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La Madonnita
Teatralidad del voyeurismo

Autor:
Mauricio Kartun. Dirección: Mauricio Kartun. Con:
Roberto Castro, Manuel Vicente y Verónica Piaggio.
El
Portón de Sánchez: Sánchez de Bustamante 1034 Reservas:
4863-2848. Localidades: $12.- Estudiantes y jubilados $6. Sábados
23hs y domingos 18hs
“El
texto teatral es la pornografía del teatro” dice Mauricio Kartún
en el programa de mano. A la búsqueda de esa relación se lanza
en “La Madonnita”, es decir, explorar la configuración
de un imaginario a partir de un objeto apresado en su fugacidad a través
de algún soporte ya sea una grabación, un dibujo, una imagen
(foto, película etc.), la palabra escrita. Un imaginario lleno
de la individual fantasía humana, esa relación vouyerista del
individuo con el mundo que lo rodea, que lo agobia, lo seduce, al que suscribe
y lo confunde, y del que en definitiva es parte obligada.
Lo interesante de
esta idea es, por una parte, que el ámbito de exploración es
precisamente el templo cultural por excelencia del vouyerismo: el teatro.
Y, por otra parte, que quien la ejecuta es uno de los literatos del teatro
más interesantes e imaginativos que nuestra cultura a dado en las ultimas
tres décadas. El resultado: una obra interesante, pero despareja.
Los 90
minutos que dura “La Madonnita”, divididos en cuatro escenas que
desde su título proponen una vinculación con la tradición
cristiana (Comunión, Carne vale, Sábado de Ceniza y Pascua de
Resurrección), hacen alusión a la carga teológica que
poseen los discursos que atraviesan (y atravesaron) nuestra construcción
socio-cultural. Así, en cada episodio se va transitando la historia
de tres personajes que, a mediados de la primera mitad del siglo veinte, en
una sórdida relación impregnada de fetichismo (con una clara
influencia arltiana) van desarrollando la búsqueda de esa relación
que une lo real con lo imaginario.
En ese contexto brutal (el de los textos
Arlt) de hombres solos, inmigrantes muchos, “La Madonnita” es
el solaz erótico de los que compran sus fotos sexuales en las que se
prefigura el arquetipo femenino de la pornografía actual, y de alguna
manera la moralidad (machista) que la circunda. Son estos tres personajes:
“La Madonnita”, su marido Herzt (el fotógrafo) y Basilio
(el vendedor de las fotos, apasionado por el símbolo “madonnita”)
los que en un conflicto de intereses articulan la obra.
Kartún
incursiona en la dirección de su propio texto, que logra explorar con
éxito la meta trazada en las dos primeras escenas. Sin embargo, en
las dos siguientes se impone el poderoso narrador teatral que hay en él,
el dramaturgo se hace presente y el intelectual desaparece. A pesar de esto, “La Madonnita” genera cierta sensación de
búsqueda o de despegue en relación con la dramaturgia habitual,
camino ya exitosamente recorrido por dramaturgos como Veronesse y Tantanian.
Sergio
Pratt
20/8/2004
www.solesdigital.com.ar
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