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Caso IBM – Banco Nación

Un Quijote contra Don Dinero

Por Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Santiago Hernán Pinetta tiene la impronta de un caballero quijotesco: alto, delgado, de mirada desorbitada y penetrante. Con movimientos pausados se desplaza sobre un Rocinante agotado de tanto trajín. Quien lo viese nunca imaginaría que en ese hombre de 77 abriles, finos cabellos marfil y tez de un blanco solo atribuible al cutis de un infante hay un nombre que, al igual que su padre, se ha ganado un lugar en los anales del periodismo a fuerza de valores incorruptibles. Sin embargo esa batalla se libró desde las sombras, desde la misma incomprensión y abandono de los cuales fue victima el hidalgo Don Quijote de Miguel de Cervantes. Su situación profesional y económica actual no es la mejor. Reconoce haberse visto vencido y desplazado por aquellos que claudicaron ante la figura de aquel poderoso caballero que Francisco de Quevedo, contemporáneo de Cervantes, llamaba Don Dinero.

Una extensa y variopinta carrera en la cual la vida de este hombre de prensa atravesó todo tipo de circunstancias, muchas veces extremas. Durante la época de la última dictadura militar, Pinetta trabajaba para agencias de noticias extranjeras y medios periodísticos del exterior. En noviembre de 1976, un grupo de tareas lo secuestró porque su nombre figuraba en alguna agenda. Con cierta cotidianidad entrevistaba líderes políticos y de organizaciones guerrilleras. Lo mantuvieron en cautiverio en Campo de Mayo hasta febrero de 1977, estuvo detenido alrededor de cien días.

“Recibía torturas como todo hijo de vecino”, reconoce el periodista. La mayor parte del tiempo estuvo encerrado desnudo en una pequeña celda. Tres veces sufrió descargas de corriente de una picana eléctrica. Finalmente, los militares comprobaron que no tenía vínculos con grupos subversivos y lo liberaron en la autopista Teniente General Richieri.

Casi 50 años después de su precoz debut en el periodismo encontró oro en polvo. Frente a él se presentó la oportunidad de revelar el acto de corrupción más grande de la historia de nuestro país. Un ilícito por 250 millones de dólares que incluyó coimas por otros 50 millones.

- ¿Cómo llegó a dar con el caso IBM-Banco Nación?

- Por contactos. Como yo ya tenía fama de ser adicto a meterme en donde no debía, algunos amigos periodistas decidieron en 1991 presentarme a dirigentes sindicales y a algunos gerentes, ya entrados en años, del Banco Nación (BNA) casa matriz. Eran todos directivos decentes a los cuales se les solía llamar la vieja línea. Ellos me contaron la forma atroz en que se manejaba el banco y el erario público en desmedro del Estado. Ya por esa época existía un avance en informática, pero el BNA manejaba todas sus transacciones millonarias a través de una pequeña central telefónica que tenía fallas espectaculares. Por ejemplo, un gerente en un área determinada giraba a Córdoba un millón de pesos/dólares y nunca recibía el conforme. Es decir que cada día se perdían millones. Había una desidia total en el manejo de los fondos del banco. Incluso me hicieron conocer en el quinto piso de casa matriz el lugar donde estaban los archivos de movimientos de fondos que era una verdadera cueva de ratas llena de archivos ininteligibles. Todo aquello significaba un perjuicio enorme para las arcas.

El contacto de Pinetta con esas fuentes dentro del banco empezó a ser cotidiano. Llegó un momento que el cúmulo de información debía ser de conocimiento público, pero pocos medios querían hacerse cargo del tema investigado. “Solo el diario Crónica me brindó su editorial para una primera publicación en la cual detallé cómo era perjudicado el BNA. Después apareció la figura de Domingo Cavallo como ministro de Economía y sostuvo que para evitar las corrupciones dentro del banco había que realizar la informatización total del mismo. A fines de 1992 y principios de 1993 visitó distintas instituciones bancarias del mundo para estudiar los sistemas informáticos que usaban y quedó enamorado en Canadá del Hogan System que por ese momento la empresa IBM ya había llegado a un acuerdo para obtener la patente y manejarlo. A su regreso al país desplazó a gran parte del directorio del banco de sus funciones y nombró a Aldo Dadone, que provenía de la Fundación Mediterránea, como presidente y le ordenó que contratara a IBM para informatizar el banco que en esa época tenía 525 sucursales y era, virtualmente, el segundo banco en importancia en Latinoamérica después del Banco do Brasil”.

- ¿Allí fue cuando se empezó a tramar la maniobra?

- Sí, evidentemente Cavallo en sus conversaciones con los grandes directivos de IBM llegó a tramar cómo se debía disponer el contrato y la paulatina informatización del BNA. Como siempre los manejos de IBM han sido non sanctus. La historia de la empresa se destaca por movimientos de corrupción no en los Estados Unidos sino en los países del exterior en los cuales opera. Ha habido casos extraordinarios como por ejemplo el haber ayudado a la Alemania nazi en la realización del censo judío a través del sistema de tarjetas perforadas, proveyendo con bastante justeza la ubicación de judíos a lo largo de toda Europa para su posterior aniquilamiento. Hay documentos al respecto. Vale decir que IBM es una empresa que nunca tuvo mayores principios de moral empresaria.

- ¿Pensaba usted que las fuentes que estableció se podrían arrepentir y que la investigación quedase trunca?

- Muchas veces ocurre eso, pero uno se debe desvivir por reemplazar la fuente y que el trabajo no se caiga. Yo para el año 1993 había logrado conseguir la colaboración de todos los directores del banco que no estaban de acuerdo con el manejo de Aldo Dadone que estaba desestabilizando la columna vertebral del banco al atacar su carta orgánica. Dadone junto a sus sicarios desposeyó al banco al ceder las facultades de administración de tácticas y estrategias financiera a la consultora de origen europeo y estadounidense Deloitte & Touche. El directorio pasó a ser reemplazado por gente de la consultora. Una vez hecho este pase, Cavallo le ordenó a fines de 1993 que implementase rápidamente la computarización con IBM a pesar que la compañía norteamericana había perdido por ese entonces la administración del Hogan System.

- ¿Creyó que allí se le caía la investigación?

- En absoluto. Los altos capos de IBM en el exterior, los directores generales para América Latina y los de la Argentina, le explican a Dadone y a Cavallo que no había que preocuparse porque habían desarrollado un software muleto que imitaba al Hogan System. Entonces a través de la consultora Deloitte & Touche y otros asesores de Dadone, yo llegué a detectar 54 participes necesarios y varias docenas de secundarios, esta verdadera asociación ilícita dio a luz el contrato del “Proyecto Centenario”.

- ¿Y se llegó a la implementación del sistema sin ningún tipo de reparo por parte del gobierno de Menem?

- Por supuesto. Una vez firmado el contrato y que se empezó a aplicar el sistema muleto, en algunas sucursales de capital y otras del interior, este tenía unos resultados lamentables porque no cubría ni por joda todos los requerimientos de control para las operaciones bancarias. Es decir el sistema adquirido resultaba un fracaso absoluto. Le voy a decir más: hay un hecho extraordinario que demuestra como la corrupción se continúa. En la época de Menem cuando se decide liquidar al equipo de Dadone se van nombrando otras autoridades y ninguno de los defensores de Dadone se constituyó en parte querellante. Es decir que en este gran escándalo que fue el único negociado realmente probado en forma completa y casi perfecta durante el reinado de Menem, el perjudicado (BNA) no inició querella criminal. Por el contrario alguno de los defensores de Dadone trataron de llegar a un acuerdo porque a su vez IBM tuvo la desfachatez de negar todo e iniciar acciones judiciales por incumplimiento de contrato al BNA por millones de dólares. Tanto en las postrimerías de Menem como en la fugaz era De la Rua se pergeñaron avenimientos frente a la Corte Suprema de Justicia de IBM y el BNA con lo cual el banco renunció a un resarcimiento y en verdad tuvo que pagar parte de lo que había firmado.

Increíblemente durante la etapa de investigación, Pinetta nunca recibió amenazas ni vio complicado su desempeño. Esto lo atribuye a una impecable serie de recaudos que tomó para pasar inadvertido a pesar de acumular decenas de horas in situ recorriendo los pasillos del banco. Como un espectro se movió y transitó por al lado de aquellos que luego denunció. Los mismos personajes que declara le hicieron pasar un calvario físico, mental y económico. “Nunca tuve trabas ni filtraciones, pude coronar mi trabajo en diciembre de 1993 cuando obtuve la copia del original del contrato tipo que se ponía en licitación y adjudicaron premeditadamente a IBM”.

- ¿Pero usted sufrió varios atentados?

- Sí, pero ninguno durante la investigación. Se puede decir que el período de victimización del periodista comienza a fines de 1995 cuando el juez Adolfo Bagnasco sacó del cajón la denuncia del caso que le había presentado en febrero de 1994 y un mes antes que el BNA firmara el contrato con IBM. También la presenté ante el fiscal federal amigo que me advirtió: “Es preferible que rompas esto o vas a terminar en la Chacarita”. A los dos meses de haber hecho la denuncia ya recibí una golpiza en la esquina de Loria y Av. Rivadavia. Pero fue el 16 de septiembre de 1995 cuando la publicidad de este gran negociado se ventiló en todos los foros del mundo. Ese día llegó una comisión del FBI para allanar IBM Argentina y Bagnasco puso en marcha la investigación y fue a buscar documentos al Banco Nación. A las seis de la tarde sufrí el segundo atentado en la Avenida Callao, entre Rivadavia y Mitre, me pasó por arriba un taxi que pertenecía a una flota ligada a Genaro Contartese, ex directivo del BNA y receptor de parte de la coima. Tuve 14 fracturas y estuve internado siete meses. Allí creí que era boleta, por un milímetro no me dí la cabeza contra el cordón. El tercero fue en 1996 cuando me atacaron en la Avenida Corrientes cerca del Abasto. Me atacaron a golpes, perdí el conocimiento y me grabaron las siglas IBM en el pecho. Tanto el ex presidente Carlos Menem como Adrián Pelacchi, el jefe de la Policía Federal, dijeron que yo me lo escribí. Luego el último lo sufrí tras caer en una falsa entrevista para la revista Noticias. Cuando les abrí la puerta a los supuestos periodistas recibí un puñetazo con una manopla de hierro que me rompió los dientes. En cada uno de los atentados pensé que era hombre muerto.

A partir de ese entonces y habiendo sido agraviado físicamente, Pinetta recibiría el más doloroso de los golpes cuando después de una investigación que hubiese relanzado su carrera, ocurrió todo lo contrario. “Eso fue lo más doloroso; el ataque profesional. La imposibilidad de trabajar en ningún medio por la presión ejercida por IBM como auspiciante sumado a la función del menemismo. Eso me condujo a un estado económico deplorable.”

-¿Tuvo temor o se la jugó el todo por el nada?

- Siempre me la jugué por la verdad. Además estos atentados fueron lo que se cansaron de anunciarme. Pero no todo fue castigo ya que por supuesto hubo ofertas para que me callase la boca y que me encargué de rechazar una por una. Esto no es nada nuevo. Sin ir más lejos, en los últimos tiempos tuvimos el caso de la efedrina. Quién puede dudar de que el cambio de carátula para el Juez Federico Faggionato Márquez no se deba a haber recibido una buena suma de dinero. En cierto tipo de criminalidad, la droga, la trata de blanca o el juego, hay aparatos policiales. Así pasó con los secuestros de la banda de los comisarios que lograban zonas liberadas para actuar con total impunidad. Otra cosa que pasa con hechos como el del triple crimen de General Rodríguez  es que los sicarios a su vez son muertos. Es decir, la pena de muerte sigue existiendo como ajuste de cuentas. Eso sí, lo hacen pasar por accidentes o asaltos.

- Sin embargo y a pesar de los atentados, usted siguió investigando.

- Sí, de hecho los ataques se debieron sobre todo a que luego de publicado el libro me propuse develar el camino del dinero de la coima. De los 50 millones de dólares del soborno se llegaron a pagar unos 37 y se recuperaron solamente unos 7 millones recibidos por los directores del banco. Otra parte de la coima se distribuyó entre los altos ejecutivos de IBM que habían estado en contacto con la tribu de Dadone y Cavallo para llevar el contrato a buen puerto. Pero todos ellos siguen viviendo como príncipes lo cual da la pauta que no todo el dinero fue recuperado y puede seguir en Suiza, Luxemburgo y las Islas Caimán.

- ¿Cual cree que fue el plan de Cavallo al ventilar la ubicación de las cuentas Suizas que tenían parte de las coimas abonadas?

- Es lo que se hace dentro de la mafia. Es la misma mafia la que entrega a los que fracasaron, hay que liquidarlos de una manera u otra. Cavallo no hizo nada por Dadone, él lo había puesto al frente del BNA, pero Dadone lo había ayudado enormemente con la Fundación Mediterránea. Pero Cavallo es un hombre sumamente frío.

- ¿Haría la investigación nuevamente ahora que conoce las consecuencias?

- Por supuesto. Claro que uno aprende de las experiencias. Creo que tomaría más precauciones pero es difícil eludir el castigo de las mafias. Ya sabemos que la mafia no perdona. Aún debemos considerar todos los crímenes que jalona esta causa. Algunos se hicieron pasar por suicidios como el de Marcelo Cattáneo que era señalado como el encargado de repartir las coimas. También está la muerte de una secretaria de Rodríguez Camoret que nunca se descubrió. Además existe una investigación que quedó trunca, y también fue pedida por mí, sobre el envío de fondos del BNA a los paraísos fiscales de las Islas Caimán. Vale decir que ningún ciudadano puede dejar de considerar que tanto la policía y la justicia son cómplices en gran medida de la criminalidad que hay en el país.

- ¿Qué opina del proceder de la justicia en todos estos años?

- Miserable. Fíjese que yo termino la investigación al mismo tiempo que queda conformado el Proyecto Centenario por una suma de 250 millones de dólares y por el cual se entregó, virtualmente, el Banco de la Nación Argentina a IBM. Mi denuncia penal ante la justicia federal en lo criminal de instrucción se produce el 14 de febrero de 1994 es decir antes que se firmara el contrato entre el banco e IBM. Ese contrato era un traje a medida hecho por Aldo Dadone y sus cómplices bajo las gestiones de Cavallo porque convengamos que se armó una licitación falsa a la cual se presentaron otras dos firmas que nunca podían poseer las  condiciones tremendo contrato de licitación demandaba. La denuncia, que se llama “Santiago Hernán Pinetta su denuncia causa número 8/813”, la presenté en febrero y el contrato se firmó en marzo o sea que el juez de instrucción Adolfo Bagnasco, del Juzgado N° 7 Federal de la Avenida Comodoro Py, tuvo mi denuncia con anterioridad. En la denuncia pedí medidas urgentes de allanamientos e investigación de las áreas del banco afectadas, como así también de los contratos con Deloitte & Touche. Pero Bagnasco guardó la denuncia en un cajón. Ni siquiera la publicación de mi libro movilizó al juez. Recién un año después, Bagnasco citó a Dadone. Luego el magistrado sería procesado por enriquecimiento ilícito pero logró zafar luego de renunciar a su cargo de juez. Hoy la causa tiene miles y miles de fojas. Cada cuerpo de un expediente judicial tiene unas 200 hojas, bueno, hay centenares de cuerpos archivados en habitaciones enteras.

- Han pasado 16 años y aún muchos de los acusados no han sido sometidos al tribunal oral, mientras que algunas sentencias dictadas fueron mínimas, ¿Qué opinión le merece?

- En la historia del expediente, que cumplió 16 años, encontramos más de cincuenta imputados. Algunos lograron la prescripción, otros murieron. En la actualidad quedan entre 16 y 17 imputados en la causa que todavía realizan una lucha agónica ante la Corte Suprema para lograr la prescripción, cosa que es virtualmente imposible. Mi posición realista es que haya ciertos condenados entre ellos los ex directores del banco Mario Dadone y Genaro Contartese que no pueden escapar de la justicia aunque estoy seguro que van a recibir penas muy ridículas.    

- ¿Qué satisfacciones le dejó el libro?

- Creo que mi acción mediante la obra escrita supuso la caída de una mafia y con el tiempo la caída de Cavallo. Les infligí la sensación a los corruptos del poder de que algo les puede salir mal. Por más que el juicio oral resulte un grotesco con penas mínimas, el banco fundado por ese gran estadista que fue Carlos Pellegrini continúa en actividad. Creo que mis esfuerzos como periodista investigador dieron un fruto fundamental y es que el BNA siga vivo y no en manos non santas. No tengo nada contra lo privado. Tampoco soy un ortodoxo del estatismo ni soy amigo de pensar en conspiraciones del tipo paranoide pero evidentemente así como la banca internacional liquidó al Banco Nacional de Desarrollo en la época de Arturo Frondizi -que luego la anuló el Banco Hipotecario después de haberlo corrompido y destruido- o la agonía que hoy sufre el Banco Provincia, la idea con el Banco Nación era la misma: liquidarlo, privatizarlo. Esa era la frutilla para el postre, lograr traspasar el control y movimiento del erario público a bancos privados. IBM sigue desperdigando su corruptela por todos lados, no han perdido las mañas. Perjudicaron también a la DGI, municipalidades, gobiernos de provincia. Hay por lo menos 30 casos de corrupción por parte de IBM y el único que les salió mal fue el del Banco Nación. Me quedo con eso.

10/5/2012

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Santiago Pinetta: Periodismo, profesión de oficio

 

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