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Estados Unidos, a la derecha del mundo
Estados Unidos
 

 

Por Mariano García
@solesdigital

Libro: Una nación conservadora. El poder de la derecha en Estados Unidos. Autores: John Micklethwait y Adrian Wooldridge. Editorial Debate. 582 páginas.

Con un estudio sistemático y serio, los autores de esta obra (periodistas de la revista inglesa The Economist) trazan un panorama muy acertado sobre el movimiento conservador en los Estados Unidos. Lejos del facilismo de condenar a la derecha norteamericana, encarnada por el actual gobierno de George W. Bush, con argumentos que pueden ser válidos pero ya obvios (sobre todo, en lo relacionado a la invasión a Irak), los autores se adentran en lo más profundo de la “nación conservadora”, para demostrar que el conservadurismo de los Estados Unidos constituye un caso excepcional dentro de las naciones desarrolladas; que ubica a la hiperpotencia mundial a la derecha del resto sus interlocutores.

Hace tres años, en esta misma sección, se criticó al popular Michael Moore por su libro “¿Que han hecho con mi país?”, por el error clave de considerar a Estados Unidos como un país liberal y progresista, que había sido tomado por asalto por unos despóticos neoconservadores que gobernaban en contra de la mayoría. La distorsión narcisista de Moore, de ver a un complejo y extenso país a imagen y semejanza de él mismo, fue echada por tierra con la categórica victoria de Bush en las elecciones presidenciales de 2004.

Pero el dato electoral no es suficiente. Este libro (elaborado previamente a la reelección del “texano tóxico”), construye una sólida argumentación que tiene como pilares la historia, la demografía y la economía; y considera aspectos ideológicos, éticos, religiosos y políticos, para dar cuenta de esa inmensa mayoría de norteamericanos medios que son parodiados por la industria del espectáculo (al estilo Moore), o directamente ignorados por el resto del mundo, pero que constituyen la base de un poder conservador que se adivina como hegemónico por muchos años más.

La demografía tiene una gran importancia para este estudio, ya que da cuenta de esa mayoría silenciosa de votantes blancos de clase media, que están generando un boom demográfico en el medio-oeste, en Estados donde la ideología conservadora tiene cada vez más arraigo. Un movimiento contradictorio, que incluye fanáticos de las armas y de las sectas religiosas, antiabortistas, opositores acérrimos del gobierno centralizado, aislacionistas, defensores del libre mercado y los grandes negocios, o gente que simplemente quiere tener una vida “normal”, lejos de la inseguridad de los centros urbanos, y que la dejen en paz.

Desde la historia, los autores describen en lento pero firme movimiento, que fue debilitando a la nación demócrata-liberal en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Aquí, se puede apreciar cómo la hegemonía liberal que dominó las décadas del ’60 y ’70, tienen su contracara en una actualidad donde los conservadores dominan la agenda política, e imponen las condiciones del debate ideológico.

Vale aclarar que la visión que ofrecen los autores es (naturalmente) desde los intereses ingleses en primer término. Como especialistas y corresponsales en Estados Unidos, sus esfuerzos se orientan a que sus conciudadanos comprendan mejor la naturaleza del principal aliado militar de Tony Blair. Y aciertan en afirman que si existen problemas de entendimiento entre ambas naciones, esto se deba a cuestiones mucho más profundas que la permanencia o no de Bush en el poder.

En segunda instancia, es un aporte para mejorar la comprensión de Estados Unidos desde Europa y el conjunto de las naciones desarrolladas. Muchas veces, cuando los autores comparan las características políticas e ideológicas de Estados Unidos y el resto del mundo, hay que entender por “mundo” a la Unión Europea y Japón. Las naciones subdesarrolladas, sólo se consideran a la hora de establecer comparaciones que refuercen la tesis de la excepcionalidad de Estados Unidos respecto a sus pares desarrollados (por ejemplo, que la religiosidad de la población norteamericana sólo es comparable con la de tal o cual país del Tercer Mundo, en términos estadísticos).

Como botón de muestra para comprender la complejidad de la derecha norteamericana, los autores ofrecen una descripción del estado de Texas (no por casualidad, búnker político del presidente Bush). Si Estados Unidos es mucho más religioso, armamentista y proclive a favorecer a las grandes corporaciones que el resto de los países desarrollados, Texas representa el “Estados Unidos dentro de los Estados Unidos”. Que las ideas y valores de Texas, que hace años eran una molesta anormalidad para las élites gobernantes de la costa Este, hoy sean dominantes en Washington, es un buen indicador del rumbo que está tomando el gendarme global.

Vale remarcar la idea de que el desplazamiento hacia la derecha en el eje del espectro político norteamericano, está presente en sus mismos orígenes. Los autores afirman que las características geográficas y demográficas, acentuaron un capitalismo individualista, con su eterna fe en el progreso por medio de la violencia y la salvación personal por medio del éxito económico. Características centrales del conservadurismo de Estados Unidos, que ha bloqueado el surgimiento de una izquierda tal cual se la reconocería en el resto del mundo, y que ha acotado el debate entre facciones que, en cualquier otro país, sería una interna dentro de las facciones de derecha.

La obra de John Micklethwait y Adrian Wooldridge es, por lo tanto, una referencia ineludible para poder entender que el conservadurismo norteamericano tiene particularidades que lo hacen tanto excepcional, como difícil de entender. Una excepcionalidad que hace que lo que para Estados Unidos es considerado de izquierda, seguramente sea tachado casi de ultraderecha en Europa (y también podemos incluir América Latina). Que ayuda a definir las diferencias entre lo que es ser “liberal” o “conservador” en ellos (en Argentina, por ejemplo, un liberal está a favor del libre mercado, mientras que en Estados Unidos, es partidario del Estado de Bienestar).

En definitiva, un libro que nos da las claves para comprender no sólo como el conservadurismo se ha convertido en la fuerza hegemónica de Estados Unidos, sino también el modo en que la principal potencia mundial se ubica a la derecha del resto del mundo.

16/4/2007

Notas relacionadas:

“Esclavitud y libertad en Estados Unidos”, de Edmund Morgan

"¿Por qué la gente odia Estados Unidos?", de Z. Sardar y M. Wyn Davies.

"¿Qué han hecho con mi país?", de Michael Moore.

"Hitler ganó la guerra", de Walter Graziano

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