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Zozobra
La
soledad de los perdedores
Por Mariano
García
mariano@octubre.org.ar

Foto:
Leandro Natale
Dramaturgia:
Darío Durban. Dirección: Marcela Fraiman. Escenografía
y Vestuario: Crisol Teatro. Intérpretes:
Diego Manara, Juliana Vélez Cárdenas, Carina Resnisky y Cecilia
Giovanini. Funciones: Sábados a las 21 hs. Lugar:
El Crisol, Quito 4086, Buenos Aires. Reservas: 4981-1619.
Entradas: $12, estudiantes y jubilados $8.
La intimidad
de la pequeña sala del teatro El Crisol, en el barrio de Almagro, sirve
como punto de encuentro para los cuatro personajes marginales que dan cuerpo
a “Zozobra”. Cuatro individuos tristes y patéticos que
se reúnen alrededor de un misterioso libro que cuenta sus propias vidas,
mientras esperan a alguien que nunca llega.
La austeridad
de la puesta refuerza la propuesta del grupo El Crisol. Un perchero, una mesa
y un retrato de San Martín en el fondo, configuran un lugar tan anónimo
como los personajes de la obra. Durante el transcurso de la obra, se sabe
muy poco sobre ellos. Solamente que llegaron allí por una convocatoria
hecha por mail, excusa perfecta para salirse de sus rutinarias y anodinas
vidas.
La soledad
en medio de una sociedad hipercomunicada por celulares e Internet es un concepto
que se desarrolla tácitamente. Reunidos para firmar un contrato del
cual nada se sabe, se cruzan en escena un locutor sin audiencia, una estrella
del espectáculo sin fans, una madre que ha perdido su embarazo y una
pobre costurera enamorada de los trajes que cose en un sótano.
Los huecos
que intencionalmente van quedando en la narración son llenados por
la naturalidad de las actuaciones, y la interacción con el público
aprovecha la pequeña sala a su favor.
Que los
sujetos que sufren de esta soledad y hagan lo imposible por obtener la atención
de los demás, sean los habituales “perdedores”, es quizás
el punto más cliché de la obra (cuánto más interesante
podría ser ver a los tradicionales winners, en idéntica
situación).
Si los
realizadores hubieran resistido la tentación –muy de moda–
de caricaturizar a los marginales de la sociedad, la identificación
del público podría ser más lograda. Y podrían
compartirse los problemas que son comunes a todos, en vez de mirarlos con
desdén, con cierta zozobra.
29/5/2007
www.solesdigital.com.ar
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