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La
dictadura, por un testigo irrelevante
Por
Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com
Libro:
Historia del llanto. Autor: Alan Pauls. Editorial:
Anagrama. 125 páginas. Año 2007.
Cierta
vez Ruben Darío dijo: Quiero ser original, no sé de quién
copiarme. Hoy, esta frase es fácilmente aplicable a Alan Pauls.
En un panorama literario donde casi todas las corrientes estéticas
sucumben ante el canon incuestionable de Borges, Pauls decidió tomar
un camino prácticamente opuesto a nivel estilístico: el de la
escritura ornamentada y profusa y digresiva de Proust.
Justamente
por eso quizá la mayor hazaña de este joven escritor argentino
sea lingüística: las palabras corren, se escapan hacia un torrente
ilimitado de recuerdos y fluyen tan velozmente que parecen sobrepasar al pensamiento,
los significados expiran y conceden su lugar a una vertiginosa y agradable
letanía de sonidos y vibraciones. Esta maestría en la composición
vuelve a las oraciones sumamente elásticas, inmensas, e incitan a una
lectura acelerada y a culminar la novela de un tirón.
Podría
decirse que Historia del llanto no es una novela aislada, sino que
forma parte de un ciclo de novelas iniciado con la magna El pasado y que, también incluyendo a La vida descalzo, conforma tanto
a nivel estilístico como temático un ambicioso proyecto que
lo acerca todavía mucho más a Marcel Proust: el intento de narrar
la biografía de una conciencia. Salvo que, a diferencia del francés,
esta conciencia se rememora a sí misma en tercera persona (algo similar
a lo que ensaya Roland Barthes en su autobiografía).
En esta
obra se refiere una cuestión que brilla por su ausencia en los otros
volúmenes del ciclo: el tormentoso contexto político en el que
acaece la vida de esta conciencia. Recordemos que El pasado transcurre durante
el nefasto Proceso de Reorganización Nacional y no se menciona ni una
sola vez el tema. Pauls sabe esto y retoma el dolor que atraviesa su personaje
principal para interrogar: ¿qué pasa cuando descubro las penurias
insospechadas de las otras conciencias y que son más graves que las
mías? ¿Convierten mi dolor en algo banal, menos auténtico?
Porque
Historia del llanto es la historia del remordimiento de una mente:
un joven de clase media-alta que estudia en un colegio privado y entrevé
los hechos a través del miedo que enrarece el ambiente, pero revive
estos recuerdos a la luz del presente y del conocimiento del horror que por
esa época ignoraba y no podía o quería sospechar. Aunque
por momentos con la mirada exageradamente cursi de quien no vivió la
historia y pretende redimirse con una versión políticamente
correcta, Pauls llega a altas cotas narrativas y confecciona una óptica
novedosa sobre la última dictadura militar: la idea del testigo
irrelevante, los acontecimientos narrados por una persona que no sabe
nada, no vio nada, y su testimonio no podría interesarle a nadie.
Como fiel
discípulo de Proust, los sucesos de la dictadura se relegan, se vuelven
una excusa para el desarrollo de las impresiones de la conciencia y de la
forma de contar a esa conciencia. Si la digresión del estilo lo aleja
de Borges, algo que podría aproximarlo es la remisión al infinito:
pero la remisión al infinito en Pauls es sintáctica. Una oración
que tiene una proposición subordinada, que a su vez tiene otra, y otra
y otra y no parece culminar nunca.
La novela
juega permanentemente con esta manera de contar, a tal punto que parece llevar
no solo a la confusión del lector sino del narrador: una oración
que éste empieza como pregunta, pero luego de innumerables digresiones
no solo pierde su carácter interrogativo sino que se olvida el comienzo
de la indagación misma, abre un nuevo signo de interrogación
antes de haber cerrado el anterior. Este y otros ejemplos ostentan el lenguaje
vertiginoso que practica Pauls y que casi ni puede recuperarse a sí
mismo.
Si bien
no brilla como testimonio del último gobierno de facto, Historia
del llanto sirve para experimentar y profundizar en una de las prosas
más destacadas de la reciente literatura argentina.
2/1/2008
www.solesdigital.com.ar
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