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Racismo Mundial
Por Mariano García
@solesdigital

Fotos: Sitio oficial de la FIFA / AP

Hincha de futbol senegalesAntes del inicio de cada partido del Mundial de Fútbol de Alemania, en el centro del campo de juego, un cartel circular anuncia “Say no to racism” (decile no al racismo). Como complemento a las acciones que la FIFA suele emprender para promover el juego limpio entre los jugadores, la campaña contra el racismo apunta principalmente a combatir las manifestaciones xenófobas que cada vez son más habituales entre jugadores e hinchas de toda Europa, y que manchan a las ligas más importantes del Viejo Continente.

Mientras tanto, en Argentina, el clima festivo de los mundiales de fútbol es una vez más un momento privilegiado para que los prejuicios, la ignorancia y el racismo afloren sin máscaras ni eufemismos. Gran parte de la opinión pública, conductores de televisión, comentaristas de radio y opinadores ad hoc, descubren cada cuatro años gracias al fútbol que existe algo en el mapa que se llama África, tierra habitado por exóticos hombres de piel oscura de indudable superioridad física (e implícitamente, carentes de otro tipo de valores como el razonamiento, la inteligencia o la belleza).

Un breve repaso de algunos comentarios públicos aparecidos en los medios argentinos en esta primera semana mundialista, da cuenta de que los prejuicios más rancios hacia los negros no desaparecieron, solamente estaban ausentes acompañando la falta habitual de noticias sobre África que no sean sobre hechos violentos (guerras civiles, golpes de Estado...)

De pronto, los argentinos se encuentran compitiendo en un mismo torneo con países de los cuales nada sabe, a no ser por el fútbol: Costa de Marfil, Ghana, Togo, Angola, Túnez (antes fueron Camerún y Nigeria). Que esta aparición de lo africano en nuestras noticias diarias sea gracias a un evento deportivo, refuerza uno de los prejuicios raciales más arraigados en las sociedades occidentales: el de la superioridad física del negro.

El debut del seleccionado de José Pekerman ante su par de Costa de Marfil, dio lugar una vez más a que numerosos analistas deportivos reflotaran el mito de la superioridad física de “los africanos”; eufemismo políticamente correcto con el que los comentaristas se cuidan para no decir el más sospechable de racismo “negro”, aunque sea “negro” a lo que se refieren, pues nunca se habla de la capacidad atlética de tunecinos, marroquíes o egipcios, también ellos africanos pero étnicamente semitas.

Algún “bienintencionado” podrá objetar que destacar la superioridad física de los negros no constituye un acto racista, pues se los está exaltando en vez de denigrarlos. Pero sobredimensionar las cualidades físicas de los africanos subsaharianos (forma más correcta, por si alguien quiere tomar nota, de referirse a las poblaciones de raza negra que habitan debajo del gran desierto africano, para diferenciarlos de sus vecinos magrebíes) implica otras operaciones discriminatorias silenciadas. Al hacerlo, se les niegan atributos positivos que suponemos característicos de nuestra idiosincrasia (no solo futbolística), como la habilidad, la inteligencia, la viveza.

El deporte, lo biológico y la sexualidad

Hincha de futbol nigeriano

El notable psiquiatra martiniqués Frantz Fanon, uno de los teóricos más lúcidos en el análisis de las complejas relaciones raciales del mundo post-colonial, demostró cómo el mito de la superioridad atlética del negro proviene de otro prejuicio perversamente instalado en las sociedades blancas: el de la potencia sexual casi animal de los hombres de color.

Ambos están íntimamente relacionados, ya que nuevamente podría argumentarse que esta superioridad sexual no es discriminatoria hacia el negro, sino todo lo contrario. Fanon dice al respecto: “En el supuesto de un ideal de virilidad absoluta, ¿no deberíamos hablar de un fenómeno de disminución respecto del negro, percibido este último como símbolo fálico?” (Fanon, “Piel negra, máscaras blancas”, 1973, p. 131).

En investigaciones realizadas durante cuatro años con unas quinientos personas de raza blanca (franceses, alemanes, ingleses e italianos), Fanon estableció que en un 60% de los casos, la palabra “negro” era asociada a “biológico”, “sexo”, “fuerte”, “potente”, “boxeador”, “Joe Louis”, “Jesse Owens”, “tiradores senegaleses”, “salvaje”, “animal”, “diablo”, “pecado”. (Fanon, idem, p. 137).

Vemos entonces como la violencia, lo biológico, lo animal, lo salvaje y el sexo, aparecen en una cadena de sentido que es atravesada por el deporte (en el caso de los años '60, por el boxeo y el atletismo, pero lo mismo podríamos decir hoy con la NBA o el fútbol) y termina en lo diabólico y lo pecaminoso. Es decir, en lo prohibido.

Una visión alucinada, temerosa y neurótica de aquello que se desconoce (el hombre negro); presente en el discurso racista que en la actualidad, Mundial de Fútbol mediante, volvemos a ver en forma naturalizada. Con la claridad de pensamiento que nos legó Fanon, pasemos entonces a las oscuras realidades discursivas que encontramos en la última semana en los medios y la opinión pública.

Gigantes imaginarios

Que el seleccionado de Costa de Marfil es físicamente superior al argentino, se convirtió en un lugar común en la previa, el desarrollo y los comentarios posteriores a la victoria argentina del sábado 10 de junio. Como Don Quijote frente a los molinos de viento, se ven gigantes en jugadores que en ningún caso superan el metro noventa, ni siquiera el gran delantero Didier Drogba (que en la más generosa de las fichas técnicas acusa 1.88, y en la página oficial del mundial figura con 1.80).

Fanon cuenta cómo estudios científicos sobre la longitud media del pene de los africanos, que aportaban datos similares a las proporciones entre los europeos, no le servían en absoluto para refutar la idea del negro como bestia sexual, y el mito de su enorme miembro viril.

De la misma manera, podemos recurrir a las estadísticas oficiales, y ver que entre los 10 jugadores más altos del Mundial, no hay ningún africano. La lista está dominada por checos, holandeses, y demás europeos; y sólo aparece un negro, el triniteño Dennis Lawrence. En cambio, en la lista de los 10 más bajos encontramos a dos jugadores de Costa de Marfil (Bakary Kone y Arthur Boka), acompañados por Yao Junior Senaya, de Togo, entre otros jugadores de todos los continentes y razas.
(lista completa en http://fifaworldcup.yahoo.com/06/es/w/stats/top10.html)

No hay fundamentos para hablar de preponderancia física o genética por parte de los africanos. En todo caso, podemos hablar de elecciones de cada técnico, de predilección por seleccionar jugadores con más capacidad física en unos casos, o más talento con el balón en otros.

Que el seleccionador Argentino no quiera disponer en cancha del metro noventa de Julio Cruz, o haya dejado afuera del equipo al boquense Daniel Bilos con su 1.95 a cuestas, y se haya decidido por los no tan imponentes físicamente Saviola, Tévez, Messi, Palacio o Aimar, responde más a una cuestión de paladar futbolístico argentino. Una cuestión de gusto que hace que de Hernán Crespo (1.84 de altura) se destaque su habilidad como delantero, y no su importante presencia física en el área.

Habrá que hacerse cargo de las decisiones y elecciones tomadas, en vez de seguir viendo gigantes donde hay atletas de estatura promedio, que sólo tienen la piel más oscura que los nuestros. Más melanina en las células de la epidermis no es una ventaja física demasiado considerable.

El racismo como forma de entretenimiento

El catálogo de prejuicios sobre los negros se completó en la televisión de esta semana, a medida que se fueron presentando las demás selecciones africanas. El lunes 12 de junio, las pantallas argentinas estuvieron poblada de comentarios racistas, dominados por el omnipresente Diego Maradona, que a pesar de opinar positivamente de los capitaneados por Drogba, los llamaba continuamente “los morochos”, hasta que se cansó de eufemismos y despectivamente aclaró: “bah, los negritos”.

Pero no fue en los programas deportivos, sino en los de entretenimiento e interés general, donde se vieron las expresiones más groseras de racismo.

Un caso tristemente ejemplificador fue el ránking de jugadores más atractivos que presentó Laura Oliva, en su nuevo rol de conducción de “Fuga Mundial” (versión mundialista de “Fuga a la medianoche”, América, 12 de junio a las 22.30 hs.). Allí, la producción le armó a la única mujer del programa un Top 5, que incluyó a los rubios Crespo (Argentina), Beckham (Inglaterra), Ljungberg (Suecia) y al italiano Cannavaro.

El remate supuestamente cómico, fue la inclusión en el primer lugar del ghanés Michael Essien (foto), lo que despertó la risa burlona de todos en el piso. Luis Rubio, caracterizado en su personaje de Heber Ludueña, le recriminó: “Ese es el eslabón perdido, es un mono”. La respuesta de Oliva fue tan previsible como racista: “Ya sé que es feo, que es negro, pero lo elijo por lo que hay del cuello para abajo”, dijo, mientras se veía una foto del rostro de Essien.

De este modo, en un gag humorístico se resumieron las asociaciones discriminatorias más habituales hacia los negros: salvajismo, fealdad, sexualidad animal.

Al día siguiente, en el mismo canal, el programa "Resumen de los medios" que conduce Mariana Fabbiani (América, 21 hs.), continuó la idea de hacer rankings "graciosos", esta vez yendo directamente al grano: elijieron a los cinco más feos del Mundial. Tres africanos, el coreano Lee Chun Soo y el mestizo Ronaldo (Brasil), fueron el objeto de las burlas del programa.

El humor libera prejuicios, permite decir con una sonrisa lo que seriamente nadie se animaría a afirmar, pero que por lo bajo todos saben que es cierto. Para nuestra sociedad, lo negro, lo oscuro, lo mestizo y lo oriental son sinónimos de fealdad; mientras que "blanco" y "rubio" continuan siendo los ideales de belleza.

Todo esto, en sólo una semana de Mundial. Una época la cual detrás de la alegría y la pasión, asoman los viejos fantasmas del racismo.

14/6/2006

Bibliografía consultada:

Fanon, Frantz; "Piel negra, máscaras blancas", Editorial Abraxas, Buenos Aires, 1973.

Datos oficiales de la FIFA en http://fifaworldcup.yahoo.com

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