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Entrevista a Javier Daulte
¿Daulte
estás?
Por
Julieta Scibona
¿Cómo
surge la idea de hacer "¿Estas ahí?"? ¿Hubo
algo en particular que te impulsó a hacer esta obra?
El punto
de partida fue singular y también bastardo (como todo origen). En 2002
Ana Sánchez Colberg, directora del por entonces novedosísimo
Festival Fronteras de Teatro Latino de Londres nos encarga a Rafael Spregelburd,
Alejandro Tantanian y a mí la escritura de tres obras para, tras ser
tarducidas al inglés, fuesen dirigidas por nosotros mismos y montadas
para la inauguración de dicho Festival en un triple programa en el
legendario Old Vic. La primera idea era que los textos en cuestión
fuesen monólogos, para así simplificar el trabajo de puesta
en escena. Yo detesto los monólogos pero acepté el desafío
e intenté imaginar cómo sería una obra de teatro que
no fuese un monólogo pero en la que sólo hubiese un actor en
escena. El resultado de ese ejercicio de imaginación es la primera
versión de "¿Estás ahí?" en su formato
para un solo personaje. Es decir, que para quienes vieron la obra en Buenos
Aires, en la primera versión la pieza terminaba antes de que Ana, el
personaje femenino ingrese. Al volver de Londres, y viendo que el desafío
de dar vida a un hombre invisible tenía cierta eficacia, advertí
que la historia estaba incompleta, que había un elemento que se me
había escapado: la historia de amor que se desliza desde ya los primeros
momentos del espectáculo. Y fue entonces que decidí incorporar
al personaje femenino y a Gloria Carrá para que lo hiciera.
¿Cómo
realizaste la selección de los actores y el equipo de trabajo? ¿Como
trabajaste con ellos?
El equipo
se formó de manera bastante natural. Yo ya había trabajado con
todos los integrantes. Con Gloria en "Bésame Mucho", con
Héctor Díaz en "Faros de Color" y en "La Escala
Humana", con Alicia Leloutre (escenografía) en "Fuera de
Cuadro", "Intimidad" y "Bésame Mucho", con
Mariana Polski (vestuario) en "Bésame Mucho", con Pablo Ratto
(sonido) en "Gore", "Bésame Mucho" y "El Vuelo
del Dragón", con Marcelo Pozzi (asistente de dirección)
en "Criminal", "Casino", "El Vuelo del Dragón",
"Gore" y "Bésame Mucho". El modo de trabajo suele
ser siempre el mismo en el período de ensayos. La obra no está
terminada de escribir al comenzar los mismos. Se fue generando un territorio
de confianza que nos permitió extremar las posibilidades del planteo
escénico inicial.
¿Cómo
fue el trabajo del texto dramático? ¿Se lo presentaste a los
actores ya terminado o trabajaste también con la improvisación
de los actores?
Como decía
recién el texto no estaba terminado al comenzar los ensayos, como hago
casi siempre, pero aún así no hay ninguna zona del material
que se someta al recurso de las improvisaciones, sino que de algún
modo podría decir que los ensayos le van pisando los talones al proceso
de escritura. Es decir que en la medida en que vamos construyendo el hecho
escénico, eso me da las pautas de hacia donde orientar el momento próximo
del material.
Me pareció muy interesante el trabajo espacial de la puesta (ubicación
y movimiento de los actores, el direccionamiento de la atención del
público hacia diferentes puntos del espacio que producen las miradas
de los actores), ¿se fue dando en el trabajo de ensayo o era algo preconcebido?
Ni una
cosa ni la otra. La tarea de narrar en teatro tiene para mí un lugar
privilegiado dentro del trabajo. El texto narra mejor si hace algo más
que informar, lo mismo que los actores: privilegio el hecho de la capacidad
narrativa del actor ante su capacidad expresiva; es decir todo (música,
escenografía, texto, actuación luz y sonido) está al
servicio de generar una complicidad que genere narración. Porque lo
importante es que al espectador se le cuente una historia sin que casi lo
advierta
Si bien todo el teatro es presencia de una ausencia, esta obra trabaja directamente
con esta cuestión... ¿Cuáles fueron las mayores dificultades
que surgieron para plasmarla en la obra?
Dar vida
a Claudio (el sujeto invisible de la obra) fue tarea de muchísimos
ensayos. Establecer con claridad una codificación para la que no hay
antecedentes en el teatro vigente es muy difícil y también es
apasionante. Pensemos que en el caso de Claudio se trata de un sujeto invisible
que en caso de hacer un determinado esfuerzo con los ojos llega a vislumbrarse,
siempre y cuando se quede quieto. Y efectivamente debemos no ver a Claudio
(que no está ahí) pero entender que los personajes pueden llegar
a verlo si hacen el esfuerzo suficiente. A esto se agrega que luego Ana también
es invisible pero la actriz está ahí. Es decir que tenemos un
sujeto invisible que no es visible para el espectador y una mujer invisible
que es visible para el espectador. El trabajo que terminan dando cuenta de
estos elementos fue enorme.
¿Al
escribir y/o dirigir, ¿pensás en un público ideal o tipo
para tu obra? ¿Cómo es?
Sí
y no. No pienso en el público en términos de algo por fuera
de mí. Pienso sí mucho en mí como espectador. Trato de
hacer el teatro que me gustaría ver. No creo tener nada que decir al
espectador. No conozco sus apetitos, ni sus carencias y dudo de que el espectador
necesite nada de mí o de mis espectáculos. Tal vez sea yo el
que necesita ver estas obras. Me sorprende que luego esos otros (el llamado
público) comparta esa apetencia conmigo.
Tanto en la producción como en la recepción de "¿Estas
ahí?" ¿Qué modificaciones aparecieron al cambiar
del espacio del Teatro Cervantes al Teatro del Pueblo?
Debo tener
en cuenta un elemento respecto del cambio de espacio: cuando pasamos al Teatro
del Pueblo los actores ya habían hecho más de cuarenta funciones.
Algo había crecido. Creo que en el Cervantes la proximidad del público
era muy propicia. En el Teatro del Pueblo la escena está más
protegida (gracias a la caja italiana).
¿Cómo
ves el panorama del teatro argentino actual? ¿Cuáles son las
poéticas o dramaturgos contemporáneos que más te interesan?
¿Por qué?
Difícil
pregunta. Tiendo a mostrarme optimista al respecto. Muchos teatros se llenan
cada noche. Es bueno que esto suceda. Es bueno que vayamos al teatro y que
salgamos con la idea de que ir al teatro es un buen plan para un viernes o
para un sábado. No me parece bueno que la gente crea que ir al teatro
es un hecho mediante el cual nos volvemos más cultos, porque entonces
aparece un peso “cultural” que nos expulsa del teatro. No debemos
sentir que vamos al teatro a aprender. Se aprende en el colegio, en la universidad.
Ir al colegio o a la universidad un sábado a la noche suena como un
plan bastante aburrido. Me interesan las poéticas que intentan por
milésima vez indagar en los límites de la legalidad propia del
lenguaje teatral. Me interesan las poéticas que desechan la solemnidad
y el carácter de importante del teatro.
¿Creés
que el teatro tiene que priorizar la representación de ciertas temáticas
antes que otras? ¿Cuáles son las que más te interesan?
Creo que
la respuesta a esta pregunta está a medias respondida en el párrafo
anterior. No creo que haya temáticas más o menos interesantes.
La cuestión más bien pasa por un tema que sí creo debe
estar presente siempre en el teatro: el teatro. Un teatro que no habla del
teatro, de su especificidad, empieza a no interesarme nada. Ahora ¿qué
es la especificidad del teatro? Es una pregunta que debe encontrar respuesta
en el hecho de ir al teatro. Sé que suena paradójico, pero el
gusta el teatro cuando salgo del teatro pensando en teatro y no en lo que
el teatro me mostró.
¿Qué
función crees que debe cumplir el teatro en nuestra sociedad?
El teatro
es una celebración. Es la reunión de un montón de personas
para celebrar una manera de estar juntas. Cuando somos parte de esa celebración
sabemos que somos unos privilegiados.
23/7/2004
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