|
"Novecento"
Autor: Alessandro Baricco. Dirección: Francisco Javier. Actuación: Jorge Suárez. Traducción: Hilda Elola. Realización de elementos escenográficos: Fernando
Díaz
Todos los lunes a las 21 horas en el Teatro De la Comedia,
Rodríguez Peña 1070 - 4815-5665. Entrada $15
Se
reestrenó Novecento en la sala 2 del Teatro La Comedia, con dirección
de Francisco Javier y la actuación de Jorge Suárez. Esta obra,
unipersonal, fue ganadora de dos Premios Clarín (mejor espectáculo
off y mejor labor unipersonal) y un Premio ACE (mejor actuación unipersonal);
además fue nominada como mejor actor y mejor director al Premio María
Guerrero.
Esta obra,
por su propia estructura, plantea dos cuestiones: primeramente, la revaloración
del texto dramático ya que, tal como plantea su autor, Alessandro Baricco,
esta obra “estaría a mitad de camino entre una verdadera puesta
en escena y una historia para ser leída en alta voz”, y fue pensada,
justamente, para ser representada como teatro leído. Francisco Javier
fiel, en este caso, a la voluntad del autor, eliminó la mostración
de la acción –que bien podría haber sido una de las alternativas
para la puesta en escena- y se dedicó a dar las directrices necesarias
para que la lectura resulte llevadera. En consecuencia, a nivel de la acción
no pasa nada, se podría hasta decir que prácticamente todo es
relato narrado (con excepción de la última escena).
Así,
el texto cobra una dimensión poco usual, cercana a la de la tragedia
griega, en la cual la acción se daba en la retroescena o, directamente,
fuera de escena, en algún lugar alejado, y era comunicada al público
por algún personaje que avanzaba hacia la escena y lo contaba. En este
caso, la acción sucedió en el pasado y es traída hasta
nosotros por Tim Tooney, amigo del verdadero protagonista del relato, Danny
Boodmann T. D. Lemon/Novecento, en una especie de flashback relatado. Este
tipo de teatro, el teatro leído, en un principio puede causar cierta
incomodidad en el espectador, pero a medida que la obra avanza el relato va
envolviendo a los presentes hasta casi hacer olvidar que no se está
mostrando ningún tipo de acción en escena.
En segundo
lugar, muestra la realidad que viven las producciones independientes en cuanto
al presupuesto que manejan. Aquí, éste es mínimo: un
actor, sin cambios de vestuario, sin escenografía, sólo cinco
atriles practicables y una caja, y varios cambios de iluminación sencillos.
El punto es, cómo hacer con estos pocos elementos una verdadera obra
de teatro, que entretenga, que genere momentos graciosos y otros emotivos,
que conmueva o haga pensar en una realidad que, si bien es ficticia, posee
destellos de una sociedad que vivió a principios del siglo XX. La respuesta
está en la articulación de estos elementos, perfectamente ensamblados.
Novecento,
con una extraordinaria actuación y una limpísima dirección,
transporta al espectador a ese barco en el que los hechos acaecieron y lo
hace respirar al compás de las olas, meciéndose entre la pleamar
y la bajamar como un barco amarrado a un muelle. Vale la pena.
Florencia Guglielmotti
16/4/2004
www.solesdigital.com.ar
|