equivoca, porque muchas de
las personas son propietarias de sus viviendas. Hay gente que no tiene
plata para pagarse una casa, y que sean pobres no quiere decir que no
sean personas dignas.
Cuando usted dice que vivimos en el imperio de la ley de la selva, ¿se
cree que somos salvajes? Lo que usted opinó me parece muy injusto.
Sus palabras perjudican a los integrantes de esta villa.
Alejandra
Cristina Amaya (egresada 2004, alumna ayudante del taller) |
El
Árbitro (Nº 4 - Mayo/Junio de 2005)
Muchos
en esta ciudad hablan sobre la Villa 31. Algunos se pasan de la raya y quedan
en offside. Otros cometen faltas sin intención. Los peores van directo
a la agresión violenta e injustificada, al golpe bajo. Para hacer justicia
con el silbato y sus tarjetas, llega El Árbitro a Realidad Escrita.
En esta primera entrega nos ocupamos del abogado Jorge Bazán, un vecino
del barrio de Retiro poco amigable (tiene sus oficinas en la Av. L.N. Alem
al 700, a pocas cuadras de la escuela), que en una carta de lectores al diario
La Nación pidió erradicar la villa. También del Ing.
Héctor Aloisi, que pretende comprar nuestra dignidad para hacer negocios
con los terrenos de la Villa 31.
| “Erradicar
la villa”
”Nueva York fue hace un tiempo una de las ciudades más
peligrosas del mundo y gracias al ex alcalde Giuliani y su política
de “tolerancia cero” hoy goza de alta seguridad. Río
de Janeiro, ciudad extremadamente peligrosa, también aplicará
una política semejante. Lo importante es ver que la génesis
de tal problema delictivo radica en los asentamientos ilegales -favelas-
producidos en los cerros cercanos a los barrios más caros y elegantes.
”Buenos Aires se encuentra encaminada a ser una Río de
Janeiro y su favela es la Villa 31. Ahora bien, ¿qué han
hecho nuestras autoridades al respecto? Absolutamente nada. O sí,
pues permitieron la instalación ilegal de esta villa miseria
en plena ciudad. Y ahora el colmo: se le pretende dar carácter
legal a tal usurpación (... )
”Esa villa es un asentamiento ilegal, un búnker de delincuentes,
un refugio de malvivientes, quienes habiendo usurpado la propiedad de
esos terrenos, roban, violan y matan (...) Definitivamente, la solución
es erradicar esa villa, terminar con ella y con los gravísimos
problemas que acarrea a quienes vivimos en esta ciudad.”
Jorge
Bazán, Abogado, jb@jorgebazan.com.ar
Diario La Nación, viernes 27 de junio de 2003.
Ver
texto completo |
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La
peor discriminación
En la carta de lectores de Jorge Bazán al diario La Nación,
pareciera que este señor compara la villa con otros lugares,
sin saber como se vive en ella.
Vivir en la villa no significa que las personas sean delin-cuentes,
violadores o mal-vivientes. Hoy en día la inseguridad no solamente
aparece en la villa, sino en todas partes del país. Pero todo
esto se debe a la falta de trabajo, porque aquí en la Villa 31
hay muchas familias que día a día trabajan mejorando su
calidad de vida. Muchos siguen estudiando para tener un futuro digno.
Hay muchas cosas lindas.
Pero una de las peores, creo que la más dolorosa para los habitantes
de la Villa 31, es que siempre exista la discriminación por ser
un “negro villero”.
Cristina
Alejandra Amaya
(egresada 2004) |
Tarjeta Roja
Al
Dr. Jorge Bazán, por criticar con mala intención,
sólo por ser “villeros”.
| Tema
Villa 31
Para solucionar el problema de la Villa 31, las actuales autoridades
imponen el enfoque político ideológico, en contra de la
sensatez jurídica, sin tener en cuenta las necesidades técnicas
y sin hacer los prudentes análisis económicos y de desarrollo
urbanístico.
Con lenguaje político se habla de respetar los “intereses
de la ciudad” y que los usurpadores deben tener viviendas dignas:
“vamos a sacar la villa pero no a la gente que vive allí”.
Parecería que los “intereses de la Ciudad”, coinciden
con la de un ejercito sin armas de 12000 intrusos, que se apropian de
bienes de la Nación creando su propio estado “cuasi soberano”
y que periódicamente cobran su peaje (indemnización para
hacer abandono del lugar) a las autoridades de turno.
Esas tierras son irremplazables para un mega-emprendimiento urba-nístico
que la misma ciudad requiere y que es creador de riquezas para la comunidad
toda. Considerando que la erradicación de 4000 familias puede
consistir en la construcción de unidades de 20000$ cada uno;
da una inversión de 80 millones (...) Eso se resolvería
el problema, sin demoras por aportes dudosos, ni compromisos erráticos.
Ing. Héctor Aloisi (fragmento*)
Ver
texto completo
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La
dignidad no está en venta
Las villas parecen ser el actual “problema”
de la ciudad, en especial la 31. Se dicen tantas cosas de ellas, sin
saber la realidad que esconden.
Como por ejemplo, la opinión del Ingeniero Héctor Aloisi,
del Centro Argentino de Ingenieros (Comisión del Área
Metro-politana). Él parece no estar de acuerdo con que los “usurpadores”
(como nos llama) deban tener viviendas dignas, o con la idea de “sacar
a la villa pero no a la gente que vive allí”. También
dice que somos un ejército sin armas de 12000 intrusos que se
apropian de bienes de la Nación, creando su propio Estado “cuasi
soberano”. ¿Esto es posible?
Siendo parte de estas tierras –según Aloisi, las más
caras y de la más privilegiada ubicación– creo que
ante todo esto no hay una solución económica conveniente
para los que habitan en la villa. Si nos ponemos a pensar un poco y
hacemos la cuenta de lo que nos ofrecen por los terrenos, vemos que
la erradicación de 4.000 familias puede permitir la construcción
de unidades en terrenos que cuestan $20.000 cada uno. Eso da una inversión
de $80 millones, incluyendo además la infraestructura.
Esto no es favorable para cada uno de nosotros, porque primero y principal,
la inversión no alcanzaría para pagar nuestros duros años
de lucha para tener una vivienda digna. Tampoco cubriría los
gastos de un departamento o una casa. La plata se nos haría agua
entre las manos, y la vida no sería igual sin la ayuda que nos
ofrece el Gobierno de la Ciudad.
En mi opinión, la “verdad” es que este proyecto de
sacar a la villa para construir hoteles, autopistas, bares, etc., no
tiene sentido. Estas construcciones generarían trabajo, pero
sería a costa de nuestra integridad.
Por todo esto, yo preferiría que no nos quedemos “en el
molde”, que sigamos luchando por nuestros derechos y obligaciones.
Daiana Palma (egresada 2004)
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Tarjeta Roja
Al
Ing. Héctor Aloisi, por pretender hacer negocios a costa de nuestra
integridad.
Además, en su artículo no faltan los comentarios discriminatorios
y racistas.