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Voces en la bruma
Juguemos para volver a empezar
Por Agostina Dattilo
agostinadattilo@hotmail.com

Dirección y dramaturgia: Vanina Montes. Actúan: Matias Labadens, Verónica López Olivera, Mercedes Oviedo, Maite Velo.
Teatro La Carpintería. Jean Jaures 858. Entradas: $30 y $25. Funciones: Viernes a las 23 hs. Hasta el 27 de agosto.
Con un texto simple, real y contemporáneo, “Voces en la bruma” se presenta como una obra correcta, simple y hasta tierna, más allá de los conflictos que plantea. Escrita y dirigida por Vanina Montes, expone conflictos familiares típicos, que salen a la luz una vez que sus integrantes se encuentran para poner un punto final a una etapa del pasado, culpable de la incertidumbre e inestabilidad de sus presentes.
Lourdes y José son hermanos, viven juntos en la ciudad y se ganan la vida trabajando en una pescadería, antiguo negocio familiar. Belén, su hermana mayor ―interpretada por la bellísima Mercedes Oviedo― partió lejos cuando su madre murió, detrás de su padre, otro que escapó ante la tragedia (y no sería la última). La muerte sobrevuela durante una hora las tablas: los fantasmas aparecen y desaparecen evocados en la fuerza de los objetos que habitan esa casona vieja y abandonada, en la montaña, donde los hermanos se criaron.
El tiempo los volverá a unir para desprenderse definitivamente de esa casa perdida, en un encuentro que activará sus emociones y los enfrentará. Una casa llena de escondites y con mensajes a descifrar, con secretos y respuestas archivadas a las preguntas que nunca se animaron a hacerse. Allí donde ya no vive nadie, pero sí deambulan los motivos, las causas, las explicaciones y las verdades de varios que no están, que se han ido. Con algunos pasajes de humor —de veinteañeros, de jóvenes hermanos que aun pelean como chicos—, pero con intención dramática, la historia de Montes funciona como espejo de varias familias.
Los personajes atraviesan todas las situaciones posibles: el miedo, la resignación, el aislamiento, la negación, la culpa, el autismo, la soledad ―explícita y negada―, el deseo de ser otro y la satisfacción de ser uno mismo son algunos de los universos en donde habitan los protagonistas de esta historia familiar, donde no hay “adultos”, sino mas bien niños que crecieron y nunca se dieron cuenta. Así se pelean y así se aman, jugando a oscuras a preguntarse “cosas que no se animan a preguntar con la luz prendida”, y construirán así un camino a la verdad, hacia las verdades que no se hablaban bajo la luz de la falsedad y la tristeza reprimida.
9/10/2010
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