Los Guardianes de Mugica
Al
ritmo del compromiso solidario
Por Catalina Pantuso
catalina@octubre.org.ar
A diferencia de lo que ocurre
en provincias como Jujuy, Salta, Entre Ríos o Corrientes donde la tradición
de festejar el carnaval se ha mantenido y por lo tanto estas celebraciones
son verdaderas fiestas populares que atraen miles de turistas, los porteños
perdieron los días feriados y se fueron olvidando de los disfraces, los
bailes, el papel picado y las máscaras.
Sin embargo en los últimos
años la Ciudad de Buenos Aires fue recuperando los corsos de Carnaval y
muy especialmente sus murgas barriales.
Sin el despliegue de las carrozas
alegóricas ni el profesionalismo las comparsas del interior del país, los
murgueros de nuestra ciudad se presentan con levitas bordadas en lentejuelas
y sus infaltables galeras. Poco a poco fueron conquistando territorios contorsionándose
al ritmo de los bombos, clarinetes y redoblantes.
Uno de los corsos se instaló
en las calles de la Villa 31, y en ella juegan de locales “Los guardianes
de Mugica” una murga creada y dirigida por Nelly Benítez, para homenajear
al Padre Carlos Mugica conocido como “El cura de los pobres”,
quien trabajó por los derechos de los más necesitados organizando el Movimiento
Villero Peronista, y que fue asesinado en 1974.
Nelly tiene 35 años; nació
en la provincia del Chaco y vive en la Villa de Retiro ”desde siempre”. Por la mañana
trabaja en un kiosco de diarios y revistas y desde allí imagina coreografías
y canciones que más tarde ensayará con los niños y jóvenes de la murga.
Tiene una formación poco habitual entre los habitantes de la villa: terminó
la escuela secundaria con casi 10 de promedio, cursó dos años en el ISER
y actualmente está estudiando el traductorado de inglés en la Universidad.
Si bien no llegó a conocer personalmente a Mugica, recuerda
perfectamente su obra. Su compromiso con el barrio comenzó cuando un grupo
de profesionales del área de Promoción Social, del Hospital Fernández, realizó
un curso de primeros auxilios del que ella participó y en el que tomó conciencia
de que la música podría ser un excelente medio para difundir con facilidad
muchos conceptos.
El
9 de octubre de 1999 los restos de Mugica fueron trasladados desde el cementerio
de la Recoleta a la capilla Cristo Obrero, ubicada en el barrio Comunicaciones
de la villa. Llegó acompañado por el ritmo de la murga “Los Crotos
de Constitución”, hecho conmovió a todo el barrio y es en ese momento
que Nelly, junto a un grupo de jóvenes, decidieron armar “Los Guardianes
de Mugica”.
El proyecto contó con la participación
de unos 60 chicos y con el apoyo de sus padres se hicieron rifas, bingos,
venta de comestibles y otras actividades a los fines de obtener los recursos
materiales que les permitiera comprar los trajes y los instrumentos. En
un primer momento llegaron jóvenes de otros barrios para transmitir sus
conocimientos, especialmente en la composición de las letras de las canciones.
Los trajes se confeccionaron en la villa, con la ayuda de Alicia del Comedor
Arca de Noe y el Padre Guillermo Torres hizo un aporte solidario para que
pudieran completar el vestuario.
Nelly
considera que ”autogestión y autonomía
son conceptos vitales en nuestra forma de conducirnos y financiarnos, ya
que nos manejamos de manera independiente con respecto a la iglesia y a
los partidos políticos. Buscamos promover el trabajo, en contraposición
a las prácticas asistencialistas que sólo refuerzan la dependencia impidiendo
el desarrollo de las personas y de la comunidad.”
La primera presentación del
grupo se realizó el 11 de mayo de 2000, en la capilla Cristo Obrero, al
cumplirse el 26 aniversario del asesinato del cura. Actuaron después de
la misa, en un día de mucha lluvia por lo que Nelly recuerda que tuvieron
un “bautismo de barro”. En los carnavales
del 2001 se llevó a cabo el primer corso de Villa 31, incluido dentro del
circuito oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En el 2003 la
murga obtuvo el puesto 65 dentro de la competencia oficial.
En
la actualidad forman parte de “Los Guardianes de Mugica” unas
60 personas; lo más interesante es que esta es una murga de chicos —Juan
José el jefe de percusión de la “bandita musical” tiene 12 años—
ya que sus integrantes, mayoritariamente, no superan los 16 años.
Nelly
afirma que “Quienes nos embarcamos
en la creación de la murga, entendemos que nuestros objetivos van más allá
que divertir durante el carnaval. Estamos convencidos de que conceptos como
libertad, justicia, derechos humanos, paz amor y solidaridad deben estar
presente en nuestra canciones, en los estandartes y en la bandera que nos
identifica. Compromiso, responsabilidad y cooperación: eso es lo que genera
la murga". Es por esto que además
de ensayar durante todo el año, complementan su accionar con otras actividades
relacionadas con la educación artística y popular. Recientemente fueron
invitados por un grupo de teatro profesional —Luciana Ulrich y Gabriel
Morales Lema, que actuaron en el Centro Cultural Arte y Cultura— para
intervenir en la obra “Romeo y Julieta”. Los Guardianes de Mugica
consideran esta experiencia como muy enriquecedora y ya están pensando en
poner en escena una obra de teatro escrita colectivamente, que cuenta la
historia del barrio y sus mugueros.
Durante este mes de febrero,
la villa de Retiro tendrá su cuarto año de carnaval y como premio al esfuerzo
realizado habrá dos puntos de reunión, el ya tradicional de barrio Güemes
y ahora también en el barrio Comunicaciones. Cuando se tienen proyectos
claros la alegría es un ingrediente imprescindible para alimentar la voluntad
de llevarlos a cabo.
10/2/2004