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Los
negros pájaros del adiós
Tragedia
a la mexicana
Por Mariano
García
mariano@octubre.org.ar

Autor:
Oscar Liera. Dirección: Jorge Paz. Elenco:
Milagros Arbizú, Andrea Díaz, Magdalena Martínez y Leonardo
Riavec. Chello y adaptación musical: Diana Griot.
Funciones: Viernes a las 20.30 hs. Lugar:
Teatro El Búho (Tacuarí 215, Buenos Aires). Reservas:
4342-0885.
El escabroso
camino que lleva del amor apasionado a la locura y la muerte, es transitado
por esta obra del autor mexicano Oscar Liera. Aprovechando las ventajas espaciales
que brinda la sala del teatro El Búho, con sus gradas a ambos lados
de un escenario cuadrado, la puesta se hace cargo de una narración
circular en donde el final trágico está anunciado por la recurrente
aparición de siniestros pájaros negros.
En un
tiempo y espacio indeterminados, los cuatro personajes de la obra se ven asfixiados
por una cotidianeidad que termina por hacerlos explotar, transgredir las normas,
o simplemente ignorar las leyes. El centro de la acción comienza en
la apasionada relación entre Gilberto (Leonardo Riavec), un díscolo
y rebelde estudiante universitario, e Isabelle (Andrea Díaz), una intelectual
francesa radicada en México.
A
medida que la historia transcurre –con numerosos flashbacks–,
la relación entre ellos se va tornando cada vez más enfermiza,
y protagonismo gira lentamente hacia Laura (Milagros Arbizú), una camarera
de un bar, y Angélica (Magdalena Martínez), la masculina amiga
de Gilberto.
Las referencias
locales de la obra, situada originalmente en la costa de Sinaloa (México),
se disuelven en esta puesta de Jorge Paz. Los acentos locales y extranjeros
se mezclan y confunden, lo cual desorienta al principio, al igual que la supuesta
juventud casi adolescente de Gilberto, que no se corresponde en nada con la
apariencia de un Leonardo Riavec que hace rato pasó los 30.
Las intrigas
e interrogantes planteados al principio de la obra, devienen hacia el final
en una literalidad tal vez innecesaria. La obra gana en calidad a medida que
Milagros Arbizú toma la escena, con su espontánea interpretación
de una camarera despistada y chismosa. La frescura en la actuación
de Arbizú descomprime la tensión y acartonamiento en el que
cada tanto entran sus compañeros de escenario, y definitivamente salva
la noche.
25/7/2007
www.solesdigital.com.ar
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