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Caparrós: El estereotipo del pasado

Por Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com

Libro: A quien corresponda. Autor: Martín Caparrós. Editorial Anagrama. 319 páginas. Año 2008.

En A quien corresponda, Martín Caparrós se preocupa por indagar uno de los temas más dolorosos y polémicos del pasado argentino: el Terrorismo de Estado establecido durante la última dictadura militar. Mediante un planteo literario un tanto menos rudimentario aunque apelando al mismo estilo coloquial de su anterior novela, intento grotesco de best-seller, Valfierno, este nuevo libro narra, en primera persona, el desasosiego de Carlos “el Gallego”, un ex militante montonero de los ‘70 en el borde de la vejez al evocar sus experiencias vividas durante ese gobierno de facto. En particular, la pérdida no del todo elaborada de su pareja de la juventud: Estela, asesinada por los militares.

El protagonista, desde la muerte de su esposa, intenta negar los recuerdos del pasado por el malestar que le producen, pero es el fortuito encuentro con un compañero de militancia de esa época, en el presente de la novela funcionario del gobierno de Néstor Kirchner e involucrado en políticas de derechos humanos, quien lo motiva a recuperar la memoria de su angustiosa historia. Carlos “el Gallego” inicia lo que él denomina una furia revisionista, y sin premeditarlo comienza una serie de entrevistas con sobrevivientes del centro clandestino en el que había sido secuestrada su mujer y represores arrepentidos quienes le trazan la pista del cura que comandaba las torturas, el padre Fiorello.

Estructuralmente, la novela es un sencillo y bien logrado contrapunto de las situaciones que atraviesa Carlos “el Gallego” por rescatar el tiempo pasado. Quizá lo más interesante del libro sea la nostalgia del protagonista por la juventud perdida, entremezclada con la amarga frustración de haberla entregado a una causa política cercenada por el fracaso y la muerte.

Esto se patentiza en las conversaciones que mantiene con su joven amante, treinta años menor, quien le cuestiona permanentemente los errores de su generación y él, sin lograr contestar a las objeciones, piensa: ¿Cómo podía explicarle estas cosas a alguien que ni siquiera había nacido en esos días y que era, desde todo punto de vista, un producto que aquélla derrota generó?, ya que otro de los lamentos de Carlos “el Gallego” es el infructuoso resultado de los anhelos de su época, que derivó en nuevas generaciones diametralmente opuestas a la suya, pasivas y despolitizadas.

En su afán por reconstruir los últimos días de su esposa fallecida, el protagonista se topa con la hipocresía de los funcionarios involucrados en las políticas de derechos humanos, quienes solo pretenden inventar un relato melodramático de la dictadura y victimizar a los desaparecidos.

El deseo de Carlos “el Gallego” consiste en recordar a la persona que su esposa fue, su vida, su personalidad, su historia y sus convicciones políticas, pero en esta búsqueda encuentra una estereotipada fábula que la sociedad construyó sobre el pasado y que, para él, termina por concluir en una parodia estéril de lo que su lucha rebelde realmente era, en vez de rescatar su esfuerzo y los objetivos que buscaba. Es el mecanismo de la cultura imbécil: consumir lo que ya tiene un mito bien establecido, afirma. La tensión entre su pasado tal como él lo vivió y el pasado oficial que entretejen las instituciones y que de alguna manera intentan arrebatarle la humanidad y la identidad de su esposa y la suya, es de lo más notable de lo que desprende el argumento.

Aunque por momentos repetitivo, el libro invita a una lúcida relectura de la historia argentina y su reflexión en el presente. A quien corresponda es una novela literariamente discreta, pero de una interesante mirada acerca de los mecanismos ficcionales que hacen del pasado un cuentito digerible para la historia oficial, particularmente en relación con el último y más sangriento gobierno de facto argentino.

Notas relacionadas:

Villoro - Caparrós: Pensar el fútbol

21/11/2008

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